Challenge: descafeinada una semana - The Amaranta
Pésima, repito PÉSIMA idea

El primer challenge que se hizo en la historia de The Amaranta fue publicado el 9 de enero de 2017. Ainoa Lander fue al concejo editorial con la idea de escribir sobre la relación entre el estilo personal y las personalidades, y de alguna manera llegamos a obligarla a vestirse de maneras distintas por una semana entera sin decirle a nadie. El resultado fue impresionante y nos dimos cuenta de dos cosas:

  1. Los challenges son completamente masoquistas.
  2. A la gente le gusta vernos sufrir y hacer el ridículo.

De ahí en adelante revolucionamos los retos en la página. Gracias a los stories de Instagram nos dimos cuenta que los podíamos transmitir para todo el que nos siguiera, así enriquecer el contenido y darle más cabida a las burlas de los demás. Porque mientras más ridículo, más sufrido y más difícil es un challenge, más les encanta a ustedes: personas crueles que leen esta página.

Pero bueno, para terminar esta historia y comenzar a hablarles del verdadero tema de este artículo, les diré que como editora sabía que esto iba a pasar tarde o temprano. La realidad es que en el fondo Carla, Ainoa, Mafe, Cindy, Rebeca y Beatriz me iban a someter a un reto horrible y por eso preferí adelantarme a ellas y ponerme a mi misma uno de los desafíos más complicados imaginables: renunciar el café por 5 días.

Pésima, repito PÉSIMA idea.

Los parámetros fueron sencillos:

  1. Renunciar el café y todos sus variantes. Dícese el “teterito”, el “guayoyito” y el “heladito de café EFE”.
  2. Alejarme de los tés cafeinados, lo que significa TODOS los buenos, pues. Porque a menos de que estés sufriendo del estómago o sea muy tarde en la noche y tienes que dormir, los tés deberían tener cafeína para poder llevar el nombre.
  3. Y por último, documentar mi progreso y estado de ánimo con ustedes a través de nuestro Instagram.

Y bueno. Saldré de esto enseguida y les diré que no cumplí con el segundo parámetro del todo. Tomé té en 2 ocasiones porque estaba demasiado cansada e irritada. Fracasé. Pero les diré por qué: cuando una persona se hace adicta a la cafeína, los efectos de retiro son parecidos a los del personaje de Ewan McGregor en Trainspotting cuando deja la heroína. Porque la realidad es la siguiente: el café afecta la química de tu cerebro haciendo que los estimulantes en tu cuerpo rueden libres para mantenerte alerta más tiempo. Dado que los receptores de adenosina se bloquean regularmente, el cuerpo crea más receptores para hacer frente al cambio. Los receptores extra significan que puede necesitar más cafeína y café más fuerte después de un tiempo para obtener la misma "solución".

Yo sé, demasiada biología para mi gusto también, pero lean la versión de ese párrafo en su idioma original en este artículo. Básicamente, el café es adictivo y dejar de tomarlo trae síntomas detestables. Es por eso que enumeré cada uno de ellos para contarles cómo me fue la semana pasada viviendo (perdón, sobreviviendo) sin mi droga preferida.

1. Dolor de cabeza

Ughhhhh dolor de cabeza. Todo el día, a todas horas.

En lo que me levanté el lunes temprano mi cuerpo como que aún no sabía que estaría viviendo sin cafeína por unos días, entonces se portó bien. Pero apenas tuve que obligarme a bajar a la cocina y preparar mi desayuno, entré en crisis. ¿Con qué reemplacé ese primer café mañanero? Con nada. Un vaso de agua que me supo más insípido de lo normal y no tenía razón de existir acompañando mi buena arepa con queso blanco. A partir de ese momento dolor de cabeza por el resto del día y más nada.

¿La solución? Más agua y más pastillas de lo que suelo tomarme en un año. Brugesic, Atamel, Advil, Tylenol, Aleve, etc. A excepción del jueves me drogué todos los días con calmantes para el dolor.

