Cuando muestran su verdadero ser, no lo podrás olvidar

#HistoriasDeUltratumba es una pequeña serie de relatos basados -al pelo- en la vida real con monstruos que nos hemos topado o que tenemos al frente, pero que no sabemos.

DISCLAIMER: Todos los nombres que están aquí han sido cambiados, al igual que la historia para no tener conflictos, pero si te sientes aludido/a, posiblemente seas una de las criaturas.

Todos les damos pedazos de nuestra alma a nuestros amigos más cercanos, con secretos, historias y memorias que, solo ellos tienen y nadie más. Este ser oscuro está caracterizado por coleccionar pedazos y no se cansará hasta que tenga cada una de las piezas.

Es uno de los más mortales, el más fácil de identificar, pero posiblemente uno de los complicados de alejar. Saben todos tus movimientos y tú te encuentras inseguro.

Conócelas bien y haz todo para alejarte, en serio.

Margarita y su encuentro con la ‘soulsucker’

Estaba en las áreas verdes de la universidad cuando conocí a Carlota, o “Carly” como solía decirle. Mi primera impresión fue que había algo que no me cuadraba en ella: era muy obstinada y cerrada, pero no le paré a eso y poco a poco, nos fuimos volviendo más amigas.

Ella iba a mi casa y yo a la suya, hacíamos repostería, veíamos películas, escuchábamos la misma música, ella me complementaba porque yo era la típica edgy-dark girl y ella una horse girl, y llegó el punto en el que nos dimos cuenta de que teníamos inside jokes que nadie entendía y que genuinamente éramos “BFF”, a partir de ahí todo se jod*ó.

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Ella solía darme apuñaladas con frases como: “No eres suficiente”, “no sirve”, “eres demasiado infantil”, “¿crees que le vas a gustar a alguien, siendo así?”, “deja de reírte así, cállate”. Yo las soporté porque me decía que así eran las amigas, se dicen la verdad a pesar de todo. 

Carly comenzó a molestarse conmigo porque no quería salir, porque en algún momento le hablé feo, porque yo salía con Tomás, no le prestaba suficiente atención y me dejó de hablar por primera vez, después vino la cuarta, la quinta. Era más el tiempo en el que pasábamos sin hablar que el de siendo amigas.

La última vez que decidió arreglarse conmigo me dijo que me tenía una sorpresa, que me iba a encantar su cambio de look, yo me emocioné porque pensé que al fin era pelirroja. En cambio, me encontré con una chica de cabello negro y corto, vestida de negro y con botas: literalmente era verme en el espejo, pero sus ojos se veían distintos, eran rojos intenso -y no era de monte.

Ese mismo día, me sentí cansada después de haber estado tan solo treinta minutos con ella, hablando tonterías. Rallé el carro, se rompió mi cadena favorita y Tomás me dejó de hablar. En ese momento, me di cuenta de lo que estaba pasando, era ella la que estaba ocasionando todo.

Me sentía cansada y molesta, no por lo que hablamos, porque estuvimos “jod*endo”. Simplemente me sentía así. No podía más y decidí dejarle de hablar de una vez por todas.

Desde entonces, sueño con ella, la veo en todas partes aunque no esté y no he logrado concretar nada. Ahora, ella hace todo lo que yo quise hacer: tiene mi trabajo ideal, a Tomás y se ve exactamente como yo. Suele escribirme y buscarme, la ignoro, pero no funciona. La SoulSucker se adueñó de mi espíritu y no tengo escapatoria.

¿Cómo identificarlas?

Para saber quién es, solo tienes que conocer las características:

  • Suelen lucir como si tienen muchos problemas, son amables y que todo está en contra de ellas.
  • Normalmente, tienen muy baja autoestima; y por eso, quieren bajártelo a ti, diciéndote cosas horribles para que estés a su nivel.
  • Actúa feliz por lo que te pasa, pero en realidad, quiere hacer todo lo que estás haciendo, te envidia.
  • Quiere evitar que alcances tu máximo potencial porque sabe que va a salir herida, porque piensa que la vas a olvidar.
  • Se molesta por cualquier estupidez contigo y te deja de hablar por meses.
  • Quiere sentirse importante.

‘Aléjate, Satanás’

Para eliminar a las SoulSuckers de tu vida, puedes hacer una barrera de ignorancia. Muchas veces cuando uno no sabe (o quiere hacerse el que no sabe) las cosas se alejan, pero a veces no funciona. Así que si persiste, deberías de usar piedras de la buena suerte como azabache y decirle-las-cosas-en-su-cara para evitar problemas graves.

Lo que sí no deberías de hacer, es regresar a ese círculo vicioso, JAMÁS. Las cosas que terminan, terminan para siempre, no es bueno dejar puertas abiertas y menos a las cosas que nos hacen mal.