Anécdotas del mejor momento del año

La Navidad está llena de reuniones familiares, de trabajo y encuentros con amigos, y uno que otro conocido con el que de verdad no quieres compartir el resto de la noche, pero no encuentras la manera de alejarte de él. Razón por la que, diciembre tiende a convertirse en el mes con más interacción social.

Y como todos sabemos, las interacciones con el mundo externo siempre, por una razón o por otra, derivan en momentos incómodos. Es parte de la naturaleza humana. Por lo que, en víspera de la gran celebración navideña, reunimos las mejores historias de momentos incómodos, absurdos y cómicos que el espíritu navideño ha invocado.

¿Cuál es el momento navideño más incómodo que has tenido?

En una reunión de Navidad, como a los 12 años, mi prima, mi mejor amigo y yo hicimos un plan para robarnos cervezas sin que mi familia se diera cuenta. Nos tomamos como 20 cervezas entre todos, terminamos borrachos; pero nunca se dieron cuenta. -Maria Corina.

El papá de mi ex-novio me invitó a pasar navidades en su casa, pensando que yo era el mejor amigo de su hijo (sí, somos gays). Hay que aclarar dos cosas: mi ex era un mamagüevo y su familia era extremadamente snob. Pasé navidades en el ambiente más hostil e incómodo, pudiendo haberlo pasado con mi familia, para ese día enterarme de que me estaba montando cachos. Lo negó, pero a los quince días los vi besándose. Moraleja: mejor solo que mal acompañado. Besitos -No pongas mi nombre, pero escribe que dije que no pusieras mi nombre.

Una vez cuando tenía como 15 años mis papás y yo tomamos full sangría y eso. Las horas pasaron y terminé borracha y mis papás muertos de la pena y la culpa por haberme dejado tomar tanto. Ni siquiera recuerdo qué dije o hice; desde ese entonces no tomo con mis papás -Carla.

Una navidad me regalaron un minihornito de los que salían en los comerciales de televisión, lo encendí y explotó -Gaby.

La primera vez que fumé fue en Navidad, en mi casa. Estaba con mis mejores amigos y me dio por querer decirle a mi mamá. Todos entraron en pálida, al rato me puse a llorar porque no podía decidir a cuál de ellos quería más. Después dije que era Chávez y les deseé feliz Navidad. -Oscar.

No sé cómo lo hice, pero creo que dañé un suiche y pasamos la noche sin luz -Johan.

Mi tío borracho le intentó decir a mis primitos que Santa no existía porque ‘ya eran lo suficientemente grandes’. Ninguno pasa de los 6 años -Roger.

Siempre he odiado los fuegos artificiales, porque mi mamá trabaja en un hospital y la jeva es demasiado traumatizada. Una Navidad la pasé con mi prima y ella se compró un “siete colores”. Me obligaron a salir a verla mientras los lanzaba, yo estaba en pánico. En eso uno salió por detrás y me hirió la mano. Tengo una cicatriz y ahora los odio más. -Enrique.

Vi a mi papá poniendo los regalos debajo del arbolito y empecé a gritar porque pensé que se los quería quedar. Después me contaron que Santa no existía y fue la peor Navidad de mi vida. -Daniela.

Siempre he sido torpe, pero celebré mi maestría de la torpeza hace como dos años cuando tumbé el arbolito de navidad de la familia de mi novio y cayó sobre una vaina que si de reliquias familiares -Scarlett.

Esperamos que sus festividades sean menos caóticas que estas.

¡Feliz Navidad!