¿Qué parte de que están siendo ignorados no entienden?

Me imagino que alguna vez, cuidado y si más de una, les ha pasado que elaboran una excusa para no salir con X persona o no hacer tal plan y la persona no lo capta.

También aplica con rupturas amorosas. Fulanita siguió adelante, pero Menganito no lo entiende y la persigue haciendo shows en público.

Insisten, ruegan y pierden la dignidad e igual no logran el objetivo: no hay manera de hacernos cambiar de opinión. No solo aplica con ex o levantes intensos, sino hasta con amigos o conocidos.

Perder la dignidad nunca es bonito, además las intensidades en el momento causan demasiado estrés y amargura. Pero con el paso del tiempo se convierten en cuentos graciosos de los que nos burlaremos hasta el fin de los tiempos.

Por eso, en este #CuéntameMás les traigo los mejores cuentos de intensidades, tanto de hombres como de mujeres.

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“Con mi ex se podría escribir una Biblia de todas las intensidades y shows que me hizo. Pero solo te voy a contar la peor. Ya teníamos tres años de terminados y yo me había ido del país a estudiar. Pues la jeva agregó a mi roommate de aquel momento por Facebook y empezó a averiguar todo lo que podía de mí. Luego, ni corta ni perezosa, se compró un pasaje para llegarme de sorpresa. Menos mal que a última hora cambió de opinión. Era una locura”. -AB. 

“Cuando estaba en el colegio me levanté a un tipo que era mucho mayor que yo. A mí no me gustaba para nada, pero era primo de unas primas y tampoco quería ser tan chocante. Me escribía por BB msn, me invitaba a salir y yo lo rebotaba y rebotaba. Por esos días se me dañó el celular y por supuesto no podía escribirme. Pues, ¿qué hizo?. Llamó a su tía, que es mi tía y le pidió el número de teléfono de mi casa. Sí, de mi casa. El tipo llamó y atendió mi mamá. Mi corte e indignación fue del más allá. Le colgué el teléfono y más nunca le contesté y con todo y eso, cuando salía y veía a mis amigas les saltaba encima y pasaba toda la noche preguntándoles por mí, que si ya tenía teléfono y que cómo hacía para salir conmigo”. -Luisana.  

“El fin pasado salí a rumbear y la cosa estaba tan mala que decidí pedir un Uber e irme a mi casa. El Uber era argentino y nada nos pusimos a hablar de lo típico: Venezuela, los venezolanos, etc. Cuando me bajé del carro veo que el tipo me escribe que nuevamente se queda sorprendido con la educación de los venezolanos y yo toda decente y agradecida le dije que gracias y tal. Al día siguiente el tipo me escribió para darme los buenos días. Ya ahí se me prendieron las alarmas y no le contesté. Luego en la noche me escribió para preguntarme que qué hacía despierta. Bloqueo instantáneo”. - La bloqueadora. 

“Mi hermana tiene un tipo que le rema y le rema, y ella lo tiene como un náufrago (risas). Le da mil excusas súper chimbas, pero el pobre se las pasa todas y la vuelve a invitar. No sé quién tiene más aguante, si él o ella”. -Adri. 

“Hace un tiempo salí con un pana a una reunión y ahí me presentó a una amiga. Si le hablé dos veces, fue mucho. Al llegar a mi casa ya me había agregado por todas las redes, hasta en Twitter. Me escribía todos los días diciéndome que saliéramos con nuestro amigo en común y a él también le pedía lo mismo. Como nunca le contesté, la chama trataba de enterarse a dónde saldríamos el fin y se llegaba. Iba directo a donde estábamos y se anclaba ahí. Si hablaba con otra chama, la tipa se encargaba de espantarla. Fue una pesadilla”. -Yayo.  

“La ex de mi novio empezó a escribirle hace unas semanas. Como la bloqueó, la tipa empezó a escribirle por el teléfono de la empresa. Viendo que mi novio no le para ni medio, la chama le manda notas de voz larguísimas, tipo monólogo, contándole de su vida. Mientras habla también le recrimina que él no quiere contestarle y que es tremendo antipático. O sea estamos hablando de notas de más de dos minutos de la mujer hablando sola. Qué indigna”. -Gigi. 

“Como ya no tengo casi amigas en Venezuela, el otro día cuadré con una chama que estudió conmigo en otro colegio, pero tenía años que no veía, para salir. El fin después de haber salido, me escribió invitándome a la playa. Honestamente no me provocaba, ni me gustaba el grupo. No sentía ninguna obligación y le dije que no. La mujer se volvió loca. Parecía de esas amistades que tienen como veinte años conociéndose. Me empezó a decir que por mi culpa se iba a quedar sin plan el fin. Y yo tipo "hasta hace cinco días no sabías de mi existencia, ¿ahora soy culpable de tus males?". La gente se vuelve loca y no avisa”. -Mari. 

“Un pana tiene una tía demasiado espectacular. Siempre que la veíamos en los cumpleaños o reuniones que él hacía, todos nos preguntábamos cómo estaba soltera. Luego me enteré por mi papá, que tiene un amigo que salió con ella, que es tipo atracción fatal. Desde la primera salida ya quiere anillo, mudanza e hijos. Típico luego nos fuimos enterando de más cuentos así. Por lo menos a siete tipos les pasó lo mismo con ella”. -Rafa. 

“Una de mis mejores amigas es la persona más intensa de la vida. Repetitiva e insistente. Todo el mundo le decía que no a todo lo que pidiera solo porque se amargaban cada vez que decía “anda, no seas mala””. -Hater.