Intenté cambiar la mentalidad de las personas con trucos que encontré en Internet

Google es un arma de doble filo.
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clueless

En el siglo XXI, puedes encontrar prácticamente todo lo que necesites en Internet, y aunque esto no siempre es del todo bueno, cada vez que buscamos una respuesta, Google nos la regala con papel de regalo y lazo.

Por lo que, cuando tropezamos con una guía de instrucciones que prometía convertírnos en las próximas gurús de Brain Games, nos convencimos de que la única manera de comprobar si alguno de los “trucos” que la página ofrecía para “cambiar la mente de las personas” era cierto, era poniéndolos en práctica.

En conclusión, aquí estamos; después de un research entre paginas amarillistas y sitios de psicología “profesional” que nos enseñaron “todo lo que debíamos saber” para ganar argumentos, convencer con el lenguaje corporal y meternos en la mente de los demás.

Aunque ahora que lo ponemos en palabras, parece más a un estudio mediocre e influenciado por revistas que prometen identificar cuando tu novio te está engañando con un test de cinco preguntas que a la prueba profesional y bien pensada que estaba en los planes. Pero ya que tenemos la lista de pasos a seguir preparada y los prospectos a evaluar están listos, no nos queda de otra que intentar convencer a la gente de que nuestros argumentos son mejores que los de ellos, solo por propósitos del artículo.

Elegimos tres de los tópicos más polarizados que pudimos conseguir; religión, política y aborto, para poner a prueba los consejos que el maravilloso mundo del Internet nos ofrece con tres personas diferentes.

Aférrate a los puntos de encuentro

Nivel de efectividad: 3/3

Aunque a veces cueste un poco escuchar lo que la otra persona está diciendo, porque en tu mente ya estás preparando tu discurso en respuesta, cuando leímos sobre “crear conexión” con la otra persona haciendo énfasis en los argumentos que tienen en común, parecía una idea medio romántica que solo haría que él otro piense que tiene la razón.

Para nuestra sorpresa, resaltar las creencias que compartimos en vez de dejarlas a un lado por complejo a perder el debate, es una de las técnicas más efectivas de la guía. No solo hace que el otro baje la guardia, sino que es más fácil venderle la idea de que sus visiones no son totalmente excluyentes. Ergo, hay más posibilidades de que pase la talanquera.

Mientras menos hables, mejor

Nivel de efectividad: 2/3

Sí, no parece como el mejor truco de todos, pero al contrario de lo que pensábamos, no darle tantas vueltas al argumento en realidad puede ser beneficioso; es aquí cuando entra la técnica de “solo responde a lo que te pregunten” o el coloquial, “no aclares que oscureces”. No des una clase magistral a menos que lo amerite, enfócate en los puntos claves de tu discurso y no hables de más, que al final, todo lo que digas puede ser usado en tu contra.

Además, según la ciencia, una vez que han tenido cuatro intercambios al estilo back-and-forth y no han logrado un avance, tu argumento no los va a mover. Así que administra sabiamente tus comentarios.

Reconoce su entorno

Nivel de efectividad: 3/3

La mayoría de las personas forman su opinión basándose en su entorno, genética, crianza y experiencias. Así que en vez de buscar desvalorizar sus puntos de vista, porque tienen un trasfondo más delicado, reconoce su fuente de opinión, incluso menciónala, para justificar su comportamiento. Ejemplo: la persona con la que debatí sobre política tiene papás militares; su pensamiento estaba estructurado desde esa perspectiva, así que en vez de desestimarla, aproveché para hacerle saber que “entendía” ese mundo y pero que en la práctica, las cosas no siempre son como en la teoría.

Es aún más efectiva si también los unes a tu contexto. Contarles el background de tu argumento hace que pisen tu realidad, lo que es igual a empatía, que a su vez es igual a comprensión. Todos ganan.

No te alteres, bajo ninguna circunstancia

Nivel de efectividad: 1/3

Aunque el plan era mantenernos calmadas e inmutables en los tres encuentros; pero solo logramos hacerlo con uno, así que realmente no sabemos qué tan beneficioso es mantener la calma porque no lo experimentamos. Pero si tomamos como referencia las dos situaciones que requirieron que elevaramos nuestro tono de voz para imponernos, está claro que subir la voz hace que tu argumento pierda fuerza.

En el mejor de los casos, trata de usar un lenguaje fácil de comprender, un tono de voz suave y tus manos solo para enfatizar. Créenos, es necesario.

Más “nosotros” y menos “yo”

Nivel de efectividad: 3/3

El impacto en la actitud del otro es mucho menos reconocible cuando basamos nuestro discurso en solo “yo”; mientras que si usamos el lenguaje a nuestro favor, e incluimos a la persona que intentamos convencer, tenemos más chance de hacerlo sentir identificado con la causa. 

En líneas generales, negar que estos trucos nos ayudaron a ganar dos de los tres debates que tuvimos, el otro lo consideramos un empate porque no se puede tener de todo en esta vida, es imposible. A costa de nuestra opinión, y la de los testigos, quizás Internet tenía la razón después de todo; con guías así, el próximo paso es convencer a Trump de que el calentamiento global no es un mito, porque todavía nos sentimos con suerte.