Hice mi propio Love Contract

Se acabó la guachafita.
Author:
Publish date:
contrato de relaciones

Resulta que mis dos relaciones anteriores han sido un extraño malentendido. Como si hubieses comprado una linda blusa de seda por internet y te dan un pedazo de tela arrugada y de una talla equivocada, sin devoluciones y esperando todavía que pagues el precio que sale en la publicación. O peor porque se trata de una persona a la que besaste y en quien confiaste tus secretos más ridículos.

Para entrar en detalle y a la vez no, diré que el primero (ya a mis 19) no tenía las mismas expectativas que yo. Solo quería alguien con quien ir al cine, intercambiar saliva y tener constantes discusiones sobre la tétrica y siniestra palabra “novia”. Lo irónico es que resultamos ser muy buenos amigos mucho después, hasta tal nivel de haberme pagado las cervezas la semana pasada.

El segundo, diez años mayor que yo, fue un poco más creativo con hacer un buen malentendido. Aceptó todos mis términos: fuimos “seriamente” novios, me acompañaba sin falta hasta la puerta de mi casa y prometió no hacerme daño, todas las costumbres típicas de la región Relationshipland. Sin embargo, decidió que la mejor forma de terminarme (ni idea por qué, debo admitir que soy muy buena novia) era simplemente no hacerlo. Dejó de escribirme por semanas, ignorando mis mensajes y llamadas con frecuencia. Hasta que un día me llamó para tomarnos un café, me explicó las distintas razones por las que quería tomarse un “break” de nosotros. Luego de eso me dejó en la puerta de mi casa y no supe más nada de él. 

Pero ahora, a mis 21 años de edad, estoy muy orgullosa de haber abierto lo ojos hacia la posibilidad de alguien verdaderamente decente. Crazy, right?

Estoy con alguien que había sido mi mejor amigo desde que entré a la universidad pero sin muchas ambiciones de algo más. Todo comenzó cuando empezamos a salir con mayor frecuencia después de haber terminado con el segundo malentendido. Estaba en mi vibra de “alma libre, cero ataduras y no forzar las cosas”, que también puede ser definida por la palabra idiota. En una de nuestras salidas y después de un holding hands (en el momento forzado e incómodo) me propuso estar juntos, como pareja y prometiendo lo mismo de siempre. Por supuesto que entré en pánico y le dije que no, y estaba en todo mi derecho.

Sin embargo, el pánico que no duró mucho ya que hice un riguroso cálculo de las similitudes de todos los malentendidos que han pasado por mi vida (serios y no serios) y llegué a la conclusión que ninguna las características del sujeto en cuestión entraba en la infame categoría. Hablé con él, le hice una renovación de su previa propuesta y para mi suerte, él aceptó. Eso fue hace cuatro meses.

Ahora, para poner las cartas en la mesa, le propuse a mi novio/mejor amigo que había sido friendzoneado y luego no, hacer un contrato para establecer puntos claves en nuestra relación.

Pero para mi sorpresa, se sintió algo ofendido. Cosa que entiendo porque tú firmas un contrato, como por ejemplo los prenupciales, cuando existe la dudosa presencia de algún tipo de desconfianza y cuando comparas tu relación con un negocio en posible crisis. Sentimiento que veía bien alejado de nuestros previos acuerdos no dichos pero bien expresados.

Le expliqué mis inocentes intenciones y después de unas muy manipuladoras empanadas y una taza de café, lo convencí de hacer un contrato. Pero impuso una única condición: sería un contrato que no terminaría de escribirse. Pues estará compuesto de cláusulas abiertas a una libre edición que nosotros determinaremos bajo nuestra propia conveniencia.

Deal.

Una vez de acuerdo, me dispuse a escribir de acuerdo a nuestras prioridades particulares.

#1 Sobre comida (también aplica para selección de series o películas)

No seremos una de esas parejas idiotas que tardan una hora en decidir qué vamos a comer en una feria. Sino que en caso de desacuerdo vamos a proponer tres (3) opciones favoritas, por ejemplo comida china, hamburguesa o sushi, y elegimos aleatoriamente por papelito (siempre tengo a la mano) qué comeremos.

