La línea entre ambas es más delgada de lo que parece

Un crush es una atracción leve que sientes por alguien que medio conoces o acabas de conocer. Porque si es tu amigo, deja de engañarte, es más que un crush. Normalmente es algo físico o basado en lo poco que conoces de la persona y aunque se sienta como algo abrumador y poderoso, suele desaparecer cuando te das cuenta que el tipo dice “a la final” y “yapla”.

Una obsesión es convertirte en Rebecca Bunch. Si no sabes quién es, es porque no estás viendo la mejor serie del universo, Crazy Ex Girlfriend. En síntesis, eres una persona demente que se muda de ciudad persiguiendo a un tipo que apenas conoce, se obsesiona con tener una relación con él y cambia todo en su vida para lograrlo incluso ignorando red flags.

La línea entre ambas es más delgada de lo que parece. Sobre todo porque muchas veces somos incapaces de ver lo enfermizos que somos aunque nos lo digan. Si no estás segura de qué lado estás, te traemos las señales:

Sigues en la seguridad del crush si…

  • Cuando lo ves eres Ted Mosby, pero no pasas el resto de tu tiempo pensando en él sin parar.
  • Sigues con tu vida independientemente de que el tipo exista.
  • Te sientes bien sintiéndote atraída aunque no te invite a salir.

Necesitas una orden de alejamiento si…

  • Estás uniéndote a su grupo de amigos a pesar de que no tienen nada en común y diseñando encuentros “fortuitos” con gente relacionada a él.
  • El tipo te trata como persona genérica y eso te hace sentir mal pero aún así no terminas de distanciarte.
  • Te ha dicho que no quiere nada contigo y sigues insistiendo tipo low key, pero dices que no.
  • Tienes escogido lo que van a usar el día de su boda pero no te sabes ni el apellido.
  • El tipo está en una relación, y estás tratando de sabotearla sin que se de cuenta.
  • Estás cambiando por completo quien eres como persona con la esperanza de que te preste atención.
  • Pasas por fuera de su casa tipo “casual”... a pesar de que nunca te dio su dirección.