Una Navidad Latina

Entre Pan de Jamón y Hallacas...
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Todos los años, al acercarse su final, la familia Rodríguez empezaba a cambiar de actitud simultáneamente al clima. Se volvían más solidarios, incorporaban nuevas tradiciones y comidas a la mesa, y empezaban a sacar los viejos suéteres y pijamas que les parecieran apropiados para las festividades.

Para los Rodríguez, no hay mejor tiempo del año que la Navidad. Y se nota.

En este momento, nos encontramos en un 24 de diciembre, a las 6:00 a.m.

Sra. Carmen Luisa

Ese día, la Sra. Carmen Luisa se levantó bien temprano para terminar de preparar el Pan de Jamón de su gran cena, y revisar por tercera vez que el guiso de las hallacas (porque nunca las compraba) estuviesen en su punto perfecto y la masa no estuviera ni muy dura ni muy blanda. Todo el mundo sabía que sus hallacas eran las mejores y necesitaba mantener su reputación.

Antes de pasar por la cocina, la Señora se dirigió al jardín a ver si sus papagayos estaban lo suficientemente rojas como para decorar la casa con ellas en la noche.

En camino a la cocina, enchufó las luces del arbolito navideño y puso un último regalo bajo el arbolito que había comprado para el primo que acababa de nacer. Para ella, nadie se podía quedar sin regalo de Navidad.

Una vez en la cocina, escogió un delantal Navideño de su colección de todos los años y se decidió por el del 2010. Listos los preparativos, la Sra. Carmen Luisa se puso manos a la obra y esperó a que su hija Elena y su esposo, el Sr. Augusto se despertasen.

Sr. Luis

El Sr. Luis se levantó esa mañana como todas las del 24 de diciembre desde que nació -emocionado y listo para ponerse a trabajar-. Su abuelo había sido un fanático Navideño, su papá también lo era y él no iba a ser la excepción.

Su primera tarea era ir al garaje a sacar las últimas decoraciones navideñas para terminar de adornar la casa para la cena. Luego, tenía que pasar por la cocina a revisar los panes de jamón (y posiblemente agarrar un pedacito) y por último, ver que su traje y suéter navideño estuviesen en perfecto estado.

Para comenzar su día, el Sr. Luis se arregló y se puso su suéter navideño favorito mientras tarareaba “Mi Querencia” de Simón Díaz (por que no hay nada como el Tío Simón para Navidad según él).

Una vez listo, el “Señor de la Casa”, como se decía a sí mismo, bajó a tomarse su café y comenzar el día.

Elena

Elena se despertó alrededor de las 12 del día para gran desilusión de su mamá. Había rumbeado la noche anterior después de hacer un amigo secreto robado entre sus amigas. A ella le tocó una camisa que le regaló su amiga Luisa (que gracias a Dios tenía buen gusto) y ella regaló un cupón de masajes que encantó a Sofía. Después de eso, todas se emperifollaron, maquillaron, entaconaron y buscaron su mejor vestido para ir a la discoteca. Como su familia no la dejaba salir ni muerta el 24 de diciembre, decidieron mover la salida navideña entre amigas para el dia anterior.

Ahora que se levantaba, Elena se cuestionó los 4 tragos que le invitaron y pensó que quizás no fueron tan buena idea. No hizo un espectáculo (creía ella), pero definitivamente gozó sin límites; hasta ahora, una de las mejores noches de su vida.

Andrés, el niño con el que estaba saliendo, le trajo un regalo de Navidad. Algo sencillo, pero muy apropiado: unos zarcillos con un collar de juego. No llevaban mucho tiempo saliendo (ella misma había tenido problemas para encontrarle un regalo), y él había dado en el clavo.

Después de una hora revisando Instagram en cama, Elena se levantó, vio su disfraz de gaitas con anhelo todavía colgado y planchado en el clóset (se habían terminado a principio de mes y todavía seguían teniendo reuniones de postgaitas), y se dirigió a al baño para cambiarse de su pijama navideña a una ropa más apta para acompañar a su mamá a las diligencias que seguramente le iba a pedir que la acompañara, porque nunca nada estaba perfecto para la Sra. Carmen Luisa hasta el último minuto. Según Elena, a su mamá, al salir de la cocina, seguro le parecería que faltan velas, decoraciones, o bebidas espirituosas. Su lema de vida era “que no se vea pobreza”.

24 de diciembre 8:00 p.m.

Como era acostumbrado en su país, si ellos invitaron a las 7, los invitados llegarían a las 8:00 u 8:30 p.m., eso significaba que a esta hora, ya la familia Rodríguez se había tomado las fotos necesarias para el próximo álbum navideño, se había perfumado, arreglado, y terminado de contar los regalos bajo el arbolito. Todo estaba perfecto.

Una vez que empezaron a llegar los primos y los tíos, cada uno empezó a seguir su ritual de todos los años: la Tía Clara le preguntó a Elena porque no tenía novio todavía y ella le contó sobre Andrés y el regalo que le había dado; se sintió aliviada cuando la Tía aprobó de su nuevo romance. El Tío Sebastián le dio regalos a sus sobrinos, que sus padres no aprobaron (como un flover o un juego muy violento de PlayStation), la Tía Alicia compartió la nueva dieta que estaba haciendo (aunque claramente no la estaba cumpliendo en Navidad), el Tío Julián bebió de más, los primos chismearon, se tomaron snapchats y se escabulleron a la cocina para picar un poco del postre antes de tiempo.

La velada se acabó tarde, después de que todos los primos y sobrinos se despidieron e intercambiaron sus regalos. Algunos tuvieron que poner cara de sorpresa y gusto con sus regalos, pero en líneas generales, todo el mundo tuvo una noche llena de felicidad, familia, regalos y buena comida.

Otra victoria para la familia Rodríguez y sus cenas legendarias de Víspera de Navidad. 

Voz narradora del final del cuento

A nivel mundial, las Navidades son una de las épocas más importantes del año, sin embargo, en Latinoamérica, representan muchísimo más que eso:   el primito con malas intensiones que sapeó que Santa no existe, la tía chismosa, y una reunión con todos los cientos de integrantes de la familia (incluyendo primos segundos, terceros y conocidos). 

La Navidad es un tiempo mágico (sí, así de cursi) sin importar lo que esté pasando en el país. 

Este artículo no necesariamente refleja la opinión de The Amaranta y sus creadores.