Si toca algo que el otro no prefiere (cosa que no pasará debido a nuestro no discriminatorio apetito), será una excelente excusa para volver a salir a comer pronto.

Adicional: el otro tiene permiso de agarrar comida si es un compartir mutuo.

#2 Sobre desacuerdos o potenciales disputas

Si quisiera estar empatada con una pared, lo habría propuesto hace rato. Sin embargo, estoy con un ser humano pensante que bien podría ganarle en atractivo a Jon Hamm y tiene mayor capacidad de hablar que de pelear. Así que si algo nos molesta del otro, es necesario llevar a cabo las distintas metodologías para hacérselo saber:

  1. Si es seria pero no apocalíptica, expresarle el inconveniente como si fuera un secreto, al oído. Cabe destacar que es posible que termine en the old in n’ out, pero es mejor y más sano a que termine en discusión gafa.
  2. Y si es seria, decírselo seriamente y ya. Grow some balls.

#3 Sobre comportamiento frente a personas atractivas

Por ser personas difícilmente celosas y con una autoestima considerablemente alta, es necesario asignarnos a ambos por igual la libertad de mirar a personas atractivas con la única condición de compartirlo con el otro. Por ejemplo:

My love: Carla, mira esa chama que está allá, pff está buenísima.

Me: Estoy demasiado clara, me gustan sus piernas porque no son ni muy musculosas ni parecen piernitas de pollo. Pero yo le daría las buenas tardes es a su novio.

My love: Qué raro, no pensé que te gustara porque no tiene barba.

Me: No la necesita, mi amor.

Como pueden ver es más un juego que una necesidad, sabemos que estamos enamorados y los dramas que cualquiera puede hacer en esta situación son demasiado nulas. Aunque si él ve a un tipo que se parece a Ryan Gosling y no me dice o yo a una chica que se parece a Gal Gadot y no le digo, las decepciones pueden tomar lugar.

#4 Sobre avisos de salida y advertencias de vida individual

Él no es mi papá ni yo su mamá. No necesitamos reportarnos a cada segundo, solo agradecemos estar informados de si llegó o no la otra persona a su destino, tarde o temprano.

Palabras clave: buscar oficio y confiar.

#5 Sobre comportamiento en redes sociales

Tomar muy en cuenta la cláusula #3 y por supuesto, mientras el tiempo y las ocupaciones lo permitan, responder a las etiquetas o menciones hechas por cada uno.

También es justo y necesario etiquetarnos en los memes que nos maten de risa, si no ¿cuál es el punto de todo esto entonces?

Además somos libres de darle like o publicar lo que nos salga del forro. Una vez más, una persona con falta de confianza y poca autoestima no sería digno de una relación seria con contrato y todo.

#6 Sobre pagos y división de gastos

Por mucho que la agradecida y afortunada dentro de cada mujer hable con nuestra consciencia, no me conseguí un Sugar Daddy. Y él no una Sugar Mommy (no estoy clara si este término existe). Así que nuestro estado de universitario nos exige que cada quien pague sus gastos, y si deseamos consentir a alguien, un simple gesto es suficiente para expresarlo y el mismo será agradecido.

#7 Sobre cachos/amiguitas o amiguitos

JAJAJA

Hasta ahora esas son las cláusulas en las que hemos estado de acuerdo en firmar como acciones mínimas y necesarias. Es importante considerar que estoy empatada con mi mejor amigo y que cualquier desacuerdo o proposición debe ser evaluada en conjunto. No quiero estar equivocada como en mi primer malentendido ni ser abandonada como el segundo.

Cada contrato varía según la pareja y si no quisiéramos tomar nuestra relación en serio, nos conseguiríamos un sugar daddy o una chica que se pareciera a Gal Gadot.

Firmar aquí ______________

(Lo imprimí, lo firmamos y lo archivé, listo para una constante edición).