The Girl Code: ‘Siempre responderás al SOS de una amiga’

Repite después de mi: juro respetar y seguir el Artículo 5 del Girl Code
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Entonces mientras Rose admiraba las estalactitas formándose en su pelo, divisa a la distancia un bote que busca sobrevivientes entre los cadáveres que flotan sobre el mar.

“¡Come back!”

Grita frágilmente Rose, las cuerdas vocales tan heladas como el mar en el que se hundió el barco que era imposible hundir.

Con esperanzas intenta despertar a Jack quien no responde a sus llamados dulces. Sus ojos quedan cerrados pacíficamente como si estuviese durmiendo y su pelo rubio cubierto de hielo como el de ella.

“¡Come back!”

Vuelve a gritar, desesperada, capaz esperando poder enterrar a Jack, pero sus gritos son nulos ante la distancia y se apagan en el clima congelado.

En ese momento Rose acepta el hecho de que si desea salvarse, deberá soltar la mano de su enamorado para tratar por todos los medios de llamar la atención del bote. No quiere dejarlo ir, pero lo va a hacer porque sino todo por lo que han luchado será en vano. Desde el principio, ella tenía que vivir.

Besa la mano de Jack, rígida como un iceberg y emula las siguientes palabras:

“I’ll never let go, I promise”.

El cuerpo de Jack desciende en el oscuro mar y al mismo paso que caen nuestras lágrimas, se esconde en las penumbras el niño que solo vivirá en la memoria de Rose.

En este momento todas con un nudo en la garganta apostamos por la vida de Rose y deseamos que bajo toda circunstancia la noten.

Ella entra al agua, helada como la muerte y logra quitarle el pito a un cadáver que flota como cientos de otros a su alrededor. Con determinación y en un esfuerzo astronómico sopla de él y logra llamar la atención del bote.

Los del bote van a ella y logran rescatarla.

Hemos visto un millardo de veces esta película y describir esta escena evoca perfectamente en nuestras memorias la penúltima escena de la película más popular de James Cameron.

Ahora viéndola en retrospectiva, ¿qué es lo más importante?

Pues el pito y el bote, por supuesto.

No el hecho de que Jack cabía en el pedazo de madera, ni que él no pudo acompañarla a vivir el resto de su vida, ni que el verdadero amor significa dejar ir a aquellos que más quieres.

Esta escena nos recuerda la importancia de gritar SOS y tener a alguien que responda al llamado.

Porque todo pudo ser distinto, Rose se ponía como la melodramática gafa de 17 años que era y podía echarse a morir ahí mismo. Muy a lo Romeo y Julieta. La muchacha se puso malcriada, quería formar escándalo y se congeló como la gafa que es al lado de Jack, que de estar vivo seguro le metía un lepe.

Así decidía no coger el pito, se moría y no teníamos película porque no hay vieja insolente que lance joyas invaluables al mar que nos eche el cuento.

Lo bueno es que lo hizo, llamó al bote y este la rescató.

Gracias a ello, vivió una vida de aventuras, tuvo una familia hermosa, alcanzó los ciento y pico de años, nos contó que tal era el Titanic, y de nuevo, lanzó un súper diamante al mar por egoísta.

Este importantísimo hecho de pedir ayuda y recibirla está constatado en las leyes del debido comportamiento entre femeninas, y para explicártelo mejor, está The Girl Code:

Artículo 4: “Siempre responderás al SOS de una amiga”.

Es de suma importancia comprender que existen emergencias femeninas que no se equiparan al nivel de gravedad de aquellas que ameritan una llamada al 911, pero que sí requieren atención y asistencia como si fuese un peligro de vida o muerte.

Puede que no te estés congelando en el mar luego de un naufragio, pero de seguro has sentido la desesperante situación de estar en una primera cita y percatarte que el sujeto enfrente tuyo no es más que un pervertido, un loco, un detestable racista, un machista aburrido o peor aún: un pervertido-loco-detestable-racista-machista-aburrido. Aún más desesperante que sentirte atrapada en una cena en la que no quieres estar, es pensar que no tienes escape de ella.

Pero si la tienes, mi poco preparada y poco ingeniosa amiga.

Queda con una amiga justo antes de salir a una cita a la que no sepas qué esperar y decidan una palabra clave, para que en caso de emergencia, tú puedas mandarle esa palabra sin levantar sospechas por mensaje y así ella te llame fingiendo que es tu mamá con una situación de ultra urgencia que requiere tu presencia inmediata en tu casa.

Toda mujer que sea digna de llevar el nombre, debe saber que está en el derecho de llamar con este tipo de emergencias a una amiga y esa amiga está bajo la obligación absoluta de hacer todo lo posible para rescatar a la mujer en cuestión de la situación de peligro.

Situaciones que posiblemente ameriten llamados SOS:

Primeras citas.

Últimas citas.

Un almuerzo al estilo “tenemos que hablar”.

La Primera Comunión de la primita del novio.

Una cita de negocios prolongada.

La despedida de soltera de alguien que no conocemos mucho.

Un Netflix & Chill que parece ir en vías de no ver una película.

Un Netflix & Chill que parece ir en vías de ver una película.

Un reencuentro con gente del colegio con la que no te llevas.

Un reencuentro con gente de tu familia con la que no te llevas (cruel).

Un funeral (más cruel).

Un barco que tenga pinta de estrellarse contra un iceberg (chiste malo).

Básicamente cualquier situación en la que no desees estar encadenada más tiempo del necesario.

Yo, como mujer hecha y derecha juro solemnemente seguir el artículo 5 de The Girl Code.

¡HOOZA!