El origen del “slime craze”

¡¿Por qué está en todos lados?!
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Mientras miles de marketeros se rompen las cabezas pensando en qué y cómo venderle al mercado adolescente y preadolescente, en Estados Unidos parece que todo lo que la respuesta es sencilla: Slime, y no lo quieren de ninguna empresa sino de ellas mismas. El slime, la cosa esa que parece moco de unicornio, está creando miles de pequeñas mini empresarias gracias a la fascinación por el glitter y la exposición vía YouTube e Instagram.

Hace 20 años el slime también existía, pero era producido por Mattel o cualquier marca dispuesta a hacer product placement con Nickelodeon. Podías conseguirlo fácilmente solo que no era para nada bonito y definitivamente no lo vendían como un “juguete sensorial de relajación”, tal vez porque en los 90’s éramos ligeramente más pretenciosos y simples, culpa del grunge. Era solo “esa cosa asquerosa” que le pedías a tus papás y que te compraban un poco preocupados de que la fueras a dejar pegada por todos los muebles de la casa. Definitivamente nada que ver con el imperio de hoy que parece creado por el hada madrina que viste a Zooey Deschanel todas las mañanas.

Cómo llegamos hasta acá es algo que no podemos responder. Algunos dicen que se lo debemos a adolescentes tailandeses mientras que otros ven a Karina García como la única responsable por la creciente tendencia.

En el verano del 2016 empezaron a surgir un montón de videos de DIY slime en cuentas de Instagram de adolescentes tailandeses e inmediatamente después Karina García, una youtuber de 23 años, incorporó sus propias recetas. De hecho, Karina, quien estoy segura que dominará el mundo dentro de 10 años o menos, está sacando su libro Karina Garcia’s DIY Slime: 15 Cool, Easy, Borax-Free Recipes. Tomando en cuenta que hay fluffy slime, unicorn slime, crackly slime, glittery slime entre miles de otras variaciones, supongo que este es el primer libro de una serie para Karina.

Casi todos tienen la misma estética: un plano cenital muestra una masa de slime estática, y unas manos con manicuras perfectas empiezan a tocarlo. El tercero que vi me dio ansiedad y tuve que limarme las uñas de gárgola que crecían de mis dedos y tenía semanas ignorando.

Los videos son parte central de la tendencia. Todos tienen sonidos altamente satisfactorios de manos hermosas moviendo slime de un lado a otro o rompiendo burbujas de aire. De hecho muchas de las niñas que mantienen el movimiento dicen que están completamente satisfechas solo viendo los videos, ni siquiera compran. García, de hecho, ni siquiera vende sus productos. Vive de la publicidad… y no tipo “oh, una vez me compré un jugo gracias a la publicidad que me da YouTube”. Es más “me compré una casa de 15 habitaciones con jacuzzi y piscina y estoy remodelando la casa de invitados”.

De las que han montado tienda en Instagram y menos han logrado producir con slime, han hecho algo como $600 al mes. Muchas de estas entrepreneurs tienen entre 11 y 15 años. Por supuesto todas saben que es una tendencia que eventualmente morirá, pero ninguna parece estar demasiado preocupada al respecto. Honestamente, con todo lo que están logrando antes de salir de la escuela, yo tampoco me preocuparía.