No todos reaccionan igual, algunos incluso son más inteligentes estando curdos.

Soy fiel creyente de que una pizca de alcohol a la sumatoria de ciertos elementos no hace mal a nadie, y más que no hacernos mal, a algunos los hace más panas, a otros menos intensos, y a varios menos vagos sin oficio.

Pero repito, solo un poquito.

Claro que cuando se agregan diez botellas de ron a cualquier sumatoria, simplemente me imagino un poco de chamos disfrazados de guerreros incas, convencidos de haber creado una religión nueva.

Además está la típica frase “¿te la fumaste?”, la cual extrañamente parece ser la solución perfecta a cualquier ecuación universitaria. Los trabajos más trancados necesitan un respiro, y definitivamente no hay mejor break que salir a beber o fumar “responsablemente” (para que no digan que somos mala influencia) un viernes en la noche.

Estas personas escucharon este consejo no de mí sino de rumores y leyendas que recorren cualquier pasillo de universidad o trabajo. Los resultados no le hicieron mal a nadie tampoco, y si lo hicieron pues eso no me lo contaron.

“Yo presenté mi tesis con unos cuantos tragos de vodka, y fui la mejor nota de mi promoción” - Diego.

“Para una clase, teníamos que entregar un video. Lamentablemente yo sé editar, así que tuve que encargarme de montar todas las escenas y eso. Odio editar. No me metí presión sino que acepté ir a la despedida de un pana un rato. Me volví m*erda, fumé y todo y cuando llegué como a las 2 de la mañana a mi casa, me puse a editar. Te juro que nunca me lo había tripeado tanto” - Sofía.

“Chama, una vez me borré tanto en una fiesta donde estaba mi ex, que aproveché el estado para decirle lo mamagu*bo que había sido, de lo pequeño que tenía el pipí y sobre la vez que me había dejado plantada. Lo cómico fue que se lo dije super calmada, o eso me dijeron, frente a su nuevo culito y como un par de días después, la chama lo botó. Lo sé porque ella me escribió por Instagram y me dijo que in deed el pana además de sobrado tiene el pipí chiquito. Estando sobria no habría hecho tanto bien al mundo” - María Isabel.

“La mayoría de las ideas para mis artículos, trabajo en un periódico online, se me ocurren estando borracha. Ya es como mi rutina” - Ariana.

“Esto lo sé porque mi mejor amigo me lo contó. Hace como dos semanas estábamos saliendo de la casa de una amiga para comprar algo para tomar porque se había acabado el alcohol. Como estamos claros de donde vivimos, dejamos el teléfono en la casa y nos fuimos caminando. De la nada salen un par de malandritos y nos dicen “dénmelo todo, sifrinitos” y yo no sé por qué comencé a gritar y a lanzar patadas contra los chamos. Mi amigo me dijo que no le pegué a ninguno, pero vieron que nos la habíamos fumado mal y que estaba loco y salieron corriendo para no tener peo” - Sebastián.

“Yo era empleado público hasta hace unos meses. Sí, una lad*lla. Así que muchas veces trabajé amanecido y sacaba más cédulas que Chávez, encandilado y todo” - Daniel.

“Por algo casi todos los diseñadores e ilustradores se la pasan fumando o de rumba. Yo hago mis mejores diseños en una prendedera. Y muchas de las publicidades que ves en la calle son hechas por mí, pero ya sabes cómo nacen las mejores. Es chimbo porque me gustaría estar así de inspirada siempre, pero bueno, me tripeo mi ‘betulio’” - Lucía.

“No sé si cuenta, pero en mis épocas de MUN rumbeaba los días antes y llegaba medio sonada a las reuniones. Pero me iba bien”. - María Teresa.

Tener unas cuantas birras encima nunca hace nada malo, porque mira, salvas a una chama de salir con un tipo con el pipí chiquito, a un chamo de ser asaltado, y a los creativos a tener ideas finas.

Así que, ¿cuándo te vas de rumba?