Historias de las mejores escapadas y los “epic failures“ - The Amaranta

Mejores escapadas y “epic failures”

Todos hemos sido adolescentes insolentes
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A pesar de que ahora estamos un poco más grandes, podemos recordar, apreciar y hasta reírnos de aquellos momentos donde no tomamos un “no” como respuesta y sucumbimos a las ganas de nutrir nuestra vida social.

Existen algunas cuantas veces donde todo salió de acuerdo al plan, otras donde fuimos demasiado amateurs para lograr una escapada exitosa, o la mala suerte simplemente tomó lo mejor de nuestro plan maestro.

Aquí algunas anécdotas:

“Estábamos en 5to año y nos íbamos a Margarita, esperamos un rato y trancaron el aeropuerto. El avión no terminó despegando, y decidí que igual podía pasar el fin de semana con mi amiga. Nos terminamos escapando a la graduación de su primo, pero en esas graduaciones tomaban fotos que salían en el periódico al día siguiente. No sólo la bibliotecaria del colegio nos vio sino mi mamá y toda mi familia.” - Olga, 45.

“Un día de clase, estaba en el colegio y hubo un apagón en Caracas desde las 11 de la mañana y nos mandaron a la casa. Decidimos irnos a pasar el día al teleférico cuando volvió la luz. Resulta, que mientras subíamos el teleférico a Ávila Mágica se volvió a ir la luz y nos quedamos en el medio del aire en atrapadas, hasta nos tuvieron que rescatar. Mis papás claramente se enteraron. Se imaginarán el castigo....” - Isabella, 22.

“Estaba en el colegio y decidí escaparme a la playa con mis amigas. A medio camino, cigarro en mano, en plena cola, el carro de al lado era el de mis papás.” - Camila, 23.

“Cuando estaba en 4to año quería ir a Holic (una discoteca en Caracas), así que le dije a mi papá que me iba a quedar a dormir en casa de una amiga. Todo iba bien, hasta que al momento de salir le escribí a mi novio ‘Voy saliendo’. Resulta que se lo mandé a mi grupo familiar por accidente, así que tuve que inventar que fuimos a comprar comida en el chino que quedaba cerca a las 11:00 p.m. de la noche. Como la historia tenía tan poco sentido, mis padres me llamaron cuando estaba en la entrada de la discoteca. Corrí a una esquina en donde no había bulla y les dije que ya me iba a dormir... No se enteraron, pero no disfruté la noche por el estrés que cargaba” - Roberta, 18.

“Estaba saliendo con un tipo que a mi familia no le gustaba. Para su cumpleaños, le organicé un rally por toda la ciudad que terminaba en el pico de Sabas Nieves. Estaba esperándolo con la gran sorpresa y cuando llegó, resulta que había coincidido con mi tía chismosa…” - Emiliana, 25.

“Estaba en una fiesta y decidimos ir a primero a una discoteca y luego a otra. En la segunda me robaron el celular y llegué como a las 7:45 a.m. a la casa de mi amiga; como ya había perdido miles de celulares y andaba un poco tomada, le inventé a mi papá que me habían asaltado sacando dinero en Las Mercedes. El punto es que se lo creyó pero me regañó horrible no por el hecho de que se me había perdido el celular, sino porque era una desconsiderada que sacaba plata a las 7:00 a.m. en la calle (lo cual en verdad no había hecho). Al final la que se enteró fue mi mamá porque saqué plata en Paseo Las Mercedes a las 3:00 a.m. y 'trackeó' el cajero.” - Gabriela, 18.

“Estaba en una fiesta y a las 4:00 a.m. decidí irme con mis amigos casa de uno de ellos. Mi papá me dice a las 4:30 que me esta saliendo a buscar entonces tenía que volver para allá en seguida. Salimos a las 4:40 a.m. de vuelta a la fiesta y cuando íbamos por la autopista ya llegando a la casa de la fiesta, me volteo y esta el carro de mi papá al lado mío. Logré llegar a la casa antes que él pero el carro nunca se fue. Me monté en el carro de mi papá y me preguntó dónde estaba y bueno... lo único que se me ocurrió decirle fue que estaba en una arepera (eso me pareció mejor idea que decirle la verdad) y terminé castigada” - Alesia, 18.

“Una vez no me habían dejado salir y me escapé a una fiesta. Le había dicho a mi mamá que me iba a quedar durmiendo en casa de una amiga y al día siguiente era la preparación para la confirmación en el colegio. Obviamente las mamás hablaron algo de la fiesta y mi mamá se enteró. Yo estaba en la cola para confesarme y me llega un mensaje de mi mama diciendo: ‘aprovecha y confiésate por escaparte ayer’”. - Luisa, 18.

“Estaba en 5to año y tenía que hacer labor social. Le dije a mi mamá que me iba a ir un fin de semana completo a un hogar de niños. Me terminé yendo con mis amigos a una casa sola con mujeres a pasarla bien y tomar. Después de un rato empecé a sentirme horrible y me llevaron a la clínica. Ahí me preguntaron si tenía seguro y como no podía dar el mío (porque estaba a nombre de mi mamá), di el del colegio (que me cubrió todo) y mi mamá jamás en la vida se enteró.” - Pepe Trueno, 19 (él escogió este pseudónimo).

Todos hemos sido adolescente insolentes en nuestra vida, y tomar estas decisiones seguro parecieron buena idea en su momento; algunas fueron trágicas, otras cómicas, y otras desastrosas, pero al fin del día, todas hacen un buen cuento.