Mi recorrido por el mejor golfeado de Caracas

Mitad amor al golfeado mitad amor a Caracas.
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Sasha Bograd

Sasha Bograd

La idea fue muy inocente. Pretendía ser algo del mismo estilo a lo que hizo Mafe el mes pasado con “El recorrido por la mejor hamburguesa de Caracas”, sin embargo mi recorrido duró cinco días y tuve que ir a lugares que no conocía, con gente a la que pocas veces había visto.

El recorrido consistió en ir lunes, martes, miércoles, jueves y viernes a cinco lugares distintos de golfeados en Caracas que la audiencia me recomendara.

Lo que terminó llevándome a lugares desconocidos en una ciudad donde había vivido toda mi vida. Pues si andas a pie en esta ciudad por una semana, te encuentras con cosas nuevas y locas que simplemente no esperabas.

Y mi mejor forma de hacerlo fue a través de una de las cosas que amo más que las películas malas, decir groserías o compartir memes, eso son : los golfeados.

Aunque siento que mis venas terminaron siendo de papelón y creo que mi sudor terminó oliendo a queso por comer golfeado cinco días seguidos, debo aceptar que no todos tienen la fortuna de hacer la carrera que yo hice. Ahora puedo comprobar que soy una experta del golfeado en la ciudad, la mentora a la que todos los fans de este postre acudirán en busca de respuestas de hoy en adelante. Y se las daré.

En base a cinco estrellitas.

Este recorrido pudo ser apreciado por quienes estuvieron pendientes de nuestras redes sociales, pero a continuación relataré eso y lo que no salió en las historias de Instagram.

Día 1. Lunes: Don Goyo (Chacao)

Los golfeados de Don Goyo llevan añales siendo como el McDonald’s de las hamburguesas pero con el golfeado. Es una franquicia que está en varios lugares de Caracas. Hay uno en el Centro Comercial Ciudad Tamanaco, donde siempre veía a gente hacer cola y tal vez he probado uno o dos en mi vida. Pero esta vez fui a uno al que jamás había ido que se encuentra irónicamente al lado de un gimnasio y comprensivamente al frente del Centro Comercial San Ignacio.

Mi crítica de experta: ⭐️⭐️

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El queso estaba buenísimo, y la contextura como la que yo esperaba. Pero no sentí eso que vio Remy en Ratatouille, pues el sabor a papelón lo sentí muy lejano. Más bien fue masa ligeramente dulce, pero no por eso dejé de disfrutarlo como una vaca porque a fin de cuentas su fama no vino en vano. Pero sí, esperaba una explosión y no pasó.

Pero lo que no salió en las historias, o capaz sí pero yo me hice la loca, fue que ese primer día me tocó ir sola porque nadie pudo acompañarme. SOLA. Así que sí, fui esa chica rara que estaba comiendo golfeado sola y hablando con el teléfono al frente de unas doce personas. Cosa que me puso más nerviosa que cualquier exposición de primaria, no sé por qué. Sin embargo tripeé porque me di cuenta que no habría hecho algo así de no ser por mi delicioso recorrido.

Me zampé ese golfeado y me preparé para el día siguiente.

Día 2. Martes: Golfeados de Antaño (Sabana Grande)

Lo había probado varias veces antes de ser recomendada como tal para este recorrido. Ese lugar había sido testigo de desayunos con panas después de una noche de curda, y tanto de citas buenas como malas. Pero esta vez decidí ir como una virgen del golfeado, no he comido nada, ni sé nada.

Y como no me iba a grabar en Sabana Grande, me llevé mis golfeados con queso a la oficina lista para probarlos allá. Así que después de nuestro Concejo Editorial, mi editora y yo nos dispusimos a comer lo que estaba esperándonos desde hace rato en una humilde bolsa.

Mi crítica de experta: ⭐️⭐️⭐️

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Después de un poco de bullying que mis bellas compañeras me hicieron con objeto de mi baile sin sentido post golfeado (solo entenderán quienes vieron las historias), mi amor por él volvió a estar en la cúspide de mis prioridades. Me encantó, pero lo esperaba más grande, menos chicloso y más gordo. Creo que incluso no fue más grande que la palma de mi mano.

Pero fue divino, lástima que no duró mucho.

Día 3. Miércoles: Artesano Café (En el centro de Caracas)

Para no ir sola de nuevo, le pedí a una amiga que llevaba tiempo recomendándomelo y a quien yo no veía en meses que me acompañara después de clases. Nos vimos cuando salí de clases y nos dirigimos al lugar con otras personas a quien había mencionado el recorrido.

Tenía grandes expectativas del lugar porque demasiada gente no se callaba al respecto. Así que después de un breve recorrido por el bello pero descuidado centro, entramos. Me enamoré instantáneamente del lugar, era demasiado al estilo neoyorkino pero con el aroma súper venezolano de café y papelón. Pedí feliz y emocionada mi golfeado con queso y un café.

