Es en serio, se me están cerrando las vías respiratorias

Las alergias son esa desagradable y peligrosa reacción del sistema inmune, hacia alguna sustancia.

Estas sustancias pueden ser muchas, desde el polvo, polen, la grama, el sol, picaduras, ácaros, esporas, animales, medicinas y *música de terror*: algunos alimentos.

Los que lidian con esta situación, la pasan verdaderamente mal. Constantemente deben estar pendientes de absolutamente todo lo que les rodea, y evitar por error, tener contacto con alguna de las sustancias de la lista negra. 

Pero, cuando el tema es relacionado a la comida, algunos por desespero o por simple distracción, ingieren alimentos que les causan reacciones alérgicas. Y, después del drama, y del tremendo susto, siempre queda más de una anécdota divertida del acontecimiento. 

Por eso en este #CuéntameMás les traemos testimonios de personas alérgicas, o que tienen conocidos que sufren de este tipo de reacciones, y sus experiencias con comidas que tenían ingredientes que no debían comer. 

Ver relacionados:

#CuéntameMás: ‘Malhablarismos’

#CuéntameMás: Robos extraños

“De buena nota le llevé unas panquecas a mis compañeras de clases. Todas empezaron a agarrar sin preguntar qué ingredientes tenían. Pero a simple vista se veía que tenían mantequilla de maní y miel. No habían pasado ni dos minutos cuando una de las chamas empezó a ponerse roja, y me dijo “esto tiene miel”. Y yo tipo, sí claro, ¿acaso no la ves?. Ahí a la mujer le dio una pálida porque es súper alérgica y empezó a decir que no podía respirar. Salió corriendo al baño y no sé qué hizo pero en menos de cinco minutos volvió como si nada. Capaz fue una alergia express.” -María Yrene. 

“De chiquita le tenía alergia a todo lo que tuviera amarillo número cinco, colorantes, y a todo lo que era de color oscuro. Viví una infancia sin chocolate, sin Pepitos, sin Coca-Cola, sin chupetas, es decir, básicamente sin nada rico. Lo único feliz de esta historia es que de grande se me pasó. También recuperé el tiempo perdido, los kilos lo demuestran.” -Emilia.

“Ya de grande, para no decir de vieja, empecé a ser alérgica al pescado. Me gustaba mucho, pero simplemente fui aceptando que no podía comerlo. Una vez fui a comer con mi esposo a un restaurant chino, y por supuesto no pedí nada con pescado. Empiezo a comer, toda la comida estaba divina, ni hablar del ambiente, hasta que de repente me empecé a trancar. Todos los mesoneros estaban vueltos locos viéndome, hasta el dueño del sitio salió a ver qué pasaba. Ya yo estoy acostumbrada y sé que hacer, pero imagínate todo el mundo preocupado viéndome, preguntando si llamaban a una ambulancia. Por supuesto no tenía ni idea del por qué, no había comido nada con pescado, y dentro del apuro no me iba a poner a pensarlo. Nos fuimos de emergencia a la clínica y ya recuperada me llegó la explicación. Habían preparado mi comida en la misma plancha donde habían cocinado pescado y otros mariscos. Desde ese día no puedo ni acercarme a ningún restaurante que tenga productos marinos en su menú.” -Lala.

“Por un tiempo me empezó a dar alergia la cebada. Imagínate, pasar la vida sin poder tomar cerveza. Lo bueno fue que la etapa duró poco, y tampoco fue que dejé de tomarlas. Me ponía rojo, me picaba todo y los ojos se me ponían mínimos, pero prefería morirme de un shock anafiláctico antes que tener que renunciar a mis birras.” -Nico.

“Jamás he sido alérgica, nunca en mi vida. Pero hace unas semanas fui a una heladería y pedí un helado de “frutilla”. No sé para qué inventé, al menos estaba bueno. La cosa fue que como una hora después me empezó a dar una picazón loca por todo el cuerpo. Cuando me ví en el espejo no podía estar más roja, y de la nada empecé a hincharme demasiado. Me sentía como la tía de Harry Potter cuando se infló, ¿te acuerdas?. Nada me tome un antialérgico, unas cuantas fotos para que quedara constancia de la locura que estaba ocurriendo en mi cuerpo, y al rato me quedé dormida. Amanecí perfecta. Fue como una pesadilla, demasiado raro.” -Natalia.

“Siempre he sido alérgico al pescado y a todos los mariscos, y típico, no hay nada que me guste más. Pero no me doy mala vida, cuando sé que voy a comer me lanzo como siete Loratadinas antes, y me llevo una inyección, porsia. Luego me calo el brote. Sarna con gusto no pica.” -Cristian.