Recordando a los espantos a los que la inseguridad les quitó el trabajo

Así como la arepa, el tequeño y la empanada son platos que nos definen como venezolanos porque son parte de nuestra tradición gastronómica, las leyendas e historias que hemos escuchado de nuestros abuelos son parte de nuestra tradición oral como venezolanos y no deberíamos perderlas en el tiempo.

Desde que el hombre comenzó a habitar la Tierra, la palabra se ha convertido en una herramienta muy poderosa que sirve no solo para conocer nuestro pasado, sino también para hacer uso de nuestra imaginación y mostrar un rostro diferente de nuestro mundo lleno de magia y espantos.

Y es que la realidad es que si hay algo que se le da muy bien al venezolano es contar cuentos y estas historias se deberían rescatar así sea para pensar en un susto diferente para este Halloween, por eso en The Amaranta finalizamos este especial en el que cada semana presentamos cinco leyendas venezolanas sobre espectros que seguro ni si quiera sabías que existían.

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Florentino y el Diablo

Lugar: llanos venezolanos, específicamente el estado Barinas.

Probablemente de esta lista de cinco leyendas esta sea la más conocida, debido a un poema del escritor barinés Alberto Arvelo Torrealba, otros puede que la hayan escuchado porque el fallecido rapero venezolano Cancerbero hizo alusión a esta en su tema Es Épico, sino tranquilo todavía estás a tiempo de reconciliarte con tu esencia criolla.

La historia sigue a Florentino, un hombre que está paseando por los llanos venezolanos y se encuentra con un jinete detrás de él de negra manta y negro cabello, al que no se le llega a ver la cara, este le dice: “Amigo, por si se atreve, aguárdeme en Santa Inés, que yo lo voy a buscar para cantar con usté”.

Al llegar al lugar, el Diablo causa temor entre los presentes porque, como dice el poema, “llegó con tanto barrial y lluvia, planchada y seca la ropa”.

El Diablo saluda al protagonista con un contrapunteo y de esta misma manera Florentino le da una respuesta, dando inicio a una especie de competencia en donde uno comienza su canto con la frase con la que termina el otro.

Continúan así durante varios versos hasta que Florentino, haciendo uso de su ingenio, le nombre a diferentes manifestaciones de la Virgen, a San Miguel y a la Santísima Trinidad, por lo que el Diablo no puede continuar el contrapunteo regresando al infierno casi con la llegada del alba.

Florentino:

Es quien lo viene a buscar.

Mucho gusto en conocerlo

tengo, señor Satanás.

Zamuros de la Barrosa

salgan del Arcornocal

que al Diablo lo cogió el día

queriéndome atropellar.

Sácame de aquí con Dios

Virgen de la Soledá,

Virgen del Carmen bendita,

sagrada Virgen del Real,

tierna Virgen del Socorro,

dulce Virgen de la Paz,

Virgen de la Coromoto,

Virgen de Chiquinquirá,

piadosa Virgen del Valle,

santa Virgen del Pilar,

Fiel Madre de los Dolores

dame el fulgor que tú das,

¡San Miguel!, dame tu escudo,

tu rejón y tu puñal,

Niño de Atocha bendito,

Santísima Trinidá.

Básicamente es una manera muy venezolana de ilustrar la eterna lucha entre el bien y el mal, así no te guste la música llanera es necesario que la escuches al menos una vez en tu vida porque es tan criolla como nuestra Alma Llanera.

El Enano de la Catedral

Lugar: Caracas.

Cuenta la leyenda que cierto día un “buen mozo” se paseaba por los alrededores de la Catedral de Caracas para encontrarse con una mujer a la que enamoraba. Mientras se dirigía hacia su destino, el hombre cantaba y bebía ron para poder calentarse del frío de la noche.

A medida que avanzaba, se sentía nervioso y no estaba claro si era por el romántico encuentro o porque sentía que algo lo seguía. De repente, un aullido lo hizo voltear y al ver que se trataba de un perro, un alivio lo invadió y se echó a reír, continuando así su camino.

