La humildad como modo de opresion - The Amaranta
Celebra tus logros y no dejes que hagan sentir mal por ello

“Humildad” es una de esas palabras que la humanidad me ha hecho odiar irremediablemente. Cada vez que tengo que utilizarla lloro internamente y bajo el tono de voz como disculpándome conmigo misma por no haber encontrado un sinónimo apropiado.

Esto es lo que pasa; en su acepción principal la humildad según el DRAE es “la virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento”. En la sociedad, su uso está más relacionado con otra acepción, la de “sumisión y rendimiento”:

Como recompensa por no mostrar orgullo

Por un lado están lo que piensan que ser “humilde” es lo mejor que se puede ser en la vida. No ayudar a los demás, o hacer un avance importante en la humanidad, lo importante es ser humilde. Si Kim Kardashian se avergonzara de estar buena, estas personas dejarían de odiarla porque estaría “siendo humilde”.

No creo que la humildad sea algo que debemos odiar, pero sí creo que es una métrica vacía. Algo que estamos resaltando por encima de cualquier cosa por una cuestión de vanidad. Parecer humildes y querer que los otros parezcan humildes, nos hace ver bien aún cuando en Instagram solo subamos selfies. Pero, ¿por qué? ¿porque crea esa noción estúpida de “ingenuidad”? De “aw, es que en realidad no sé lo inteligente/hermoso/atlético que soy”, de la típica infantilización en la que queremos encerrar a todo el mundo. Eso es doblemente peligroso en el caso de las mujeres porque siempre nos exigen ser “modestas”.

De ahí el doble estándar tan común que hasta Pantene ha hecho publicidades al respecto. Los hombres son dedicados y confiados, las mujeres lo “intentan demasiado” y “se creen la gran cosa”. Más de una vez me han dicho que soy “agresiva” por expresarme igual que la persona con pene más cercana, y lo he visto en otras mujeres. Cuando hablamos con confianza es agresividad, y es molesto porque no es humilde. Cuando hacemos algo bien, deberíamos recordar nuestras fallas y ser humilde, no celebrarlo como si fuésemos, no sé… un hombre.

En lo personal puedo decir que me sabe a mierda la humildad porque fui criada más como Mindy Kaling que Lilian Tintori, en palabras de la primera: “mis padres me criaron con la expectativas de derecho de un hombre alto, blanco y rubio”.

No creo que haya que ser humilde todo el tiempo, y me parece que la policía de la humildad debería bajarle dos lo que me lleva a mi segundo punto

Es un premio por satisfacer la posición de poder del otro

Es imposible que te puedas definir a ti mismo como humilde sin automáticamente dejar de serlo. Tienes que esperar que alguien más te reconozca como humilde, y la gente que está regalando el adjetivo no pareciera estarlo haciendo a la ligera sino siempre y cuando te conformes a las expectativas de la policía de la humildad. Por definición implica silencio y eso aunado al hecho de que la sociedad lo haya puesto como virtud absoluta, hace que todo sea un juego de poder macabro cuya sinopsis sería “quédate en silencio, ríndete ante mis expectativas, y te haré llegar a lo más alto… claro, siempre y cuando nunca se te ocurra levantar la cabeza”. Más la premisa de un slasher de torture porn que un halago.