La verdad es que sí puedes ir a donde quieras

Tania, una prima, famosa intrafamiliarmente porque es quasi vegana, usa materiales orgánicos en todo y habla de “vueltas al sol” y la “pachamama”, decidió obtener su credencial oficial de hippie e ir a mochilear por Latinoamérica. Partió de Caracas el 24 de agosto del 2016. Visitó 5 países y más de 10 localidades antes de regresar el 4 de noviembre de 2017 con una cabellera envidiablemente sana y un montón de cosas que decir a todos los que estén pensando en mochilear:

Planifica antes de salir

Lo primero que tienes que hacer es determinar qué quieres conocer y cómo vas a hacer el viaje. Dos meses antes de empezar el viaje, Tania se reunió con Gustavo, su pareja, y un tercer compañero para coordinar todo lo referente a la logística. “En estas reuniones revisamos la ruta propuesta por el otro amigo con quien comenzamos el primer mes y medio del viaje”. Tania y Gustavos iban con la idea de hacer música para conseguir dinero a lo largo del camino, así que durante las reuniones también decidían qué instrumentos llevar.

Parte de esa planificación también incluye determinar dónde te vas a quedar en los destinos que visites. Este es el momento en el que te familiarizas con todos los hosteles en la web e intentas olvidar las películas de torture porn de principios del 2000. Para Tania este paso significó abrir una cuenta de Couchsurfing, porque aparentemente en el mundo aún hay gente valiente. Esta parte fue clave para conseguir hospedajes gratis o muy baratos en muchos de los sitios que fueron.

Pero déjalo fluir

Uno de los consejos que se repiten de persona en persona cuando preguntas sobre mochilear, es algo que mi cerebro de planificadora profesional nunca entenderá: no deberías ser inflexible con respecto a tus planes.

Así como es imperativo tener un recorrido establecido, también es importante escuchar lo que te dicen los demás y lo que te va pidiendo el viaje. Si aparece algo que quieres visitar, así no esté en tu itinerario, ¿qué vas a hacer? ¿esperar al día que se te ocurra volver a mochilear? La idea es que puedas aprovechar la experiencia al máximo.

El recorrido de Tania fue bastante flexible por varias razones más prácticas, “fueron apareciendo lugares que nos llamaban la atención y por recomendación de otros viajeros. Otros destinos también dependían de la parte económica. Como trabajábamos en la calle tocando música en restaurantes, semáforos con malabares y violín, música en buses, música en plazas o bulevares.... Algunas ciudades eran claves para poder hacer el dinero y continuar o para visitar lugares turísticos que tienen tarifas específicas. Tambien quisimos conocer lugares naturales. El dinero lo producíamos en la ciudad y en los lugares naturales descansábamos. Otros destinos también fueron determinados porque había gente que nos podía recibir o amigos a los cuales visitar”.

Prepárate para salir de tu zona de confort

Si, como mi prima, has pasado gran parte de tu vida en carpas en la Gran Sabana, probablemente dormir en un sofá ajeno y vivir sin acceso constante a internet no va a ser la gran cosa. Pero si tu vida es Instagram, vas a tener un mini meltdown al vivir tu vida sin filtros y tienes que estar preparado.

Para Tania lo más difícil no iba a ser acostumbrarse a vivir sin comodidades, sino romper el hielo, “superar la pena, tener confianza en mi misma para trabajar en calle, hablarle y cantarle al público. Atreverme a montarme en un bus a cantar sola con un huevito, hacer semáforo sola. Creo que lo más difícil fue atreverme pero sin duda, todo está en la mente, superar el miedo y la pena es desafiante pero necesario y absolutamente gratificante”.

Esto también incluye dejar atrás el disfraz de turista estereotípico, “recomiendo tener actitud humilde, mimetizarse con el entorno, comer lo que ellos comen, hacer lo que ellos hacen. Si hablan bajito, hablar bajito... tratar de entender la cultura de cada lugar y respetarla, no querer llamar la atención de forma egoísta”.

Aplica los consejos de mamá

Porque estás en un país diferente, tal vez en una ciudad en la mitad de la nada, no es el momento para olvidarte de todas las precauciones que te han enseñado durante toda la vida. Recuerda los consejos de doña que siempre has escuchado, “también recomiendo ser muy intuitivos, ojos abiertos siempre, saber y estar conscientes del espacio. Dónde meterse y donde no. Preguntar varias veces la misma dirección a diferentes personas... Ser audaces y "pilas". Recomiendo disfrutar al máximo todo. Lo bueno y lo malo.“

Pregúntale a los que ya lo han hecho

Si tienes amigos regados por el continente, y si eres venezolano obviamente los tienes, pregúntales qué les ha gustado más del país donde están. Agarra a tu hippie de confianza y hazle un interrogatorio de cuáles han sido sus lugares favoritos y cuáles no recomiendan. Esto es lo que dijo la mia:

Acerca de Bolivia…

“El país que más me sorprendió fue Bolivia. La gente es muy trabajadora y productiva, la inflación es casi nula, la economía es muy equilibrada. Todo es muy barato, la comida, el transporte, los hostales, ropa, tecnología, todo. Casi no existen grandes cadenas de mercados ni franquicias extranjeras. La gente produce su propia comida y se organizan en mercados populares muy bien distribuidos y limpios, verduras, vegetales, frutas, carnes, jugos, desayunos, almuerzos, ropa, cosméticos, etc. Todo muy organizado, seguro y accesible. El lugar que más me gustó de Bolivia, además de Cochabamba, fue Tarija, al sur, tierra del vino artesanal y clima agradable

Colombia…

“En general lo lugares con climas agradables fueron mis favoritos, valles con brisa y sol. Cali y Medellín me gustaron muchísimo. Bogotá también pero no soy de frio. Colombia y su educación, el arte, los murales, su gente amable y servicial…”

Ecuador…

“Me gustó porque la gente es muy respetuosa y en especial en Otavalo la gente es muy risueña y feliz. También disfruté mucho Cuenca, nos quedamos en una casa de artistas super chévere. El único lugar que conocimos donde viven varias personas, se comparten varios baños, una sola cocina, y la convivencia era realmente admirable. Todo limpio y armonioso total. Además en Cuenca hay varios ríos que a pesar de atravesar la ciudad, son super limpios, es una ciudad ecológica.”

Y Brasil...

“De Brasil me gusto la abundancia. La comida es en abundancia, la gente regala muchísimo, nadie pasa hambre y hay una cultura maravillosa de tolerancia, de no juzgar y de solidaridad”.

Y pon en práctica todo lo que sabes de wellness

Todo lo que Gwyneth Paltrow pretende entender desde su casa de $10.5 billones, te toca ponerlo en práctica cuando estás mochileando. Vivir en el presente y concientizar las experiencias que estás viviendo, “recomiendo disfrutar al máximo todo. Lo bueno y lo malo. Sabes donde estás hoy pero no sabes donde vas a estar mañana, así que recomiendo agradecer cada paisaje, cada sonrisa, cada comida nueva, cada clima diferente. Disfrutar al máximo el presente para aprovechar el momento y el tiempo”.