Viene la Navidad y la gente tiene miedo

Para mí, regalar a alguien a quien no conozco es la cosa más fácil de la vida. Pero regalarle a alguien que llevo toda mi vida conociendo es prácticamente imposible. Yo sé: ironic. Pero así pasa y la realidad es que sabes tanto sobre lo que le gusta y lo que no, que todo se mezcla en tu cabeza y te hace hacer un colapso terrorista mental de todo lo que crees saber, frente a la caja y cuando estás a punto de pagar.

Estamos a semanas de la mejor época del año, así que la gente está empezando a entrar en pánico porque conocen la lucha. Saben la crisis, tanto económica como de selección.

Es por eso que pensamos que sería bueno que muchos sepan la delgada pero evidente línea entre un buen regalo y uno que dejará a sus receptores traumatizados. Así no la c*garán taaaaanto en diciembre con el Amigo Secreto, Nochebuena, Año Nuevo, y las otras cuatrocientas excusas para dar regalos.

“Un despertador” -Manuel.

“Unas cholas de mujer, lo peor es que se dieron cuenta cuando las abrí” -Héctor.

“Me regalaron una tarjeta que ya había sido regalada previamente (la tarjeta estaba escrita por la persona que la regaló en un inicio)” -Camila.

“Un sacapuntas” -Patricia.

“Una libreta usada” -María Teresa.

“Para un Amigo Secreto, había anotado al lado de mi nombre en la lista del salón que quería una franela de Pink Floyd. Imagino que la chama era ciega o estúpida porque me terminó regalando una franela de Paul Frank” -Victoria.

“Unos zarcillos usados…” -María Contanza.

“Una agenda (creo que era de Piolín o una nichada parecida) de como 6 años atrás del año en que me la regalaron y en parte usada. Fue en un amigo secreto (el regalo FINAL, no de las mariqueritas que se daban los viernes) del colegio. Fucking *el nombre de quien le dio el regalo, con apellido y todo*” -Ana.

“Me dieron el dinero en efectivo del Amigo Secreto” -Daniela.

“Un collar lindo pero medio niche... El problema fue que a todos le regalaron perfumes y a mi ese collar. Conclusión: Se les olvidó el regalo de alguien y yo salí perdiendo” -Eva.

“Una franela de Hard Rock Café Buenos Aires. De como hace seis meses que se la había comprado cuando viajó y se la había comprado para él y yo se la había visto” -Ainoa.

“Una vez mi mamá me obligó a ordenar mi cuarto y deshacerme de cosas que no usaba. Entre esas cosas me deshice de un perfume que estaba enterito que odiaba y olía terrible. A la semana en un regalo de amigo secreto,me regalaron el mismo perfume pero el doble de grande. Odio jugar a amigos secretos” -Vanessa.

“Talco para pies” -Rebeca.

“Un tupperware-Federica.

“Dos amigos secretos: 1) un muñeco de McDonald’s y 2) un pote Dr. Cubitos lleno de caramelos. Por eso no juego al amigo secreto. Fin” -Samantha.

“Tenía 7 años y mi tía me regaló el Manual de Carreño que ni ella misma usa” -Andrea.

“Un llavero de pesca” -María Fernanda.

Entonces podemos tener por seguras dos cosas:

  1. Si tienes mal gusto, no puedes regalar cosas buenas sin un previo estudio.
  2. Obviamente todas estas personas no jugaron Amigo Secreto conmigo.