Más que una bebida, el vino es una experiencia

De todas las bebidas alcohólicas existentes, el vino es la más majestuosa. No solo porque todo ser humano tiene un complejo de Dionisio cuando se viene a este, sino por la experiencia que puede brindar. 

Es sencillamente la mejor transformación de ANTES y DESPUÉS, dejando cortos a los aspirantes fitness. La transición de una uva a un líquido lleno de historia, cultura y delicia es maravillosa, y aporta mucho más que un buen sabor o buenos ratos. El vino es legendario y necesita ser más apreciado de lo que es. Por algo se usa en celebraciones o en momentos íntimos, tiene un trasfondo increíble. 

Puede parecer sobrevalorado, pero falta compartir la verdadera experiencia que puede enriquecer el paladar y la vida. Por suerte, hay sommeliers–o especialistas en vinos,– como Elizabeth Yabrudy, dedicadas a enseñar la magia del néctar de los dioses. 

Tuve la suerte de hacerle una entrevista para saber más sobre su fascinante profesión.

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¿Cómo se interesó por esto?

Comencé hace alrededor de once años, cuando tomé los cursos de iniciación al mundo del vino que dicta Bodegas Pomar, de la mano de José Gregorio Cortez. A partir de ese momento se despertó en mí una curiosidad sobre el vino y comenzamos a hacer degustaciones familiares, para las cuales investigábamos sobre los productos o las variedades de uva que íbamos a probar, hacíamos notas de cata serias y cerrábamos nuestra tertulia armonizando los vinos con alguna comida. Mientras más aprendía, más quería saber. Fue así como el siguiente paso fue entrar en la Academia de Sommeliers de Venezuela.

¿Qué implica ser sommelier?

El oficio del sommelier es muy completo y está asociado en gran parte a prestar servicio en restaurantes, licorerías y enotecas, por mencionar algunos lugares, en los que se es responsable de la asesoría, disfrute y experiencia total del cliente. Eso incluye conocer no solo de vinos sino de aguas, cocteles, licores, destilados, aceites de oliva, chocolates, café y tabaco. Pero en la actualidad un sommelier también puede laborar en un distribuidor de vinos como asesor, en una bodega como guía eno-turístico o en algún otro sitio como educador en vinos.

¿Cuáles son las ventajas de trabajar con vinos?

La lista podría ser bastante larga. Trabajar con vinos es un placer y un aprendizaje continuo. Yo estoy enamorada de lo que hago. No se trata solo de la bebida en sí, se trata de aprender sobre historia, cultura, geografía, agricultura, química,  enología y gastronomía. En mi caso particular, como me he dedicado a la parte académica, otra de las ventajas es poder conocer la gente, despertarles esa curiosidad que tuve yo hace varios años atrás, y compartir con ellos mis conocimientos y experiencias. 

El mundo del vino es super amplio y complejo, son innumerables variedades de uvas, muchísimas zonas de producción, diferentes estilos de vinos. Parte de ese enriquecimiento lo he conseguido también al conjugarlo con mi profesión (soy comunicadora social de la UCAB, mención Periodismo), con mi postgrado (Maestría en Electronic Publishing, City University, Londres) y el oficio de Sommelier/Especialista en Vinos. Actualmente me desempeño como Gerente de Contenidos de las redes sociales de Celicor Boutique, una de las licorerías de mayor prestigio en el país, además estoy a cargo de su sala de cata para desarrollar actividades educativas en torno al vino, y colaboro con dos publicaciones electrónicas, escribiendo textos sobre vino (TendencyBook.com y Graciasalvino.com).

¿Qué la inspiró a querer compartir ese conocimiento con las personas? 

Hace alrededor de ocho años, un familiar muy cercano me motivó para comenzar a dar cursos de introducción al vino. No era algo que había contemplado hasta el momento, pues soy comunicadora social de profesión, pero comencé a hacerlo y se volvió cada vez más serio. 

Posteriormente, me uní a dos colegas sommeliers y formamos una escuela de vinos para aficionados, llamada Vinmoz. Desde hace cinco años trabajo de forma independiente, impartiendo conocimiento sobre vinos para aficionados y reforzando la formación de futuros sommeliers. Durante esta última etapa entendí que debía prepararme más, pues estaba llevando a cabo una labor de mucha responsabilidad y entonces acudí a la Society of Wine Educators de Estados Unidos, donde me preparé para obtener el título de Certified Specialist of Wine, en 2014 y el de Certified Wine Educator, hace tres meses. 

El título como educadora en vinos me hace sentir muy orgullosa y tengo una responsabilidad inmensa, pues solamente tres personas en Latinoamérica lo tenemos, siendo yo la única venezolana en portarlo.

¿Qué otros cursos hace?

Todas mis actividades tienen una carga académica. Mi objetivo es que siempre, quien deguste un vino conmigo, se lleve la experiencia completa de placer con conocimiento. Además de las degustaciones que realizo con frecuencia, tengo la autoría de cuatro cursos principales: 

  • Introducción al Mundo del Vino.
  • Oratoria para Sommeliers.
  • Seminario de Identificación de Varietales Blancos y Tintos.
  • Taller de Reconocimiento de Aromas del Vino.

 ¿Cuál es el A, B, C del vino?

A,B,C del vino se resume en:

  • Conocer el vino que te gusta: no tiene que ver con calidad, tiene que ver con ese producto que te da placer
  • Identificar por qué te gusta el vino que te gusta: cuando conoces la razón (porque es alto en acidez, porque es aromático, porque es frutal, porque es seco, porque es dulce, etc.), tu portafolio de opciones se amplía y es más sencillo para un asesor poder ayudarte a seleccionar opciones que satisfagan tu gusto.
  • Aprender cómo armonizar un vino con una comida: eso te permite hacer la selección adecuada cuando estás en un restaurante, cuando te invitan a una comida y quieres llevar un vino o cuando organizas una reunión en tu casa.

Definitivamente el mundo está lleno de sorpresas y Elizabeth Yabrudy es la prueba de que toda pasión se puede emprender.