Por qué las mejores ideas se nos ocurren cuando estamos en la ducha

Las buenas ideas llegan cuando nos estamos quitando los restos de shampoo.
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Debo admitir que este artículo está escrito con el único fin de justificar todas las veces que he tenido que salir de la ducha porque se me ocurre una idea millonaria/invento del año/frase que me garantizará el Premio Pulitzer.

Dejando eso a un lado, es imperativo que exagere el impacto que este descubrimiento ha tenido en mi vida. He perdido la cuenta de las veces que he salido corriendo -mojada y a veces sin toalla, gracias a mi mala suerte- para buscar por todo mi cuarto un papel y una hoja, que le hacían competencia al tesoro mejor escondido del mundo, antes de que los dos párrafos que escribí mentalmente mientras me quitaba los restos de shampoo desaparecieran por mi corta memoria.

Y no soy la única, incluso Arquímedes salió corriendo desnudo de la tina mientras gritaba “Eureka” al descubrir que la densidad de un objeto tiene relación con su peso.

El porqué de estas situaciones ha sido investigado desde hace años; psicólogos y científicos han tratado de darle sentido a las revelaciones que ocurren en el baño, pero ya que no es un asunto de blanco o negro, entender este enigma es más complicado de lo que parece.

Con el fin de crear un consenso entre las diferentes explicaciones al fenómeno, nos dimos con que existe un patrón común que justifica nuestros niveles de creatividad en la ducha.

Los investigadores John Kounios y Mark Beeman nombraron estos insights "momentos Ahá", declararon en su libro "The Eureka Factor" que uno de los estímulos de estas ideas es el agua caliente. Para Kounios, "el agua caliente de la ducha embota nuestros sentidos externos y dirige nuestra atención hacia pensamientos internos. Y este estado de conciencia promueve el pensamiento creativo".

En español, lo que quiere decir Kounios es que tu cerebro literalmente deja de pensar en la línea divisoria entre tu exterior y tu interior, no hay "frontera", no hay sentido del tacto. Todo se desconecta y te concentras en lo que ocurre en tu interior, como resultado, tu única prioridad será pensar, así que lo más probable es que saques por lo menos una buena idea de todo el proceso.

Su teoría también está respaldada por la visión de los científicos, que creen fielmente que el ser humano se aleja de las distracciones externas una vez que entra en modo mecánico. Podemos estar haciendo una tarea activa, pero estamos tan acostumbrados a hacerla que ya es automático, por lo que nos permitimos perdernos en nuestros pensamientos.

Esta realización llevó a Kounios a desarrollar otra hipótesis, el Default Mode Network, que especifica esos momentos en los que estamos haciendo algo sin estar conscientes del acto (bañarnos, preparándonos para dormir, vistiéndonos, etc.), y nuestra mente se dedica únicamente a liberar conceptos y relacionarlos entre sí. Es pocas palabras, las ondas alfa se dispersan en el cerebro y causan un estado de relajación que facilita que diferentes zonas del cerebro se conecten y realicen asociaciones aleatorias...and that’s how good ideas are born.

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Ya que no podemos hacer más nada que aceptar nuestras reacciones fisiológicas, es hora de comenzar a considerar la posibilidad de instalar un escritorio en la ducha o comprar un libro impermeable para no perder las ideas fugaces que hacen su aparición en los momentos más inoportunos.

A menos que quieras seguir el ejemplo de Arquímedes, es tu decisión.