Cuando el hombre pasó frente a la Catedral se encontró con un enano vestido de la época colonial, con un sombrero elegante y de buen vestir que lo saludó, el protagonista confundido le devuelve el saludo y el enano le hace una seña para que se acerque y le pide que le dé fuego para su cigarro.

El hombre, que no quería quedar como un maleducado, accede; ignorando así la advertencia que hacen los abuelos a sus nietos: “No le des fuego al cigarro del enano”.

Es así como este se llevó un gran susto, pues el enano con una sonrisa diabólica enseñó sus afilados colmillos y comenzó a crecer de manera descontrolada hasta ser casi del tamaño de la catedral. Miró hacia abajo y con su risa endemoniada se dirigió al hombre: “Gracias por el fuego, amigo, ahora, ¿quieres ir conmigo a un lugar donde sí hay fuego de verdad?”.

Es así como el hombre, completamente aterrado, comenzó a rezar y huyó de ese lugar, quedándole como experiencia más nunca buscar encuentros nocturnos o asistir a fiestas a altas horas de la noche.

La Gallina Fantasma

Lugar: Clarines, estado Anzoátegui.

Cierto día, un campesino se encontraba paseando por Clarines cuando se topó con una gallina, regordeta y de buena salud, por lo que por su mente se pasó la idea de un buen sancocho y decidió intentar atraparla, pero pese a sus intentos el hombre no lo consiguió.

Sin embargo, el animal lo condujo hasta una tumba sola y perdida en el monte, la gallina se sentó tranquila sobre ella y puso un huevo, luego desapareció misteriosamente entre la maleza.

El hombre extrañado, pensó en que por lo menos le había quedado de consuelo el huevo, pero cuando lo tuvo entre sus manos este se transformó en una piedra grande y redonda, de esas que en Oriente llaman Guarataras.

Aterrorizado, el campesino lanzó la piedra contra la tumba y huyó despavorido hacia Clarines a contar su experiencia.

Dicen que en dicho lugar, vivió un hombre que cometió muchos crímenes, hasta que un día encontró la muerte a manos de uno de sus enemigos. El hombre fue sepultado en la solitaria tumba. Desde entonces, su alma atormentada vaga en forma de una gallina y pone huevos que se transforman en piedras porque de esa manera logra que la gente arroje piedras sobre su tumba. Y por cada piedra que recibe, se le perdona uno de sus pecados.

La Aparecida en el Espejo

Lugar: La Pastora, Caracas.

En cierta ocasión, una familia caraqueña se mudó a una casa vieja ubicada en La Pastora. Como no contaban con muebles, la dueña del lugar decidió venderles unos, entre los que destacaron las camas, una silla y una peinadora con un buen espejo.

Sin embargo, con la llegada de la noche; la nueva dueña de la casa decidió verse en el espejo mientras se peinaba, pero algo llamó su atención. En el espejo, se reflejaba una joven pálida y rubia.

La mujer completamente invadida por el miedo durmió esa noche con sus hijos y vendió el terrorífico mueble. La compradora lo vendió por la misma razón y esté pasó de mano en mano, hasta que se perdió la pista de este. Dicen que este puede estar en una venta de antigüedades.

Fuegos Fatuos en Venezuela

Lugar: zonas rurales de Venezuela.

La ciencia explica que los fuegos fatuos son pequeñas luces o llamas flotantes que suelen adoptar diversas coloraciones (rojo, amarillo, azul pálido), aparecen generalmente cerca de cementerios y lugares pantanosos durante el atardecer o la noche, se mueven en algunos casos y su origen parece deberse a la combustión de ciertos compuestos que se desprenden de sustancias animales o vegetales en proceso de descomposición.

Sin embargo, debido a que cuando las personas se acercan a estos, muchas veces las llamas se alejan; no es de extrañar que este fenómeno haya dado pie a muchas leyendas, en el caso de Venezuela, se dice que en ciertas zonas rurales sobrevive una leyenda que explica que los fuegos fatuos son los espíritus en pena del conquistador español Lope de Aguirre y de sus hombres.