La campaña #MeToo corre el peligro de que se nos vaya de las manos

Peligros que ya está sufriendo
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Bordado de @badasscrossstitch que se volvió imagen de la campaña

Bordado de @badasscrossstitch que se volvió imagen de la campaña

Desde que los abusos de uno de los productores más poderosos de Hollywood, Harvey Weinstein, salieran a la luz (y la gente le prestara atención esta vez) las redes sociales han explotado. Porque al mundo le puede faltar agua, luz, comida o un presidente decente, pero lo que nunca nos va a faltar es una opinión, y en esa ocasión estamos infinitamente agradecidas con eso.

Las condenas hacia los abusos sexuales se han vuelto virales alrededor del mundo. Las mujeres sienten que una vez que alguien se atrevió a hablar es momento de apoyarse y alzar también la voz. Y lo de Harvey les dio esa oportunidad. Niños, niños, famosos y víctimas han manifestado su vergüenza a este comportamiento tan ignorado pero tan presente en la sociedad.

La campaña #MeToo nació como parte de esa iniciativa para motivar a las mujeres que también fueron víctimas de abuso sexual a hablarlo públicamente. La idea (que no es nueva) se convirtió en tendencia en Twitter después de que la actriz Alyssa Milano escribiera este tweet:

El cual esa misma noche tuvo más de 32 mil respuestas. Y desde entonces ha sido un hashtag hermoso y trágico de leer en todas las redes sociales. Sin embargo, a medida que voy leyendo me va creciendo un miedo bastante racional y no, no es porque estamos en Halloween.

Resulta que vivimos en una sociedad a la que lamentablemente le gusta lo pop, ser trending y tener muchos likes.

Es por eso que la campaña #MeToo ha sufrido una pequeña deformación. La columnista Margaret Went de Globe y Mail, me dio la razón. Ella dice:

"We're using these terms really carelessly and that we tend to inflate things into sexual assault so that everything is sexual assault”

¿Acaso Margaret es machista y está en contra de las mujeres alzando la voz? No.

Margaret y yo estamos en contra de la banalización del término “abuso sexual”. No, el chamo que te escribió para decirte que estás buena, vio que la c*gó y se fue no abusó sexualmente de ti, y mucho menos el chamo que te robó un beso en la fiesta y aceptó su rechazo. Sin embargo el que te encerró en su carro y te obligó a tener relaciones sexuales con él, sí. ¿Ven la diferencia? En Twitter no.

Y cuando TODO el mundo dice que por una ligera inclinación de cortejo tienen derecho a formar parte del #MeToo, entonces la campaña pierde toda la fuerza que merece.

Además destaca el hecho de que por este malentendido, muchos hombres se vuelven cómplices sin saberlo de un crimen que no cometerían nunca. Culpan al chamo que les recogió el lápiz por ser hombre y potencial sexual predator. Lo que es injusto porque gran parte de las víctimas son también hombres.

El #MeToo es algo casi sagrado, y nadie tiene el derecho de quitarle voz y fuerza a las víctimas que pasaron por una situación inimaginable, ni siquiera los faranduleros que solo buscan obtener likes, y muchos otros dinero al vender collares, franelas y hasta gorras con esta campaña.

Se aprecia la intención, pero lo vuelve cotidiano y no es justo.

"If we are too careless with our language, we trivialize the real assault problems and the victims of real assault”.