La "promesa de Cuaresma" realista

La idea es realizar algo que te cueste, no intentar morir en el intento.
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Proponerse un reto así sea minúsculo es extremadamente difícil.

Si eres uno de esos seres humanos fastidiosísimos, con demasiada fuerza de voluntad, que pueden hacer una dieta seguida por cuatro meses; bien por tí. Pero si eres como los demás mortales de este planeta, a quienes nos cuesta horrores hacer, o dejar de hacer cualquier cosa que nos interrumpa nuestra esencia personal, lo siguiente va para ti.

¿Alguna vez has hecho una promesa de Cuaresma?

Ok perdón, demasiado específico.

Si eres cristiano me imagino sabes lo que es la Cuaresma y la promesa que viene incluida en esos cuarenta días. Si perteneces a otra religión, o no sabes lo que es, te pregunto esto; ¿alguna vez has cumplido un reto personal por más de un mes?

Decir “más de un mes” suena fácil, pero cuando te planteas no comer chocolate por cuarenta días cuando regularmente un cuadrito de esa maravilla acompaña tu café después de almuerzo, dejar de hacerlo es una tragedia.

El desafío nos atormenta la rutina, nos hace pensar siempre en él, contamos los días que faltan uno por uno, y al momento de realizar el reto, a nuestro cerebro le toca actuar de la manera más madura y decirnos:

“Te quedan dos semanas para que se acaben los cuarenta días, entra a la cocina y no mires todas las cosas que te prohibiste comer, aunque la muy malvada de tu mamá los haya comprado igual”.

Quitarse el chocolate y los refrescos por cuarenta días es complicado, pero tampoco nos vamos a morir de eso. Ahora, por otra parte, al haber estudiado en un colegio católico de niñas y por cuentos de boca en boca, han llegado a mis oídos promesas de Cuaresma realmente imposibles que ya pasan de ser sacrificios a masoquismos.

Sí, masoquismos; cuando te haces daño a ti mismo.

Promesas como dejar de ver todas, TODAS, las redes sociales por cuarenta días. Hoy en día muchísimos trabajos dependen de las redes, por lo tanto ya el sacrificio no es “dejar de ver las fotos que publica mi círculo social”, es simplemente estar incomunicado por más de un mes. Aló, año 2017.

O quitarse los carbohidratos. Al menos que estés en un plan de adelgazar diez kilos a la semana, o pienses quedarte encerrada en tu cuarto como un vegetal (y comiendo puro vegetal), dejar de comer carbohidratos por cuarenta días es una locura, estoy segura que ningún nutricionista lo recomienda y además provoca infelicidad porque no te puedes comer ni una arepa. Chao.

¡No decir groserías! No hay nada más feo que una niña con un léxico grosero; pero los venezolanos deberíamos tener free pass en este ámbito. Las groserías son necesarias primero, para mentarle la madre a los culpables de la situación, (Chávez y su combo) y segundo para expresar cualquier desfortuna que te ocurra en tu día a día. Vamos a sincerarnos, es imposible para nuestra generación pasar un solo día sin decir una sola grosería. Imposible.

Ponerse una meta y cumplirla por más de cuarenta días tiene todo el mérito del mundo, pero al momento de elegirla hay que sincerarnos y pensar; “¿de verdad puedo pasar cuarenta días sin tomar alcohol, o salir a rumbear?” porque al final la idea de la promesa es realizar un sacrificio sobre algo que verdaderamente nos cueste hacer y que tenga un fin positivo; quizás eliminar el alcohol le hace un bien a tu cuerpo, pero si vas a dejar de salir con tus amigas por una promesa ya te estás limitando injustamente a pasar un rato agradable sin la necesidad de tomarte toda la discoteca.

Si te cuesta hacer ejercicio piénsatelo, o levantarte una hora más temprano, dejar de comer algo que te guste, ir a misa, visitar más a tus abuelos, hacer labor social; existen millones de cosas que nos podemos plantear como sacrificios que nos hacen un bien a nosotros y también a los demás. Sino se pierde el sentido de la promesa y del tiempo que cumplimos para ella, porque no significa cumplir el reto más absurdo y morir en el intento para que a los tres días te rindas, salvo que seas como los insoportables que nombré arriba, a los que no les cuesta ni un pelín quitarse cualquier alimento con azúcar durante esos días.

Entonces no te quites los carbohidratos friend, deja la fritanga y haz ejercicio, para que cuando termine el reto y al día siguiente te comas una hamburguesa, no te engordes veinticinco kilos de un solo golpe.