Los hombres también pueden ser feministas

Macho que se respeta, ¿dice que es feminista?
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Sasha Bograd

Sasha Bograd

A medida que pasa el tiempo, los prejuicios y malas concepciones que se tienen acerca de la supremacía de los hombres se va borrando de las noticias y de las conversaciones entre nosotros.

“Supremacía masculina” suena a Edad Media o a un muy mal nombre para un tipo de Viagra, pero mencionar la palabra “machismo” o peor aún, “feminismo” parece causar corto circuito y rechazo en muchas sociedades, especialmente la latinoamericana.

Insisto, el tiempo solo ha logrado ganar más campo para que los ideales de la igualdad de género prospere, al igual que muchos otros prejuicios sociales como el racismo, el clasismo y el calentamiento global (si lo vemos desde la perspectiva Trump, es analizable como un prejuicio social).

Sin embargo, pareciera que en la tierra de la salsa, las mujeres bellas, bebidas tropicales y política problemática, el rechazo por parte de los hombres al feminismo es más pronunciado que en muchos otros lugares.

En una ocasión incluso pudimos desglosar en un artículo la manera infalible en la que se desarrolla una conversación entre una mujer que dice que es feminista y un hombre promedio latino.

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Para asombro de muchas personas que limitaban el término feminista a las mujeres, les invito a plantearse el extraordinario escenario en el que los hombres también sean invitados a la caza por los derechos y oportunidades iguales. Digo caza porque la alegoría entre un cazador en una selva con un arma y sus intenciones de derribar a su presa, es más o menos la imagen que se plantean los hombres horrorizados como ciervos frente a la posible presencia de una feminazi.

Entonces repetimos como mantra, una feminista no es lo mismo que una feminazi.

Sin embargo, volviendo a lo planteado anteriormente, la invitación a que los hombres se unan al feminismo sigue en pie.

Contrario a la creencia común, si un hombre alega ser feminista no va a convertirse inmediatamente en homosexual.

No es como si fuese un conjuro, que apenas al pronunciar las palabras hace que se te aparezca una vagina en la frente.

Desmintiendo el mito, no se va a desaparecer el órgano genital masculino y van a tener que resignarse a una vida de engaños y chistes como Lord Varys.

Cuando un hombre dice que es feminista, no se le cae un pelo del pecho a otro hombre al otro lado del mundo.

Lo que sí sucede al rechazar la invitación a la caza del feminismo es que las próximas generaciones de niños seguirán despreciando que las mujeres se esfuercen en el ámbito laboral y no sean reconocidas por ello, o que se siga acusando de culpables a las mujeres que son víctimas de violación.

Radical la acusación, pero totalmente válida.

Como a veces la música dice las cosas mejor, Flawless de Beyoncé, antes de ponerse en modo gángster, inicia con un muy popular poema escrito por Chimamanda Ngozi Adichie titulado We should all be feminists

La “intrépida” mujer africana pone en bonitas palabras lo que implica que todos apoyemos al feminismo y de ahí, saco algunos puntos para que los hombres reconsideren acuñar el feminismo.

  • Está bien que las mujeres sean ambiciosas.
  • Está bien que las mujeres sean exitosas, su éxito no amenazará al hombre.
  • Está bien que las niñas aspiren al matrimonio, debemos enseñarle a los niños que también lo hagan.
  • Está bien que las mujeres compitan, pero no por la atención de los hombres sino por trabajos y oportunidades.
  • Está bien que la mujer se permita ser un ser sexual, de la misma manera que se le es permitido a los hombres.
  • Soy hombre y me permito decir que soy feminista porque creo en la igualdad de sexos en lo social, político y económico.

No es complicado, ni requiere sacrificar el escroto o tomar cerveza “como macho que se respeta”. Ser hombre y admitir que se es feminista simplemente demuestra que se es civilizado, que se pertenece al siglo XXI y que realmente se ama a aquellas novias, hijas, madres, tías, amigas, culos, conocidas, ídolos y hermanas.