Errores que cometemos cuando aceptamos halagos - The Amaranta

Hacemos todo mal cuando "aceptamos" halagos

Si tiendes a sentirte incómoda cuando admiran tu trabajo, no hay necesidad de que se note.
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"Me encantan tus zapatos”, “que hermoso tu cabello”, “amo tus artículos”...Las mujeres tenemos un reflejo que nos crea la necesidad de romper el hielo y afrontar la incomodidad arrojando halagos como confeti. La desventaja es que no todas los reciben con los brazos abiertos, incluyéndonos.

Si ya de por sí es incómodo recibir halagos, al rechazarlo multiplicas el sentimiento. Pero está bien, entendemos que estar bajo el reflector puede ser difícil de manejar. Una respuesta acertada transmite la justa cantidad de confianza en tu trabajo y desempeño sin rayar en lo presumido.

La reacción que obtenemos cuando alguien valora nuestro trabajo complementa la impresión que dejamos en los demás e incluso cambia la percepción que tienen sobre nuestra “seguridad”, que es un factor importante de nuestra vida y trabajo.

Es hora de cambiar esa actitud frente a los halagos. Somos mujeres inteligentes y ambiciosas profesionalmente que no deben correr al otro lado de la habitación cuando alguien nota el buen trabajo que hacemos o algo tan simple como nuestra elección de zapatos. Es necesario que paremos de cometer estos cinco errores cuando los ojos estén sobre nosotras, de otra manera, terminaremos incomodando más a los demás de lo que estamos nosotras.

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“Gracias, pero…”

Esta es una de esas respuestas automáticas que damos para disimular que realmente no estamos aceptando el halago o menospreciamos lo que hicimos. “Gracias, pero solo tuve suerte” o “Gracias pero obtuve mucha ayuda de los demás” son justificaciones que en vez de hacernos parecer humildes, solo hacen sentir mal a la persona que nos hace el cumplido, porque se ve en la necesidad de contrarrestar nuestra respuesta con otro halago o tratando de convencernos de que sí hicimos un buen trabajo.

Desviamos la atención

Lo ideal es simplemente responder con un “gracias” y esperar que eventualmente el tema de conversación sea otro, porque si presionas y tratas de cambiar el foco muy rápido, lo único que lograrás es que tu compañera se sienta uncomfortable as hell.

No agradecemos

Al contrario del primer error, a veces pasamos por alto la importancia de mostrar un poco de gratitud por reconocer nuestro trabajo. En cambio respondemos a la urgencia de desviar la atención de nosotros mismos.

Un simple “gracias” lo mantiene profesional y educado, ademas de que hace una diferencia en el camino de la conversación - in a good way.

Nos olvidamos del lenguaje corporal

La manera en la que reaccionamos también se refleja en nuestro cuerpo, incluso, muchas personas consideran que el cuerpo dice más de una persona que lo que sale de su boca.

De nada sirve dar una buena respuesta si no miramos a los ojos o somos muy inquietas. Lo ideal para crear un impacto y manejar la situación de la mejor manera es sonreír y mantener el contacto visual con la persona que hablas. Te percibirán más sincera y confiada en ti misma.