O al menos intencionalmente

A mis 21 años, con dos trabajos, la universidad y un novio, el viernes se ha convertido en algo casi sagrado para mí. Entonces, si viene cualquier malintencionado a arruinarme ese momento en el que por fin me quito mis cadenas laborales y académicas, desearle que se lo lleve Maduro como esclavo sexual sería demasiado lindo.

Arruinar una rumba debería ser un crimen con condena y hasta multa, porque es algo demasiado cruel y sembrar conciencia al respecto se ha vuelto mi deber. Gracias a una mala experiencia hace dos viernes exactamente, decidí convertirme en una especie de Testigo de Jehová pero sobre estas personas que con su malintensidad no hacen más que condenarnos a todos a un fin de semana chimbo.

Ellos tienen nombre y apellido. O algo así.

Los zamuros nómadas

Así llamo al típico grupo sin pena ni alma que pasan la primera parte de la noche rumbeando por ahí y luego se llegan a una casa donde nadie los conoce a apropiarse de todo. Toman todo el alcohol, se comen lo que queda y sin invitación alguna.

La principal intención de estos grupos terroristas es tener donde caer muertos cuando ya es muy tarde. Y como no conocen a nadie ni les importa mucho menos el espacio, sienten la libertad de hacer desastres.

Los acaparadores de música

Normalmente en un rumba de casa, hay dos modus operandi cuando hablamos de la música. A veces hay un DJ designado cuyos conocimientos en el área ya han sido previamente estudiados o es un privilegio que cambia por turno. Sin embargo, siempre hay un gafo que prefiere poner toda la música él.

El problema surge cuando su criterio de selección te da gana de sacarte los oídos y tirarlo al Guaire.

Las chapitas que niegan que son chapitas

Sí, los que me han leído antes, están completamente conscientes de que mi nivel de tolerancia al alcohol es -12. Pero yo estoy clara. Hay muchos que no. Demasiados. Así que se toman la libertad de beber botella que se le atraviese para luego andar pidiendo patrocinio de su show. Con tarima y micrófono, solo que se escuchan puros grillos como respuesta.

Qué fastidio alguien que monte show por montarlo. Nadie quiere ese tipo de energía retrasada en la vida.

Los "disculpa que te interumpa"

Sí, de esos que se convierten en el mediador de un debate entre el mismo y su persona. Si alguien quiere intervenir y tumbarlo de su trono de acaparador de conversación, la respuesta frecuente es no dejarlo terminar y poner la cereza de la merengada de malintensidad con un “disculpa que te interrumpa”.

Creo que debería ser legal poder dormir/drogar con medicina de caballo a este tipo de persona. Nadie quiere hablar de tus sueños sadomasoquistas o de la inminente llegada de los aliens para llevarse el reguetón.

El quesúo intenso

Y claro que donde hay alcohol, hay “ganas”, entonces aparece el que se la da de Jude Law en la rumba a echarte los perros de forma constante y desvergonzada. Tanto a ti como a tus amigas. Pocas veces aceptan un no como respuestas y tienes que TENER los cinco ojos que no tienes para estar atenta a cualquier movida chimba que un ser como este puede hacer.

Y por último, los que no limpian. Chan chan chaaaaaaan

Creo que estos podrían ser los peores. Porque los buenos amigos pueden acaparar el puesto del DJ, pueden no callarse nunca o hasta babear toda la fiesta por tus amigas, pero un buen amigo o alguien muy pana no se va a ir dejando tu casa hecha un desastre.

Y simplemente la peor persona con la que puedes rumbear es alguien que no sepa la diferencia entre pasarla bien y volver todo mi*erda. 

Porque quien debe borrarse eres tú, no tu casa.