Cuando las personas te hablan en la calle - The Amaranta

Necesito que la gente que me habla en la calle sepa esto

Please don’t.
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street

Existen dos tipos de personas en el mundo. La primera sale de su casa lista para ponerse sus lentes de corazón y ver su mundo color de rosa, un mundo donde la calle es una sala abierta de terapia en la que cuenta su vida a vox populi recibiendo feedback y haciendo de este mundo un lugar mejor.

Yo, por otro lado, estoy en el segundo tipo de personas, de las que salen de su casa porque no vivimos en el 2030 y no nos podemos teletransportar, por lo que evitamos cualquier tipo de contacto humano mientras vamos de un lugar a otro. Prefiriendo entonces escuchar a los pájaros cantar y viendo los paisajes urbanos que de verdad hablar con la gente.

No es nada personal, solo que mientras tomo el metro, camino por la calle o cualquier cosa que implica no estar en mi casa ni con gente que conozca; prefiero no hablar. Es un momento que dedico a descubrir la cura al cáncer, descifrar quién mató a Kennedy, por qué la gente aún escucha a la Tigresa del Oriente, cuál será el meme del mes de octubre, o si el tipo que camina detrás de mí me va a robar.

Traduciendo al castellano: es un tiempo en el que estoy completamente desconectada. Entonces, si de repente alguien me dice algo de su vida sin que se lo haya pedido, lamento decirle que me va a interesar muy poco, casi nada. Para mí será como un aterrizaje innecesario de la nebulosa al planeta tierra, y créanme que es un viaje difícil.

A veces me siento como agua de cloaca por pensar así, pero sé que no soy la única.

Así que pido disculpas a las abuelas que me hablan de sus nietos, a los hombres que se quejan de que ya nada es lo mismo, a las señoras que me hablan del clima y a los babosos que me sisean en la calle. Mentira, con ellos no me disculpo. Pero del resto debo admitir que no está bien asentir con mi cabeza y hacerles pensar que los estoy escuchando atentamente, porque no es así y casi nunca lo será.

Si van a compartir una historia a algún extraño les pido que sea una idea que usaría Stephen King para un libro o Netflix para una serie, así les garantizo que perderé con gusto mi estación solo para escucharlos. No es imposible, me ha pasado. Pero de lo contrario por favor, don’t.

Y de alguna forma este texto me sonó a un discurso intenso que les diría una extraña mientras caminaban por las calles del ciberespacio web, por lo que también les pido una disculpa a ustedes.

A menos que sientan lo mismo que yo. En ese caso, por favor acompáñenme en mi viaje a la nebulosa.