First Date F*ck Ups

Todos hemos pasado por eso
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Sin importar la edad, sexualidad, o género, todos hemos sufrido alguna vez en nuestras vidas la inevitable agonía de una primera cita incómoda. Quizás la atracción, el lugar o la personalidad de la persona influyeron en por qué la situación fue awkward, pero aun así, nos devolvimos a la casa esperando que todo hubiese sido un sueño.

Aquí algunas de las historias en las que “f*ck up”  ni siquiera lo define adecuadamente. 

“La primera vez que salí con una chama estaba en una fiesta y había una cancha de basketball. Cuando fui a lanzar la pelota, le pegué un pelotazo en la cara y le partí la nariz” - Andrés, 20.

“Estaba saliendo con un grupo de 3 parejas. Fuimos a jugar bowling y cuando terminamos, fuimos a comprar helado. Cada hombre le compró a su pareja un helado, y yo me quedé esperando a que el tipo con el que estaba saliendo me comprara el mio. Diez minutos después regresó con helado en mano y me preguntó que por qué no había ido a comprarme el mio. Si hubiese tenido dinero me lo compro yo, pero uno de sus amigos tuvo que comprármelo” - Gabriella, 19.

“Una vez un 'amigo' me estaba dando la cola a mi casa después de una fiesta y sin querer, dejé mis tacones en su carro. Después me contó que su mamá pensó que su papá le estaba montando cachos con otra mujer al ver mis zapatos” - Estefanía, 18.

“Un tipo no paraba de escribirme, y para aclararle de una vez por todas que no quería nada, decidí salir con él. En el carro, me dice que vamos a ir a un lugar sorpresa. En el ascensor, me dice que es una reunión familiar de 50 personas. Apenas entramos, gritó a todo pulmón: “¡Me empaté! Aquí está mi novia”. Tuve que ir persona por persona aclarando que no era su novia.

Su abuela me dijo que era una estúpida”. - Fabiana, 19.

“Conocí a un hombre siendo guía en un campamento, donde parecía ser activa y atlética. Dejándose llevar por su imagen de mí, me invitó a subir Sabas Nieves (montaña). Estaba tan nerviosa que no me callé en todo el camino y al final empecé a ver negro y me desmayé. Desperté sudada y desorientada gracias a unos extraños que me dieron agua de coco. Más nunca.” - María Teresa, 20.

“La primera vez que fui a comer con mi ex, tenía muchísima tos y estaba intentando tragármela. Él pensó que tenía nauseas y me dijo que si no me gustaba la comida, no tenía que comérmela.

Ah, y pisé a su mamá cuando me despedí de ella”. - Gabriela, 18.

“Después de ir a comer por primera vez con una chama, fuimos a mi casa y nos echamos en el sofá; era el ‘momento del zampe’. Algo me revolvió el estómago y erupté mientras zampábamos”. - Carlos, 21.

“Era diciembre, y pasamos por la casa del niño que me invitó a salir para buscar unas cosas. Su casa estaba desorganizada porque estaban sacando toda la decoración de Navidad y me pidió perdón por el desastre. Mientras esperaba sentada, una rata salió debajo del sofá y se metió en el piano. Ni él ni yo sabíamos qué decir al respecto”. -Gabriella, 18.

“Se me salió un peo oloroso”. - Emiliana, 19.

“La primera vez que mi novio fue a mi casa, mi perro Tito le ladró por 10 minutos seguidos “. - Emilia, 18.

“Un tipo me invitó a salir y cuando estaba llegando a mi casa, un policía lo paró y le apuntó con una pistola.

El cock blocker más inesperado, pues”. - Ana Alicia, 18.

Entre eruptos y accidentes que se nos escapan de las manos, hay muchas cosas que pueden fallar en una primera cita, pero lo mejor que puedes hacer es reírte y rezar que no sea extraño después.