Esto es un quieto

Venezuela, territorio tan hermoso como peligroso.

Siete de nuestras ciudades figuran en la lista de las cincuenta más peligrosas del mundo. Es decir, es estadísticamente imposible encontrar a alguien que no haya sido víctima directa o indirecta de un robo, incluso, más de una vez.

Y por eso surgen las variantes. No todos los robos son tan traumáticos ni todos tienen un mal final. Muchos dan giros inesperados, en otros los ladrones son panas, y otros parecen sacados de una comedia. Una comedia mala, pero comedia al fín.

Sí, Venezuela da para todo.

Es por ello que queremos presentarles testimonios de aquellos que han sido víctimas de robos tan bizarros, que hasta terminan siendo graciosos.

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“Este le pasó a un pana de un pana. Más que un robo fue como un secuestro express, pero bueno todas esas v*ainas son lo mismo. Nada lo agarraron y lo empezaron a ruletear, pero en el proceso a los malandros les dio hambre y se pararon a comer shawarmas. El chamo estaba amarrado en el carro todo confundido, y de repente vió llegar a uno de los malandros con comida para él. Imagínate, el chamo empeliculado y pensando en todo menos en comida. ¿Qué hambre iba a estar teniendo? Pero a la vez cómo les decía que no. Al rato negociaron, todo salió bien, y el chamo terminó haciéndose panita de los malandros. Solo faltó que intercambiaran números.” -David.

“Una vez supe un cuento de un tipo que secuestraron, pero que si por unas horas. Los malandros lo metieron en un motel demasiado conocido y le alquilaron una habitación temática mientras negociaban con los papás. El bicho contó que le tenían un Play Station con varios juegos, lo dejaron pedir comida de menú, y hasta le ofrecieron compañía femenina.” -Guillermo.

“Estaba esperando a que una amiga se montara en mi carro, pero antes de que ella bajara, terminaron encaramándose dos tipos a punta de pistola. Como solo querían el carro me bajaron al rato, un poco lejos de punto de origen, pero bueno. En el fondo siempre estuve tranquila porque el carro tenía GPS y servicio de desactivación. Cuando pude llamar al servicio satelital, desactivaron el carro rápido y me mandaron con la policía a buscarlo. Resulta que el carro estaba literalmente frente al edificio de mi hermana. Parecía un robo mandado a hacer. Una locura.” -María Cristina.

“Esto fue como en el 2004, realmente los atracos no eran nada comunes. Iba a una finca con una amiga y su mamá, pero antes de ir teníamos que entregar un postre que le habían encargado. Cuando llegamos al edificio donde teníamos que hacer la entrega, la señora no estaba. La mamá de mi amiga apagó el carro y bajó el vidrio, mientras esperábamos. En eso mi amiga y yo nos pusimos a jugar el juego de la bicicleta en el nokia azul, sabes el jaboncito. Nos aburrimos y dejé el teléfono bloqueado en la mano. En eso escuchamos unos golpes y cuando volteamos era un hombre con una pistola en el vidrio del piloto, mientras otro nos daba golpes en el vidrio del asiento de atrás donde estábamos mi amiga y yo. Estábamos tan en shock que no podíamos abrir el seguro. Total que se metieron los dos en el carro, uno atrás y otro manejando. En el camino no dejaban de preguntarle a la mamá de mi amiga las claves de las tarjetas constantemente, además de quitarle todas las prendas y pertenencias. Cuando mi amiga y yo íbamos a entregar nuestros relojes “Baby G” y zarcillos, los ladrones dijeron que si estábamos locas, tenían dos hermanitas “igualitas” a nosotras y nunca les harían nada, por ende nos podíamos quedar tranquilas.

Agarraron autopista y nos empezaron a llevar hacia San Diego, zona que para el momento no estaba ni tan habitada y era algo retirada de Valencia. De la nada los ladrones le bajaron dos y empezaron a darnos tips para que no nos atracaran de nuevo, según ellos estábamos “muy banderas”. Que si, vidrios ahumados, la placa impresa en el vidrio y siempre esperar con el carro prendido. Seguro dijeron más pero ya ni me acuerdo. También agradecían nuestro comportamiento, decían que ojalá todos los que robaban se portaran tan bien como nosotras, que así nadie llevaría plomo nunca.

A todas estas yo me había metido el teléfono en las panties mientras todo pasaba, entonces después de que nos soltaron le dije a mis compañeras de atraco que tenía el celular y podíamos llamar para que nos fueran a buscar. Ese día el papá de mi amiga estaba jugando golf literalmente al lado de donde nos dejaron botadas, no pasaron ni cinco minutos cuando llegaron a buscarnos. Dentro de todo lo malo, fue demasiado cómico y bizarro.” -Isabella.

“Mi primera experiencia de robo fue hace un par de años. Lo recuerdo como  si fuera ayer. Todo empezó una mañana, venía entrando a mi edificio, la calle estaba solísima ese día. De pronto salió un señor super shady, y bueno yo y que te toca hacerte la loca. Estaba abriendo cuando este sujeto de unos cincuenta años se aproximó a mí y murmuró: “dame la caltera”. Yo lo volteo a ver sin entender nada de lo que estaba sucediendo. El tipo era bastante delgado con un candadito y le faltaban 2 dientes de abajo, anyway. Lo volteo a ver y le dije que no tenía nada, y lo que viene a continuación no lo deben intentar en casa, el tipo empieza a tratar de arrancarme la cartera pero dije: "¿sabes qué? NOT TODAY", al darme cuenta que no tenía ni un chuzo para asaltarme decidí hacerle frente a ese malhechor y a empezar a gritar: "AYUDA", porque gracias a Dios tengo muy buenos vecinos que siempre están pendientes. Empezaron a gritar "están robandooo" así que el tipo salió corriendo sin haberme quitado nada. Una vez que entré al edificio le grité insultos a su mamá. Cuánta adrenalina, corrí con suerte.” -Acontecida parte 1.

"La segunda experiencia menos traumática, pero con más drama fue así. Estaba en la UNITEC (eso me pasa por no graduarme a tiempo) en el turno nocturno. Había salido de clases y estaba esperando a que me buscaran. Me acerco a la salida, tampoco es que estaba sola, había dos compañeros de clase, pero de pronto sale de la oscuridad un chamo con una pistola pidiéndonos los teléfonos, y bueno, obviamente no iba a aplicar la misma técnica de la vez anterior, así que yo le doy el teléfono sin resistirme, el otro chamo igual, pero la otra niñita que  hizo todo un espectáculo desatando el caos dentro de la universidad. La gente corría como loca. De repente empezó a gritar "nooo por favor, mi papá me va a matar", y era como que amiga date cuenta que si no te mata tu papá te va a matar el malandro, déjalo ir. Pero ella estaba en negación y peleando por su Samsung. El tipo empezó a forcejear con ella con la pistola afuera, el otro chamo y yo maniobrando para evitar ser apuntados, y la chama seguía "dame el chip por fa". El tipo finalmente sacando el teléfono de sus manos le dijo: "callate la boca, maldit*, tas robaj", mientras se iba en una moto. Fue súper loco pero el final feliz de esto es que agarraron a los tipos, solo que los teléfonos se los quedó la policía, así que técnicamente me robaron una vez más”. -Acontecida parte 2.

Por más que uno esté prevenido, jamás se sabe cómo vamos a actuar al vivir una situación de esta manera.

Lo mejor es mantener la calma, ser más inteligentes, y no ponernos popy.