No solo las mujeres

A la gente le encanta decir que las mujeres somos los especímenes enrollados. A pesar de que la ciencia ha demostrado que hay más tendencia de complicar las cosas en el amor y la amistad, la cruda verdad es que tanto hombres como mujeres complicamos más las cosas de lo que deberíamos.

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El porqué de esto lo explica la ciencia. David Levari, un investigador postdoctoral en psicología de Harvard demostró en un estudio la razón de esta complicación constante, que está presente así seamos conscientes de ella o no. 

Comenzó con un estudio en el que mostró distintos tipos de rostros a un grupo de personas, pidiéndoles que identificaran los que catalogaran como amenazantes, cada vez mostrándoles menos caras consideradas amenazantes. 

Lo que sucedió es que al avanzar en el estudio, los participantes empezaron a considerar caras que anteriormente hubiesen catalogado como inofensivas como amenazantes, siendo estas menos. Su percepción inicial cambió y se adaptó al nuevo número reducido de caras amenazantes. 

Posteriormente, para probar la misma reacción en algo no físico, preguntaron a los participantes cuáles estudios científicos eran éticos y cuáles no. Sorprendentemente, se vio el mismo patrón de respuestas: a medida que se mostraron menos estudios no éticos, los participantes ampliaron su concepto del mismo. 

Este fenómeno se debe a que nuestro cerebro está constantemente comparando lo que tenemos en frente. De manera que al observar una imagen o establecer un juicio sobre algo, el cerebro compara con el concepto anterior, o con el promedio de conceptos anteriores y genera un juicio. 

Esto es porque es mucho más económico para el cerebro un proceso comparativo a mediciones absolutas. David plantea que es posible que nuestros cerebros hayan evolucionado para hacer comparaciones relativas a diario, puesto que genera suficiente información para sobrevivir y emitir un juicio mientras el cerebro hace el menor trabajo posible. 

Esto nos da a entender que el cerebro siempre está generando procesos comparativos, ampliando o disminuyendo sus criterios de categorías mientras fluye la vida, encontrándole un pero a todo lo que se consigue, y buscando soluciones a todo lo que nos pasa por el frente. A pesar de ser beneficioso para la supervivencia porque si te encuentras caminando por ahí y tienes que juzgar a unos tipos que van detrás de ti, también puede ser perjudicial al momento de tener que omitir juicios objetivos. 

Así que ahí lo tienen, todos somos complicados y es gracias a nuestro cerebro. Another win for the feminist argument.