Porque nosotras también podemos hacer una escala

Hace unas semanas atrás tuve la desgracia de toparme con un video que se hizo viral en YouTube en el que un profesor impartía una clase a sus alumnos de cómo evaluar si valía la pena salir con una mujer dependiendo del grado de atractiva y/o loca que esta fuese.

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El atroz planteamiento misógino reducía a lo más insignificante y sexista la personalidad de las mujeres y la valoración de las apariencias por encima de la sanidad mental.

Pasé semanas indignada pensando que la teoría de la escala sexy/loca no era solo un mal chiste hecho popular en el internet, sino que posiblemente es algo que muchos hombres aplican en su vida diaria.

Lamentablemente más de una vez me he topado con una pareja en la que un idiota dice que no disfruta mucho de la compañía de su novia (tildándola hasta de aburrida), pero el buen cuerpo en bikini supera cualquier cena sin intercambio de palabras inteligentes.

Entonces ahí me percaté de una realidad preocupante: la escala sexy/loca no es un invento de un profesor en una crisis de mediana edad sin oficio ni vida sexual, ni una parodia llevada a la televisión por How I Met Your Mother, es una teoría basada en las decisiones verdaderas que toman los hombres a la hora de salir con alguien.

No caigamos en generalizaciones, puede que no todos los hombres la apliquen. Sin embargo pregunta en un grupo de machos heterosexuales y testosterónicos que están viendo un partido de fútbol si saldrían con Adriana Lima aunque esta tenga en su casa un cuarto lleno de Furbies con los que habla antes de acostarse a dormir.

Las probabilidades son que sí, están dispuestos a calarse a su loquita brasilera porque a fin de cuentas, ella luce así:

Por tanto, en vez de escoger el camino de la depresión y el hueco existencialista porque me gustan los hombres y estos demuestran cada vez más ser primitivos y estúpidos, decidí inventar una escala propia para objetivar y denigrar a los hombres de la misma forma que la escala sexy/loca lo hace con las mujeres.

El invento no es para ser puesto en práctica, no creo lógico tener que reducirnos a sus mismos artilugios para demostrar que tenemos la razón, pero sí para evidenciar lo insultante e idiota que resulta esta “formulucha”.

Les presento la escala hot/imbécil:

En un eje de coordenadas cartesianas ubicamos en el eje de la Y lo imbécil que puede ser un hombre y en el eje de la X lo hot que es el mismo.

Evaluamos los aspectos del individuo en una escala del 0 al 10 y el grado de imbecilidad en una escala del 4 al 10. Todas sabemos que no ha pasado hombre sobre la corteza terrestre que por lo menos no sea un 4 de imbécil.

Luego procedemos a marcar límites. Si es un 10 de imbécil, no vale la pena salir con él nunca, el tipo seguro mastica tierra y solo habla de fútbol. La única manera de soportar a esta individuo es que se vea como Ryan Gosling en Crazy, Stupid, Love. Si Ryan Gosling te invita a salir siempre dices que sí, así tengas que soportar 9 horas de explicación de por qué el sistema bancario se va a doblegar frente a las criptomonedas.

Si un macho es un 4 de imbécil y un 8 o más de hot, corre. Ese tipo no está siendo honesto y en cualquier momento te va a raptar para venderte en partes en el mercado negro. Deberías tomar doble precaución si tienes buen pelo porque eso se vende carísimo. Mi punto es, ningún hombre con ese puesto en la escala existe, si lo consigues, tráelo a las oficinas de TheA para un estudio profundo del espécimen.

La persona con la que quieres salir está entre un 4 y un 6 de imbécil y un 6 y un 8 de hot. Estos son tus típicos homosapiens que toman cerveza, tienen un poquito de barriga, son guapos, a veces atentos y en la mayoría de los casos hablan en tono condescendiente antes que les expliques todos los motivos por los que tú tienes la razón. Son moldeables, entrenables y potencial material para encadenar en matrimonio.

Suerte mujeres aplicando esta escala en el mundo. Les recuerdo que siempre podemos obligarnos a ser lesbianas.