Mejor estar prevenido que perdido

No siempre se está preparado para circunstancias inesperadas, pero eso está a punto de cambiar. O al menos en el caso de presenciar ataques de pánico. Como los terremotos, son inesperados y causan desastre; solo que no en construcciones, sino en una persona.

Puede sonar un poco sorprendente, pero es una realidad que afecta a muchísima gente. Probablemente siga haciéndolo hasta el fin de los tiempos, por lo que es necesario informar y preparar a la sociedad sobre estos escenarios cotidianos.

Como todo en la vida, hay soluciones y métodos que pueden hacer la situación más llevadera. En vez de quedarte paralizado o dramatizar la situación, tengo maneras de ayudarte a tratar con una persona que esté bajo un episodio de pánico. Pero primero, aprendamos lo básico.

Ver relacionado: Hablemos de la ansiedad

Ataques de pánico

¿Qué son?

Los ataques de pánico son episodios en los que una persona sufre un miedo y malestar intenso. Es un trastorno de ansiedad donde hay ataques de un abrumador miedo de que algo malo va a pasar.

El sistema nervioso envía señales de alarma en momentos inapropiados que provocan que el individuo que está bajo un ataque de pánico se sienta aterrorizado, amenazado y posiblemente como si estuviese en peligro de muerte. Normalmente no duran más de diez minutos, pero ese tiempo puede incrementar dependiendo de la gravedad.

Causas

Suceden gracias a los altos niveles de ansiedad y angustia, pero aparecen abruptamente y sin previo aviso. Puede que sea genético, pero usualmente no hay antecedentes familiares en la mayoría de los casos. 

Síntomas emocionales

  • Miedo.
  • Confusión.
  • Se sienten en peligro mortal.
  • Sensación de perder el control.
  • Necesidad de escapar de un lugar o situación.
  • Desrealización (sensación de irrealidad).
  • Despersonalización (separarse de uno mismo).

Síntomas físicos

  • Taquicardia.
  • Escalofríos.
  • Sofocación.
  • Dolor de pecho.
  • Temblores.
  • Mareos.
  • Sudoración.
  • Náuseas.
  • Hormigueo en manos o pies.
  • Dificultad para comunicarse.
  • Hiperventilaciones.

Ese miedo no es evidente para la víctima ni para los demás. Sin embargo, la intensidad de los síntomas es extremadamente vívida. Pero no te preocupes, puedes aportar cosas buenas a este momento tan desagradable

¿Cómo ayudar?

Siempre hay maneras de ayudar a las personas que estén en medio de esta crisis.

  • Mantén la calma. Recuerda que estos episodios son normales y suceden, no hay por qué alarmarse. Mientras más calmado estés, más ayudarás a quien lo padece. No hagas movimientos bruscos y mantén la voz en un tono neutro y cálido.
  • Dale su espacio, no la invadas físicamente pero mantente cerca.
  • Pregúntale de manera clara y simple si tiene algún medicamento que tome durante estas crisis.
  • Sé su apoyo emocional, consuela a la persona sencillamente diciendo “ya pasará”, “esto es pasajero”, o “estás a salvo, todo estará bien”. La idea es tranquilizar y hacerla sentir comprendida.
  • Dile que se puede apoyar de tu brazo o agarrar tu mano si quiere, mas no intentes hacerlo tú.
  • Motívala a respirar profundamente, inhalando y exhalando lentamente contando cada respiro en voz alta para desacalorar el ritmo cardíaco.
  • Sugiere que se sostenga de algo si se mueve mucho.
  • Aliéntala a continuar, y dile que lo está haciendo muy bien a medida que avance.
  • Hazle preguntas simples, como cuál es el color de las paredes, el tipo de flores que están en el florero (en caso de haber uno en donde se encuentran), qué canción está sonando, cuál es su comida favorita, entre otras cosas sencillas. Eso ayuda a distraerla del miedo. 
  • Asegúrate de acompañarla hasta el final con toda la disposición posible, eso le da seguridad.
  • Considera contactar a un servicio médico que la ayude en caso de que hayan pasado 15 minutos o más.

En resumen

 Se trata de:

  • Hacerle compañía de principio a fin.
  • Mantener una distancia apropiada, pero ofrecer cercanía.
  • Incentivar a que busque un foco de atención distinto al miedo.
  • Modular su respiración.
  • Verificar si es necesaria ayuda profesional.

Evitar

Decir frases como “relájate”, “tranquilízate” y “no está pasando nada”. En esa vulnerabilidad necesita que la tomen enserio, no que se disminuya el sufrimiento.

Espero que esto les haya servido para algo y que estén preparados para imprevistos futuros.