El ideal de belleza asiático y la aclaración de la piel - The Amaranta
El racismo todavía está latente en el mundo, pero en Asia se sale de las manos

En muchas partes del mundo es común escuchar que nos encontramos en una época post racial donde los blancos, los caucásicos y los negros caminamos en paz por las calles tomando mojitos y donde la justicia es igual para todos.

Lamentablemente, no vivimos en una película de Pixar y los negros y blancos aún parecen perseguirse como gatos y ratones. Ni Obama, ni Oprah ni Meghan Markle pudieron hacer mucho al respecto. Esta es una problemática que se esparció por el mundo y se asentó en cada país, región y continente de manera particular.

En Asia, la cosa es un poco distinta de lo que podría ser en América o en Europa donde los ideales del body positivity, las campañas conscientes y la aceptación de que los seres humanos son por definición distintos entre sí; tienen mucha mayor aceptación social. Por el contrario. Allá tener la piel un poco más oscura de lo ordinario, es motivo de faltas de respeto, insultos, y una vida llena de miseria.

En países como Japón, Tailandia, China y Corea del Sur el negocio de ser blanca es parte importante de las industrias de belleza e incluso de los tratamientos médicos y quirúrgicos.

¿De dónde nace eso de “ser blanca es ser bonita”?

Más bien es algo de “ser blanca, te hace mejor”. Así tal cual. Porque en países como China y la India, en la época donde las dinastías gobernaban sobre todo, las clases altas y de nobleza solían permanecer dentro de los palacios sin dejar que ni un rayo de sol les tocara la piel, por lo que nunca se manchaban y se quedaban blancos como fantasmas. Por otro lado, los mortales que trabajaban en los campos de arroz como sirvientes, artesanos y obreros se veían obligados a trabajar como hormigas bajo el sol. Dejando que su piel se oscureciera aún más, lo que entrevee la clase social a la que pertenecían.

Por generaciones, los colores oscuros de piel en la mayor parte de ese continente eran relacionados con las clases más bajas y míseras de la sociedad. Los parias por así decirlo. Mientras más clara era tu piel, mejores prospectos tenías en la vida. Claro que no fue culpa solo de los nobles, sino de los ciudadanos que hasta hoy en día alimentan este racismo.

Todas las modelos, actrices y celebridades de esta región del mundo tienen la piel blanca como la nieve. Los hombres han expresado que prefieren a sus mujeres blancas.

¿Qué tan grave es la obsesión?

Como si fuera poco, esta fiebre por ser blanca se ha transmutado a las estadísticas de las industrias de cosméticos y de belleza. Con decirte que ellas ganan 19.8 billones de de dólares anual, creo que a cualquier codicioso le interesaría hacer un negocio de la blancura. Hay de todo, cremas, jabones y químicos concentrados, es difícil no mencionar una forma de tratamiento que no haya sido pensado por este negocio.

Sin duda es un ideal de belleza bien f*cked up porque en Corea del Sur, las niñas pasan un promedio de dos horas diarias comprando y viendo tiendas de cosméticos. Siendo adolescentes, tienen permitido y además es normal que se hagan cirugías plásticas. Sin embargo, el negocio de los tatuajes es ilegal.

En China, por otra parte, el 30% de los tratamientos médicos se hacen a favor del blanqueamiento de la piel, con transfusión de químicos, uso de láser y más.

Ahora lo que la mayoría no se molesta en esparcir es el hecho de que muchos de estos productos que usan para hacer la piel más clara lo que hacen es dañar la piel y estimular la aparición de manchas y el descoloramiento.

¿Qué queda por hacer para que se acabe esta locura?

Esta problemática no se presenta solo en Asia, en África también es bastante frecuente la preferencia de pieles blancas que las más oscuras. Ya sé lo que están pensando “si no se puede ser negro en África, ¿dónde se puede entonces?”. En el 2016 prohibieron en Ghana la fabricación y venta de cremas aclarantes. Pero no lo pensaron bien porque las publicidades y la televisión le siguen diciendo a la población que ser blanco es mejor y más bonito.

Por otro lado, un estudio publicado por Business Inquirer indica que este pensamiento y estos productos no dejarán de promocionarse hasta al menos diez años más.

El problema ya es obvio y es conocido, sin embargo, cambiar toda una tradición y una cultura es una especie de Cruzada que no siempre se puede ganar. Estamos hablando de una manera de pensar colectiva, algo así como el amor por las armas de los estadounidenses. Lo cual sabemos que es otro tema.

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