La primera donación

¡A donar el cabello!
Author:
Publish date:
Updated on
pexels-photo-210659

Antes de empezar a relatarles esta bellísima causa, debo aclarar que detesto la palabra cabello. 

Pero bueno, según la Real Academia Española, contra mi voluntad no puedo referirme a lo que tenemos en la cabeza como "pelos", así que ya pasada mi dosis de antipatía, aquí mi anécdota. 

Para nosotras las mujeres, es muy común tener una afinidad bastante peculiar con nuestro cabello. Para muchas, es aquel símbolo que nos transmite confianza, actitud y nos hace sentir más bonitas cuando está justo como lo queremos.

Para nosotras las mujeres, también es muy común, lastimosamente, el cáncer de mama. Solo en Latinoamérica, mueren tres mujeres por hora a causa de esta enfermedad; lo que suma una cifra de casi 300.000 muertes al año a causa de ello.

Debido al peso que tiene esta enfermedad en los países de nuestro continente, a lo largo del desarrollo de su tratamiento y los avances científicos, también se han fundado gran cantidad de organizaciones sin fines de lucro que velan por los tratamientos de mujeres enfermas y por difundir la información de cómo prevenir esta terrible enfermedad.

De las actividades más populares que realizan estas fundaciones con fin de recaudar fondos, están: las carreras a lo largo de las ciudades, las jornadas de “autochequeo mamario”, festivales de música, y la muy conocida donación de cabello.

Volviendo a lo primero mencioné, para nosotras, como característica femenina, es muy importante el cuidado de nuestro cabello. Específicamente en Venezuela, nos gastamos millones en tratamientos, peinados, tintes, ampollas y cortes, para satisfacer ese sentimiento que nos da vernos al espejo y sentirnos más bonitas.

Como todos sabemos, una de las consecuencias principales del tratamiento contra el cáncer de mama es la caída del cabello en todo el cuerpo. Estas fundaciones sin fines de lucro se encargan de recolectar las colas de cabello donadas y luego de un largo proceso, hacer pelucas para mujeres y niñas en tratamiento de quimioterapia.

Senos Ayuda

Hace unos cuantos años, con una de mis mejores amigas y con el cabello casi por los tobillos, decidimos, una mañana cualquiera, ir a la peluquería y cortarnos una cola de 25 centímetros.

Llegamos, y cuando ya estaba en la silla, el peluquero muy poco colaborador me preguntó: 

“Ay cariño, ¿tú estás segura de que quieres cortarte esa preciosa melena? Mira que después no crece igual…” 

No fue sino hasta que mi amiga (casi a la fuerza) me dijo: 

“Ya estamos aquí, no seas 'cagueta'. Además no es la gran vaina, el pelo crece”. 

Empecé a escuchar el sonido de la tijera poco a poco (se sentía pelo por pelo) hasta que me pasé la mano por la nuca y no caía absolutamente nada.

A pesar de que nos confundieron varias veces con niños, y que bueno, no estábamos físicamente en nuestro mejor momento, decidimos hacerlo, y a la semana siguiente nos dirigimos a una fundación en Caracas, para entregar las colas vírgenes de cabello.

Cinco años después, también con el cabello por la cintura, decidí donarlo una vez más. Tan importante que es tener el cabello bonito para nosotras, no nos cuesta nada darle ese detalle de felicidad a mujeres que por circunstancias ajenas del destino, no pueden tenerlo.

Ya les contaré sobre mi próxima donación.

Stay tunned.