Conversaciones con el misógino más cercano

Donde la muerte de Hugh Hefner es aparentemente el "fin del mundo"
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misogino

DISCLAIMER: Ninguno de los hombres utilizados para este artículo se siente misógino. Solo hacen comentarios como “es que si sale vestida como puta, ¿cómo espera no ser violada”, “ese maricón se comporta como niña”, y “las mujeres tienen demasiadas ventajas porque una vez alguien me hizo sentir mal por ser hombre”. Pero para ellos esos son facts, no misoginia internalizada. Aunque estén súper orgullosos de sus pensamientos imbéciles, guardaré sus identidades.

El 27 de Septiembre de 2017 Hugh Hefner murió. Para muchos fue el fin de un legado, para otros fue totalmente inconsecuente porque Playboy no ha sido relevante en los últimos 400 años. Y para ciertas personas bastante especiales, fue el inicio del fin, la clara señal de que se acercan plagas bíblicas y el fin de los tiempos. Estas fueron las preguntas que tuve que hacerles:

Beatriz: ¿Te importaría repetir tus sentimientos hacia la muerte de Hugh Hefner?

Misógino 1: No sé qué pensar, me pareció demasiado fuerte. Es el fin del mundo como lo conocemos.

Beatriz: ¿Del mundo?

Misógino 1: Sí, Hugh Hefner simboliza la última época en la que los hombres tenían un lugar digno en la sociedad.

Misógino 2: Mira, los hombres tenemos años viviendo en sociedades que secretamente favorecen a las mujeres. Hugh Hefner representaba ese tiempo antes de que la agenda feminista se volviera popular, su muerte nos deja sin líderes de calidad.

Misógino 1: Por ejemplo, yo concuerdo con los republicanos en muchas cosas, pero Trump es un chiste, hace que todos nos veamos como unos locos y no pareciera que le importaran los derechos de los hombres en absoluto. Hefner no es que haya sido un activista ni nada, pero el tipo nos representaba. Era lo que queríamos ser.

Beatriz: Eso está súper claro, pero, ¿cómo su muerte es el fin del mundo?

Misógino 2: Pues es claro que nos quedamos sin representación seria en la cultura popular. Hay muchos hombres en los medios pero han sido comprados por las feminazis. Tienen miedo de que las feministas les hagan un boicot o los acusen de sexismo entonces no se atreven a decir nada realmente. ¿Cuándo fue la última vez que una mujer se desnudó sin que le dijeran que está “objetificándose”?

Beatriz: ¿Hace cuánto no entras a internet?

Misógino 2: No, pero no es lo mismo. Mira, primero Hugh Hefner muere, y luego, ¿qué?

Beatriz: No tengo ni la más remota idea de a dónde quieres llegar con esto.

Misógino 2: Porque ustedes las feminazis nunca quieren ver la verdad. Que Hugh Hefner haya muerto significa que las mujeres ahora tienen el poder. Es símbolo de que nos dirán que somos obsoletos.

Misógino 1: Porque se creyeron el cuento de que no tienen por qué tener hijos a pesar de que están hechas para eso.

Misógino 2: Exacto, y además que todo tiene que ser femenino. Si no te gusta el rosado eres sexista, si no quieres una falda eres sexista, si no quieres besar a otro hombre, eres homofóbico. Todos los hombres somos malos solo por existir. No es Hugh Hefner, es un estilo de vida al que ya no podemos optar porque ustedes decidieron que todos los hombres son “tóxicos” y que cualquier rasgo masculino es machista.

En ese momento, la entrevista fue interrumpida. Un gran hueco en forma de vagina se abrió en el suelo del Wendy’s en el que estábamos. Al fondo solo se veían millones de penes quemándose en un río de lava. Cuando los misóginos superaron el shock inicial y empezaban a correr, un gran clítoris de fuego se manifestó ante ellos. Fue lo más cerca que llegaron a estar de uno en todas sus vidas. Uno de ellos hizo contacto visual conmigo y empezó a reclamar “¡Te lo dije!”, estoy segura que iba a darme un mensaje para su mamá, probablemente algo como “nunca superé mi relación contigo y por eso secretamente odio a todas las mujeres”, pero el clítoris de fuego le lanzó una gran llamarada y quedaron pulverizados. Sentí que ese era mi momento de correr porque no me gustan las investigaciones policiales y porque mi café helado estaba empezando a perder consistencia por culpa de tanto fuego.