Porque todos tenemos un Pinocho interno

Una mentira es lo más deshonesto que puede salir de tu boca, literalmente. Sin embargo, a veces esa falta de ética puede ser conveniente en situaciones de emergencia, como la necesidad de salir de rumba o salvarle el pellejo a un amigo.

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Puede haber millones de situaciones donde una mentira hizo una historia más interesante. Por eso, en este #CuéntameMás veremos unas cuántas anécdotas que efectivamente lo fueron.

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“Le dije a mis papás que iba bien en Matemática”. -Pedro, 21.

“Más de una promoción me creyó que mi primo se tiró un peo que olía tan mal que mi mamá perdió un embarazo”. -Ana Cecilia.

“Fui a una marcha escapada para apoyar a mi país, pero mis papás no me dejaban así que les dije que fui a jugar tenis con una amiga. En la marcha nos acorralaron y tuvimos que huir, cruzamos una calle y alguien gritó: ‘¡Ahí viene la guardia!’, entonces salimos corriendo y en el proceso se me cayó el celular del bolsillo. Me vi obligada a mentir otra vez, y dije que me lo robaron en el polideportivo mientras jugaba”. -Gabriela, 20.

“Mi novia me regaló flores pero como mi mamá no sabe de lo mío con ella, le tuve que inventar que fue un chamo que conocí la noche anterior en una discoteca”. -Lucía, 18.

“Yo me hacía hickies en los brazos y decía que mi hermano me había pegado”. -Victoria, 21.

“Yo le dije a mi mamá en 5to año que tenía un cigarro en el bolso porque se lo iba a regalar a mi tío JAJAJAJA”. -Jessica, 20.

“Le dije a un amigo que estaba embarazada y que como había tenido relaciones en su casa, él tenía que decirle a mi hermano. Se puso pálido, y sigo sin creer que se lo creyó jajaja”. -María Victoria, 21. 

“Me daba fastidio ir a clases entonces le dije a mis papás que el colegio estaba siendo investigado por la Policía Nacional Bolivariana y que iban a intervenir, también les dije que nos mandaron tarea por una semana a la casa. Y así fue como falté al colegio por una semana entera”. -Pablo, 22.

“Que Santa existía”. -Isabel, 50.

“Cuando mi hija tenía 11 años le dije que existían las fábricas de nubes y se lo creyó por dos años”. -Víctor, 57.

“Que soy gay.” -Gabriel, 20 (mi novio).

“Estaba en sexto grado, y me inventé que tenía un novio. Nadie nunca lo conoció, pero se lo creyeron”. -Carmen, 20.

“Estaba en quinto grado y dije que mi prima estaba en castings de películas y que me consiguió uno a mi. Después dije que me habían elegido como protagonista y que trajera amigas mías para que también salieran. Me inventé todo, la historia, los personajes, y todas se emocionaron. Pero al final se dieron cuenta que era mentira.” -Valeria, 20.

“Le mentí a una maestra que sabía que me gustaban los perros. Le dije que tenía demasiados perros, que si un Rottweiler, y que tenía una cama de mis perros que se levantaba sola para acariciarlos. Pero eventualmente cuando me volvió a preguntar sobre ellos le dije que todos se murieron. Nunca en mi vida he tenido un Rottweiler”. -Gabriela, 20. 

“Le dije a mi jefe que no había podido enviar un trabajo porque no tenía luz. Hubiera resultado, pero vivimos en la misma zona y sí había luz”. -Luis, 20. 

“Le juré a mis amigos que un alien me había visitado en mi casa. Fue una historia muy elaborada, ya que lo pienso. Dije que me dieron un telescopio que veía al futuro y que el mío iba a ser cool, que me casaría con una modelo de Victoria's Secret y sería presidente”. -José, 19. 

Hay mucha gente que hasta el sol de hoy cree que soy prima de Philippe Coutinho y que la cicatriz al lado de mi nariz me la hizo un tigre bebé cuando fui a África a mis siete meses de edad. Supongo que si esas personas leen eso, sabrán que mis historias son un fraude. Pero valió las buenas risas que tuve.  

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