Y luego el lugar cumplió mis elevadas expectativas. Quería un golfeado grande, esponjoso, con mucho queso, con papelón en la cantidad perfecta sin que se ahogara.

Mi crítica de experta: ⭐️⭐️⭐️⭐️

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Me enamoré porque era la porción perfecta, con un sabor diferente (tienen un toque bastante particular que no había probado en ninguna parte) y en un espacio que me tripeé full. Y lo que vino después también.

Resulta que tuve que ir a casa de mi amiga para que se publicaran las historias en Instagram. Pues al parecer el centro no se lleva bien con una buena señal. Cosa que logré una vez que anocheció, en el centro, lejos de casa y con mi editora esperando mi entrega de ese día. Entonces la única forma que conseguí ir a mi casa era comprando la cola con un amigo de ella a través de una birra. Lo que me llevó a andar caminando con otras tres personas en La Candelaria la noche antes de un día festivo...es decir, borracho y rumba por todas partes.

Llegamos a un lugar súper escondido llamado Los Suburbios, pero no por escondido era poco frecuentado. Salsa, cerveza y pizza protagonizaban esa escena caraqueña en su punto máximo y yo ahí, llevada por nada menos que mi amor al golfeado.

Día 4. Jueves: Panadería y Pastelería YAYA (Prados del Este)

Con todo cerrado por ser día festivo en Venezuela, quise ir a dos lugares pero estaban cerrados así que como última estancia, acepté esta opción que me la recomendó alguien muy cercano a mí quien me dijo: “Deja de andar paseando por ahí y ve a la YAYA. Ese golfeado te va a matar”.

Así fue. Y no sé si fue el día, el papelón de ese día, el panadero que estaba de muy buen humor o qué. El hecho es que fue el mejor golfeado que me he comido. Sí, el mejor. Lo irónico es que no es un lugar súper Pop caraqueño frecuentado por sus golfeados. Más barato que el resto de los que me había comido y extremadamente grande con demasiado queso. Superó sin duda el de Artesano que hasta el momento había sido el mejor.

Mi crítica de experta: ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

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Ahora solo me faltaba un día y un lugar que visitar.

Día 5. Viernes: Kpricho's (Las Mercedes)

En mi último día de mi recorrido llevado prácticamente por las recomendaciones de conocidos y desconocidos, fui a un lugar al que le había pasado por al frente millones de veces. Se veía vistoso, pero siempre dije que iría algún día. Y así fue, pero por razones de trabajo y por sugerencia de una lectora que me dijo "los golfeados ahí son increíbles...y las tortas gigantes". Así que decidí matar dos pájaros de un tiro.

El lugar es espectacular por dentro y me sentí como Alicia del País de las Maravillas, pero ya encojida y en una pastelería. Todo era gigante. No sé si la situación de escasez en Venezuela ya me había acostumbrado a ver todo más pequeño, pero el hecho es que me llené de solo ver los mostradores.

Pedí mi golfeado con queso y supe cuál sería el veredicto.

  Mi crítica de experta: ⭐️⭐️⭐️  

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Estaba muy rico, sí. Y el queso estaba muuuuuy bueno. Sin embargo no superó el de la Yaya. El golfeado puede no ser su fuerte, pero cabe destacar que las tortas Red Velvet sí lo son, las mejores de Caracas (se darán cuenta que tengo los ojos más grande que mi estómago).

Hasta aquí llegó mi recorrido. Fui a cinco lugares distintos en cinco días de la semana. Y fue ese afán de encontrar el mejor golfeado que me llevó a rincones tan criollos de La Candelaria hasta panaderías sifrinas de Prados del Este. 

Algunos pueden pensar que fue el golfeado el protagonista de este recorrido, pero yo creo que fue Caracas, esa ciudad que nos parte de la rabia y al día siguiente nos llena de cariño que es imposible decidirse. Está llena de gente que te quiere arrastrar a tomarte una cerveza y de quienes entienden completamente si vas sola a comerte uno de estos postres.

Entonces, ya puedo decir que mi veredicto queda así (de acuerdo a los que fui/me recomendaron):

5. Don Goyo

4. Golfeados de Antaño

3. Kpricho's

2. Artesano Café

1. Panadería Yaya

Debo hacer menciones especiales a unos que escuché que eran buenos: El Rey de los Golfeados, en El Junquito (me parece raro que nadie me lo recomendó para el recorrido) y Pan 900, en Sabana Grande (sí me lo recomendaron pero no más que Golfeados de Antaño).

Gracias al golfeado por esta experiencia del todo caraqueña y a los caraqueños que me llevaron a esos rincones.

Y a ti, ¿cuál golfeado te gusta más?