Porque ver la luz en la oscuridad es lo más sano

Vivir en comunismo no es nada fácil. Desde los altos precios, largas horas de universidad, momentos milagrosos de ejercicio y rezar para que no se vaya la luz mientras trabajas, el venezolano tiende a estar bajo un estrés crónico. 

Pero en la oscuridad, es mejor no pensar en los mosquitos que pasan cerca de tu oído, sino gozarte el rico aroma de la vela que está alumbrando tus notas del parcial que tienes al día siguiente. 

Por eso, les daré maneras de sentirse felices en una patria problemática:

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Sentir el efecto de un sabroso mocaccino antes de ir a tu tercera clase del día

Porque nada motiva más que una combinación de los dos placeres más ricos del mundo, el café y el chocolate. 

Dormir una siesta y no sentir que la muerte mental te acecha 

Existen las siestas perfectas, esas que no solo duran el tiempo ideal para volver a la rutina, sino que no te hacen apretar snooze hasta trágicamente perder una tarde productiva. Pero cuando tienes esa siesta mágica que en vez de hacerte sentir más caído te hace sentir satisfecho con el hecho de que has dormido solo tres horas por noche esta semana, es de ensueño. Literalmente. 

Recompensarte con un episodio de tu serie favorita después de terminar de estudiar o trabajar 

Los efectos son aún más maravillosos cuando tu personaje favorito sigue sobreviviendo, a diferencia de Hodor en Game of Thrones, de quien sigo sintiendo un tremendo luto. Al menos Tyrion sigue respirando.  

Cuando dices una estupidez y tu mamá se ríe

Porque simplemente es bello ver a esa mujer reír de felicidad y saber que eres la causa, a pesar que tu chiste haya sido el peor del mundo. 

Que la electricidad sobreviva a un diluvio

No hay nada mejor que ver una chick-flick con el sonido de fondo más acogedor del universo y presenciar que la patria no te ha decepcionado. 

Cuando un bebé te sonríe 

Porque esas criaturitas inocentes saben cómo derretir corazones en la cola de una hora y media en el supermercado. No importa si llegaste a las dos horas, un bebé te bendijo con su sonrisa.  

Tener una conversación profunda con alguien inesperado

A veces es iluminador hablar con alguien sobre las teorías conspirativas de las celebridades, el amor hacia la pizza, si los aliens existen o de algo que no sea política y más si es con alguien que usualmente saludas por educación en tu día a día. Puede que no sepas cómo se llama, pero es fascinante saber que ella también ve los stories de Sascha Fitness cuando está triste. 

Ganar un concurso en Instagram 

Porque nunca te lo esperas, ¿y qué mejor satisfacción saber que te ganaste cuarenta tequeños o el traje de baño perfecto para tu plan de playa del fin de semana?  

Limpiar tu cuarto

Sé que suena muy extraño, pero es demasiado rico limpiar al son de una bachata y sentir el efecto de que tu vida no es tan desastrosa como parece.  

Hacerte una tortica en una taza

Porque a pesar de la escasez de ingredientes, a veces milagrosamente alcanza para darte un pequeño gustico.  

Y por supuesto... Pasar tiempo con tus panas

Es un tesoro saber que quedan unos en el país y que pueden seguir pasando ratos chéveres. No hay nada mejor que rodearte de la familia que escoges, especialmente si están tragándose todos los Flips de la última caja un viernes en la noche.  

El comunismo es feo, pero la vida, señores, es bella. Todo es cuestión de actitud.