2. Somnolencia

“Estado en el que se tiene sensación de cansancio, pesadez, sueño, embotamiento de los sentidos y torpeza en los movimientos”.

Exactamente.

¿Saben ese sentimiento que tienen cuando sus mamás entran a sus cuartos en la mañana y les leen una lista de diligencias que tienen que hacer durante el día pero no captaron nada porque siguen medio dormidos? Bueno, así más o menos pasé yo unas buenas 8 horas de mi día de lunes a viernes.

En los momentos en los que tenía que estar más alerta era imposible. Recuerdo que en el Concejo Editorial Ainoa me hizo un chiste interno que fui incapaz de comprender. Y bueno, mi amistad con Ainoa. Ese fue otro aspecto que sufrió esta semana por el próximo síntoma de esta lista.

3. Irritabilidad

Sin duda este fue el peor de los efectos secundarios de la semana. Me levanté odiosa, fui a clases odiosa, trabajé odiosa y me acosté a dormir odiosa. ¿Pero estás segura de que fue solamente culpa del café?, te preguntarás. No. Por supuesto que mi propio estado de ánimo y estrés no colaboró, pero la falta de café me hizo una persona detestable esta semana y siento que le debo disculpas a todo aquel y aquella a quien le hablé medio feo. No fue a propósito, I was irritable as hell.

4. Letargo

Según la lista de síntomas que conseguí en www.caffeineinformer.com el letargo es la falta de motivación por hacer las cosas. La realidad es que creo que este fue el único síntoma que no viví. Por más cansada que estuve, fui a clases, trabajé, hice ejercicio y no me dejé consumir por la flojera.

5. Depresión

Horrible. Esta fue una semana de pura música de despecho y depresión. 

6. Dolor muscular, rigidez, cólicos

Ahora que lo pienso, en retrospectiva sí me dolieron los músculos, pero eso quizás puede tener que ver con las clases de GC que ya son parte de otro challenge por completo.

7. Falta de concentración

Total y completamente desconcentrada. Aunque el letargo no me ganó, las tareas que por lo general me toman unas horas terminaron ocupando el doble de mi tiempo. Cada vez que me sentaba frente a la computadora me lamentaba por no tener un café a mi lado.

8. Insomnio

Yo siempre duermo bien. Soy de esas personas especiales que se puede tomar un espresso después de cenar y a las 3 horas estar durmiendo como un bebé. Así que no, no sufrí de insomnio.

9. Ansiedad

Nuevamente me disculpo con todas las personas que tuvieron que tratar conmigo esa semana. El estrés me consumió. Menos mal que muchos de mis conocidos se enteraron del challenge gracias a los stories de Instagram y tomaron sus precauciones antes de hablar conmigo.

10. Niebla del cerebro

Menos mal que existen gifs en este mundo que pueden retratar mejor que yo mis sentimientos de esa semana.

11. Hambre

Este efecto no está enumerado entre los síntomas de abstinencia de café. Sin embargo le echo completamente la culpa a la falta de cafeína mi hambre incontrolable de esta semana. Sé que no parece tener mucho que ver con una cosa con la otro pero les explico:

Para mi el café es más que un estimulante para mantenerme despierta y concentrada, es un ritual y tan parte de mi alimentación como la arepa y el perico. Mi café es mi desayuno, mi postre y mi merienda. Al no tener esa taza de café marrón oscuro y chocolate en las tardes me veía obligada a comerme algo que me diese energía. Entonces puede que el “hambre” no sea un efecto general demostrado científicamente, pero personalmente para mi sí fue uno.

Entonces, ¿el veredicto? Necesito café pero definitivamente debería consumirlo menos. Tengo que bajarle al número de tazas que me tomo diariamente y disfrutar esos momentos un poco más. Me di cuenta durante la semana que valoro mucho más el café por esos momentos de paz y tranquilidad que me aportan en el desayuno y después de almuerzo, de lo que lo necesito para ser productiva, estudiar y trabajar.

Ahora chao, me despido porque suena la greca y no hay nada peor que un café quemado.