Los beneficios de emborracharse de primera

Ser chapita es lo mejor.
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chapa

Hola, mi nombre es Carla García y soy chapita.

Del venezolano al castellano, ser chapita significa: emborracharse con poco alcohol mientras tus amigos sobrios se burlan de tu poca resistencia y dignidad. 

Sin embargo, no tener que llegar a la décima birra para comenzar a disfrutar de los efectos de las bebidas fermentadas, es en realidad lo más divertido que te puede pasar.

Es difícil de creer, yo te entiendo. Tanto chalequeo por parte de tus panas ha logrado que solo veas la parte negativa de esta condición. Pues claro, si todos ellos cuadran una reunión a las 7 y a las 7:30 y con dos birras y media ya estás por las nubes, entonces eres todo lo que ellos solo pueden soñar en convertirse.

Lo negarán hasta la muerte porque son mayoría y al igual que los nazis en los años 30, evitarán a toda costa que cualquiera de su equipo se doblegue. Por lo que han creado una mala fama alrededor de los comúnmente llamados “chapitas”.

Nos acusan de showseros, de fáciles y de débiles. Porque claro, cualquier borracho puede montar show, pero el asunto es…¿quién llega primero a ese estado que todos buscan a través de cada botella de cerveza o ron? Así es, las chapitas.

Así que además de ganar esa carrera, esta condición tiene otros beneficios que el otro bando no podrá negar jamás.

1. Ahorras mucha plata al momento de beber

Mientras tus panas gastan un ojo en dos y tres botellas de ron o tequila para poder sobrevivir en ebriedad toda la noche, tú solo necesitas una, incluso a veces menos de una para pasarla bien.

Lo mismo pasa cuando van a tomar cervezas. Si te dedicas a ver las botellas que descansan vacías en la mesa, notarás en tu borrachera que solo llevas dos o tres, mientras que tus amigos llevan 7 o más y todavía siguen con esa cara horrible de gente sobria. Por lo que tendrán que pagar más del doble que tú.

2. No engordas tanto

La gente le importa demasiado este punto o fingen que no les importa para nada. Pero lo cierto es que este beneficio es bastante válido.

Se ha comprobado que muchos tipos de alcohol como el vino tinto, la champaña, la cerveza y la sidra no engordan (tanto), pero hay muchos otros que sí como el vodka, el anís, el ron y el whiskey.

Además recordemos que esas bebidas pocas veces nos las tomamos solas. Casi siempre las combinamos con refresco y jugos que sabemos perfectamente que engordan, y BASTANTE. 

Pero nosotras las chapitas, no necesitamos mucho de eso. Por lo que no tenemos el riesgo de tener panza cervecera a lo Homero Simpson en algún momento.

Cabe destacar que si te dedicas a tomar todo el refresco o el jugo sin ponerle alcohol, no manches nuestro nombre. Usted no es chapita, es lambucio.

3. Tu ratón no es mortal...si es que tienes

Los efectos del alcohol, para cualquiera, afectan tanto en el momento como al día siguiente. Pero más si tomaste mucho. A esto se le conoce coloquialmente como ratón: un fantasma de la noche anterior que se manifiesta en forma de dolor desgraciado de cabeza, arrepentimiento y odio temporal a lo que sea que hayas tomado, deshidratación y la pregunta existencial “¿acaso ya estoy vieja pa’ la gracia?”.

Pregunta que casi siempre te respondes el fin de semana siguiente.

Sin embargo, cuando no tomas tanto la noche anterior, tu cuerpo no tiene necesidad de sentirse deshidratado, seguramente te dormiste antes que tus panas así que tu cuerpo no quiere dejar de existir a diferencia de los de ellos.

Por lo que no te sientes taaaaaaaan mal como si hubieses tomado dos o tres botellas.

4. ¡La pasas mejor!

Tenemos que estar claros, si sales con tus amigos o van a casa de alguno lo que quieren es emborracharse y pasarla bien todos juntos y ebrios.

Así que si tomas poco y ya llegaste a punto de elevación o “prendedera” que tanto buscan como si fuera el Santo Grial, GANASTE. Solo tienes que mantener ese estado lo suficiente para esquivar el inevitable bullying y burlarte internamente de los que necesitan horas y hasta juegos de bebedera para poder llegar a ese punto.

Conclusión: Ser chapita es lo máximo. 

No dejes que tus amigos de difícil ebriedad te digan lo contrario. El alcohol ama a la gente que como tú, se siente realizado contigo. Así que no te avergüences y emborráchate con tus tres cervezas con orgullo.