¿Hasta cuándo la alarma separándonos o salvándonos de nuestros sueños?

Depende de cómo lo veamos, la alarma nos arruina los sueños, o nos salva de horribles pesadillas.

Lo que sí sabemos en concreto, es que la alarma despertadora nos arruina la vida. Pero ese es otro tema.

Vayamos al grano.

Según Freud, los sueños son la expresión simbólica del inconsciente del individuo.

Según Jung, experto en el tema, ya que pasó gran parte de su carrera estudiándolos y prestándoles mucha atención, los sueños son aquellos que revelan tanto el inconsciente personal como el colectivo, que sirven para compensar las partes de la psique que no está totalmente desarrollada en la vigilia. 

El tema es profundo, pueden existir muchos significados y lecturas, sobretodo dependiendo de la corriente que los estudie.

Y como no soy #MistikAmaranta, ni soy psicóloga, ni tampoco les voy a caer a inventos, en este #CuéntameMás les traeré los sueños más locos que me han contado, sin análisis profundos, y sobre todo (lo más difícil): sin juzgar las locuras de la psiquis de nadie.

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“Soñé que estaba manejando cerca de mi casa con una amiga y de la nada, súper random, un señor me pidió la cola y yo sin pensarlo se la dí. No pasaron ni tres segundos cuando lo bajé porque mi amiga me regañó por haber montado a un extraño en el carro. Al instante llegaron unos policías a lanzarnos trikitrakis porque resulta que el tipo era un ladrón y acababa de robar en una iglesia. Por el pánico salí disparada en el carro, pero manejando horrible porque no podía ver, me montaba en las aceras y chocaba constantemente. De la nada llegué a un distribuidor que subía y subía, hasta llegar al espacio. Al llegar ahí di una vuelta en U, vi el sol y las estrellas, luego con otra vuelta en U caí en un barrial, que resultó ser Acarigua. Ahí había un rumbón buenísimo y un gentío conocido. Pasaron otras cosas pero no recuerdo bien lo demás”. -Isa. 

“Cuando llegué de Argentina, una vez soñé que se podía llegar a Buenos Aires por un túnel de La Variante. Entonces a cada rato iba a visitar a mis amigos y a tomar vino de cartón barato”. -Chivy.

“Mis sueños siempre son oscuros y estresantes. Sueño que mi casa se inunda y el agua llega hasta el techo y yo me estoy ahogando. También sueño constantemente que me subo en el ascensor de mi edificio, que normalmente llega hasta el piso 13, pero en el sueño llega hasta el 17, entonces como no existe todo está en obra gris, y no me puedo salir. De la nada aparezco en otro piso que está en construcción y no puedo llegar a mi casa. Cuando logro llegar a mi casa o no me abre nadie o mi familia ya no vive ahí. Entonces llego a otro piso y el apartamento es idéntico al mío, los mismos muebles y estructura, pero no es mi familia y no me quieren abrir. Un loop terrorífico”. -Freddy.

“Varias veces he soñado que me pegan tiros en el cuerpo. Una vez fue en la columna, de pana amanecí doblada y adolorida. Otra vez fue en la pierna derecha. Amanecí con la pierna dormida”. -Ori.

“Hace poco soñé que me conseguía a León Larregui (vocalista de Zoé) caminando por una calle de Naguanagua, con una piña y otras frutas bajo el brazo. Mega fangirl me le acerqué a hablarle y a preguntarle qué hacía por esas calles como si nada. Me dijo que iba a clases de pintura y me invitó. Obviamente no lo pensé dos veces y me fui detrás de él. Cuando llegué a la clase, todos eran pintores súper serios con toda su indumentaria y yo solo estaba ahí persiguiendo a León. El sueño es tan hermoso, pero tan loco e imposible, que lo cuento porque no se hará realidad jamás. (Risas)”. -Estefanía.

“Soñé que mi papá había escrito un poema buenísimo, tan pero tan bueno, que debía despertarme para anotarlo porque era digno de un premio y de reconocimiento eterno. Me levanté a escribirlo en una nota en el celular y seguí durmiendo. Cuando lo leí al día siguiente decía: “Confirmación de la existencia del mar en el globo: 'hay un isquión arriba de cada montaña'”. -Ana K.

“Todavía sueño que me llaman de la universidad para decirme que me quitaron el título porque se dieron cuenta que me quedó una materia”. -Mi mamá.

“Esto sonará bastante cuaimático y algo bruja, pero cuando estaba recién empezando a estudiar en la universidad me encantaba un tipo ahí, y lo tenía en Blackberry Messenger. A cada rato veía sus actualizaciones de estados y tal (risas). Una noche soñé que me había invitado a salir, pero cuando me montaba en el carro, en el asiento del copiloto había una catira montadísima. Yo me puse a llorar horrible y me desperté en trauma. Cuando agarré el teléfono el tipo me había borrado de BBM. A los días una amiga me dijo que el chamo se había empatado con una catira. Demasiado loco, ¿verdad?”. -Eu.

“Pasé una semana soñando todos los días con tres números. Literalmente, todas las noches los mismos números. Me dio miedo y algo de curiosidad la cosa, y me jugué la cifra exacta que soñaba. No me gané nada”. -Javier. 

“Soñé que nadie me avisó que era mi fiesta de graduación y me enteré en la noche demasiado tarde. Igual fui. Amargada y enfurruñada, pero fui”. -Cristina. 

“He tenido sueños loquísimos en donde a veces ni siquiera aparezco yo. Una vez soñé que estaba en una reunión de unos hermanos músicos y los dos no tenían manos. O sea, sus manos eran instrumentos. Uno tenía manos de piano y otros de saxofón. Un trip, yo sé”. -Angélica.