No me gusta y no tengo por qué hacerlo

Hay bros que necesitan urgente ir a terapia pero son demasiado hombres machos vernáculos como para hacerlo. Así que se dedican a acumular distintas fobias al rechazo y proyectarlas en situaciones que no tienen nada que ver con ellos. Como cuando una amiga les dice que no quiere salir con el acosador fastidioso que le manda mensajes por Instagram, Twitter, WhatsApp y palomas mensajeras que ha pasado 10 años entrenando. Una persona normal entendería que es un comportamiento obsesivo y un gran turn off, un bro se proyecta innecesariamente en la imagen del acosador y dice:

“No seas mala, dale una oportunidad”.

Qué tan frecuente se escucha: cada vez que una mujer menciona a un ex o al tipo creepy que se crea perfiles falsos para seguirla en todas las redes sociales.

En contexto: un tipo común y corriente, que aunque no es un bro secretamente quiere ser uno, empieza a fijarse en una chama de su clase. Nunca nombra ningún novio y después de un leve stalkeo por redes sociales concluye que tienen más de 3 cosas en común así que obviamente es el amor de su vida. Después de unas semanas de observación casual cual zamuro cazando un cuerpo agonizante, se lanza. “Hola”, leído a las 6:45p.m. No hay respuesta.

Días después, cuando la ve en clase decide decirle algo incómodo e innecesario como “oye, sí eres mala, te escribí y no me contestaste” obligándole a contestar algo inocuo como “ah, sí, es que estaba ocupada”. Esa noche, pasa de nuevo. “Hola”, leído a las 8:45 p.m. Sin respuesta.

Incansable el tipo la encuentra en Instagram y le manda un request que nunca es aceptado. La próxima clase la intercepta con una línea que solo es encantadora y romántica en su mente, “tú eres bastante antipática. Me dejaste hablando solo”. Ella logra hacer una sonrisa amable e intenta seguir su camino, él, miope social a conveniencia, le dice “mira, y ¿no quieres que nos tomemos algo más tarde?”, ella le dice que estará ocupada y logra escapar gracias a una amiga que está consciente de lo invasivo que ha sido el tipo. En contraste, cuando le cuenta a su bro de confianza más tarde, lo que le dice es “no seas mala, dale una oportunidad”.