#CuéntameMás: primera ida al ginecólogo - The Amaranta
Porque todas hemos pasado por eso

Ir al ginecólogo por primera vez es un tema. No necesariamente porque en realidad sea horrible, sino porque es una visita que muchas veces nos venden como una leyenda de terror para perder el sueño.

En especial si tus maestras de primaria te convencieron de que la pornografía embaraza y tu mamá se hizo la loca cuando preguntaste de dónde vienen los bebés.

Sin embargo, en otros casos, es más bien una desilusión, pues lo que te vendieron como una historia de ficción terminó siendo unos cuantos intercambios, un momento incómodo y ya.

Nada de ogros, monstruos, amenazas de embarazo o enfermedades venéreas.

Sin embargo, quisimos honrar ese hermoso momento preguntándole a las niñas sobre su primera vez en un ginecólogo.

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“No fue para nada traumática. La primera vez mi mamá entró conmigo pero ya ella sabía que yo no era virgen así que no fue un big deal. Pudo haber sido totalmente diferente ja, ja”. -Stephanie.

“Me daba miedo ir; para no sentirme incómoda dejé crecer muchas partes y así él no me iba a poder ver, creía yo”. -Carla.

“En cuarto grado fui por primera vez al ginecólogo porque en tercer grado me desarrollé, me salieron boobs, crecí. Me daba miedo y en medio de los nervios, abrí las piernas y se me salió un p*o”. -Adriana.

“Me estaba tomando unas pastillas anticonceptivas desde hace un tiempo, pero cuando el ginecólogo me preguntó la información de la pastilla llamé a mi mamá y se quedó a la citología. Así es como mi mamá se enteró de que perdí la virginidad”. -Marta.

“No pudo ser más nula, fue demasiado natural. Me parece una ridiculez que la gente tenga tapujos para ir al ginecólogo”. -Ainoa.

"Me dio como un shock y no quería abrir las piernas". -Joe.

“Me hice la loca porque no quería que mi mamá se enterará de que ya no era virgen. El gran problema era que la ginecóloga y la secretaria eran amiguísimas de mi mamá, al final le contaron”. -Valentina.

“Me puse roja y el bicho me llamó ‘tomatico’. No sé si me estaba chanceando o solo era un papá frustrado”. -Oriana.

“Acto primero: mi mamá nunca me informó de la existencia de un médico que te revisaba allá abajo. Acto segundo: pierdo la virginidad. (Ahora bien, el jevo con el que estuve, que tampoco sabía nada de la vida, se alarmó todo y me mandó al ginecólogo porque nunca había ido y qué bolas). Acto final: yo en el ginecólogo por primera vez, horas luego de haber perdido la virginidad. Todo mal". -Leidy.

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Todo puede salir muy bien o muy mal, lo importante es que al final del día tu historial de enfermedades esté limpio.