Quien dijo “madre solo hay una”, era un ermitaño

Las personas con madres -biológicas o adoptivas- decentes y amorosas me cuentan que son entes irremplazables en sus vidas porque les enseñaron a confiar en sí mismas y sentirse apoyadas incondicionalmente. De primera mano no sé de qué hablan. Pero lo que sí sé, es que contrario a la sabiduría popular, y por suerte para aquellos que no tuvimos una en la infancia, madre no solo hay una.

Ver relacionados:

¿Por qué tu mamá es la mejor mamá del mundo?

Películas que tienes que ver hoy según tu tipo de mamá

#SuperMoms: nuestras mamás se merecen un artículo solo para ellas

A lo largo de la vida, puedes encontrarte con varias, y cada una tiene una función súper importante:

La amiga mamá

Superpoder: apelar a tu sentido de vergüenza en los momentos más importantes.

La amiga mamá no es solo tu amiga la que acaba de tener un hijo. Es la que cuando estás a punto de cag*rla como nunca, es capaz de hacerte reflexionar haciendo que escuches esa pequeña voz en tu interior llamada “consciencia”. Puede que igual la ignores y termines cagándola de vez en cuando, pero siempre va a ser muchísimo menos grave y con menos frecuencia cuando tienes una amiga mamá con los pies en la tierra recordándote que no puedes siempre comportarte como Miley Cyrus antes de comprometerse.

La profesora mamá

Superpoder: llenar tus vacíos culturales sin que le voltees los ojos.

Esta es la profesora súper intimidante que termina haciéndose tu amiga a final de semestre y te ofrece una mirada a una vida adulta seria totalmente distinta a la de tu familia. Al principio eres más un voyeur admirando una vida ajena que una amiga integrada, pero con el tiempo las cosas tienden a equilibrarse más.

La vecina mamá

Superpoder: hacer pasticho sin quemarlo.

Cuando te mudas solo por primera vez los vecinos suelen ser solo gente que quisieras que no estuviera. Hasta que te enfermas y descubres lo genial que es caerle bien a la abuela/mamá del piso de al lado y que la señora hace los mejores tés del mundo. Además, si tienes suerte y sus hijos la han dejado para comenzar sus vidas, te adopta y invita almuerzos de vez en cuando.

La mamá cuando estás lejos de casa

Superpoder: mitigar tu nostalgia.

Parecida a la vecina, está la señora que tienes que acceder a conocer en otra ciudad del mundo y dejar que te adopte. Sea quien sea, esta señora sabe dónde conseguir los vegetales más baratos, qué tienes que hacer para no matar a la planta que compraste, y te dará millones de recetas que probablemente jamás prepararás.

La mamá de tu amigo

Superpoder: ser la mejor acompañante para citas de café.

Le puedes contar todo lo que le contarías a tu mamá y confiar en que te responderá pensando en lo mejor para ti. Te acompaña a todo lo que te acompañaría una mamá con el plus de que no tienes que ocultarle nada porque al final no tiene cómo regañarte así que solo te escucha.

La señora que quieres ser versión mamá

Superpoder: funcionar como modelo a seguir 100% aspiracional.

Todas hemos conocido a una señora que nos hace pensar “totalmente quiero ser como tú cuando sea grande”. Mi yo del futuro la conocí en el baño del bar más sucio de Caracas mientras ambas tratábamos de retocarnos el delineador. Aunque en retrospectiva espero no estar en un bar cochino a mis 50 años, esa señora me ha invitado los mejores tragos y me ha dado los mejores consejos de toda la vida.

Tengas una mamá genial, seas huérfano literal o metafóricamente, nunca está de más tener una o más mamás extras.