No todo es el Silbón, la Llorona y la Sayona

Antes de que Netflix y el internet hicieran su aparición en nuestras vidas para hacérnosla más fácil, las personas se entretenían contando leyendas, algunas de estas historias hablaban sobre espantos que aterrorizaban a la gente por los caminos de un pueblo perdido en la flora venezolana.

Con la llegada de la inseguridad, realmente los malandros le quitaron su trabajo a los espectros de la cultura popular venezolana porque ¿a quién se le va a pasar por la cabeza la idea de El Silbón cuando lo más probable es que un tipo de carne y hueso te está esperando a la vuelta de la esquina para robarte el celular?

Sin embargo, la realidad es que si hay algo que se le da muy bien al venezolano es contar cuentos y estas historias se deberían rescatar así sea para pensar en un susto diferente para este Halloween, por eso en The Amaranta haremos este especial en el que cada semana traeremos cinco leyendas venezolanas sobre espectros que seguro ni si quiera sabías que existían. 

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El Abuelón

Lugar: estado Nueva Esparta.

Cierto día un niño se despidió de su abuelo y salió a jugar a la playa, tras pasar un buen rato no había ni rastro del pequeño por lo que el abuelo desesperado salió a buscarlo, sin embargo tras preguntar aquí y allá, nadie supo decirle el paradero de su pequeño nieto. El anciano se aventuró a ir a la playa y jamás volvió.

Desde entonces no hay pescador que vaya solo a pescar al mediodía, porque dicen por ahí que se siente la presencia del abuelo que invade el lugar y crea escalofrío, fiebre y en muchos casos la locura. Por eso todos los pescadores antes de salir se encomiendan a Dios y piden permiso para pescar en sus aguas, con la finalidad de que no se les aparezca este personaje. 

Otros en cambio dicen que se trata de un espectro que se aparece solo para castigar a aquellos que le hagan daño al ecosistema marino. 

Las Ánimas Benditas del Purgatorio

Lugar: Barinas. 

Algunas personas son muy devotas de estos espíritus vestidos de blanco con un cirio en la mano que caminan en procesión lentamente mientras rezan, el deber del devoto es encenderles una vela blanca todos los lunes y rezar; pues aquel desdichado que olvide su ofrenda no lo dejarán en paz hasta que cumpla con su deber.

Una anécdota que relaciona a estas ánimas con la historia venezolana cuenta que el General José Antonio Páez fue inesperadamente liberado cuando se encontraba en las manos de un batallón realista. Él mismo contó a sus amigos y biógrafos que sus captores vieron en la distancia el advenimiento de un ejército patriota y, llevados por el miedo, soltaron a todos los prisioneros y huyeron. Páez dice haber visto el polvo levantado por los caballos y aguardó confiado a sus compañeros. Esperó varias horas, pero nadie llegó por lo que Páez, quien era devoto de las ánimas, le atribuyó el milagroso suceso a éstas que habían venido en su auxilio. 

El Hachador Perdido

Lugar: San Casimiro, estado Aragua.

Cuenta la leyenda que cierto día un leñador quería hacer su propia urna, pero un Viernes Santo cuando salió al monte, Dios lo castigo... Fulminándolo, en el instante en que levantaba el hacha para cortar un tronco, convertido en un anima en pena, su espectro vaga por los campos y bosques donde eternamente ha de ejercer su cometido... Oyéndose el lúgubre retumbar de secos y largos golpes de hacha.  

Quienes lo han visto aseguran que se trata de un hombre alto, calvo, con ojos "como dos brasas que queman el alma", de dientes filosos, pecho cubierto de lana y manos planchadas como las de una rana en las que sostiene su hacha para atacar a todo aquel que salga a cazar por esos lares y no movido por el hambre, sino por la ambición. 

De hecho existe un canto popular que habla de este peculiar personaje y dice así: 

El Ánima Sola

Lugar: en toda Venezuela y América Latina.

La leyenda se centra en Celestina Abdégano una mujer de Jerusalén que formaba parte de ese grupo que se encargaba de dar a beber a los condenados, pero el Viernes Santo en el que murió el Señor, Celestina subió al Calvario para dar de beber a los crucificados, pero se negó a darle agua a Cristo por miedo a las represalias de los judíos. Esta acción la condenaría para siempre a sufrir la sed y el calor constante de las llamas. 

Su imagen es la de una hermosa mujer de una melena larga que se encuentra con cadenas en las muñecas mientras arde en el fuego. 

Muchos son devotos de esta ánima y le piden favores, el problema es que ella pide algo a cambio y si la persona no cumple, esta se venga de ella. 

También dicen en Venezuela que es quien cobra las oraciones de las Ánimas Benditas, por lo que si el devoto se olvida de rezar; el Ánima Sola le hará una visita y le dará un buen susto. 

El Fantasma de Guzmán Blanco

Lugar: Caracas.

Algunos afirman que en el Teatro Municipal de la capital venezolana vaga el espíritu de este presidente venezolano conocido por su francofilia y por su pasión por la cultura y el teatro. 

Este presidente venezolano tuvo una relación bastante tensa con la Iglesia Católica, de hecho se dice que lo que lo convirtió en un alma en pena fue el hecho de que tumbó una iglesia para construir otra edificación.

Por lo que no es de extrañar que muchos afirmen ver a un hombre mayor de barba vestido con un elegante uniforme militar que se asemeja a los que utilizaba aquel presidente.