#BitchYouDumb: ‘No tengo nada que ponerme’

Pero tienes un clóset lleno de ropa...
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Sasha Bograd

Sasha Bograd

Uno siempre se siente mal cuando le recuerdan que en algún lugar del mundo hay un niño en África pobre y sin familia.

“Si ma, ya se que soy muy afortunada, y te doy las gracias por ello. Pero de pana que no me cabe el sexto pedazo de pasticho”.

Sin embargo, dentro de nuestro ADN católico apostólico romanamente latino y femenino, aunque rechacemos a la Iglesia desde que decidimos por rebeldía que nos caía mal la profesora de religión, un sentimiento de culpa cristiano nos atormenta la conciencia cuando nos lamentamos en nuestros pesares sin considerar que hay otros que la están pasando peor.

Con esta línea de pensamiento medio haraquiri nos han atormentado nuestros superiores diciendo que sus guerras siempre fueron peores que las nuestras, que sus tiempos se vivieron más duros y que en nuestra era las personas son demasiado “sensibles”.

Y no es por menospreciar los tiempos extremadamente difíciles de los adultos contemporáneos y mayores, porque de seguro la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y la amenaza de los misiles fueron tiempos oscuros. Pero sin duda esta gente no entiende lo que es vivir con la constante presión social, incansable y silenciosa, que se retroalimenta de redes sociales, de seguro no comprenden lo difícil que es hoy en día alcanzar el trabajo de nuestros sueños porque todo el que lo quiere está más capacitado que tú, y hablando de conflictos un poco más cercanos a la piel, mmm… esto:

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Siempre hay alguien que la está pasando peor que tú, eso es cierto, pero es inevitable que en los inconvenientes y pequeños conflictos del día a día, de vez en cuando y de cuando en vez, nos ahoguemos en un shot de agua (ardiente) quejándonos de lo tumultuosas que pueden resultar nuestras ilustres vidas.

Aunque es consuelo a veces dejar que estas mini crisis existenciales sucedan para liberar un poco de energía negativa, por supuesto no es bueno dejarse llevar por las pasiones y caer en la impertinencia, aquí nos ponemos un poco como nuestros mayores.

Para evitar que desesperes a la buena gente a tu alrededor con quejas sin sentido, convirtiéndote en una honey:

El #BitchYouDumb de hoy:

“No tengo nada que ponerme”

¿Y cómo dice el corooo? OH, HONEY…

Alguna vez hablamos de esto, que no te sentías cómoda para salir, te entendimos, te aconsejamos y supusimos que habías entendido.

Hay un clóset lleno de ropa frente a ti, por no mencionar la similitud que existe entre Macy’s y la compilación de ropa que podrías recoger de todas tus amigas. Opciones sobran, ganas también pero la paciencia y la calma es corta.

Agarra cualquier cosa y nos vamos.

“No, es que en serio, o sea, todo me lo he puesto mil veces”.

OH HONEY!

Te invito que recuerdes a una compañera de colegio con la que no compartes mucho pero que sueles ver con frecuencia en eventos sociales. Ahora la invitación se extiende a que me describas qué fue lo que lució las últimas dos veces que te la encontraste.

Las respuestas solo pueden ser 2. La primera, no recuerdas lo que tenía puesto, por lo que el desarrollo de esta conversación va a estar espectacularmente sustentado; la segunda, recuerdas perfectamente lo que llevaba, lo que automáticamente te identifica de intensa sin oficio o estás enamorada de la mujer en cuestión.

Either way, we love you.

Pero apuntando las probabilidades a la primera opción, te quiero hacer ver que nadie está tan alerta como tú piensas de lo que llevas puesto. Yo sé que te parte el corazón escucharlo, a todas nos duele por igual que nadie se de cuenta que tu cartera, los zapatos, la cola de pelo y la pantaleta combinen y nadie se de cuenta; pero es la verdad.

Puedes ponerte esa pinta que sabes que te queda bien y que te hace sentir cómoda y nos vamos.

“De pana que estoy harta de verme así, además este tipo va y quiero que me vea bonita”.

Oh, sweet honey…

Entiendo, pero hay días de días.

Los consejos:

1. Usa todo negro. Hace ver bien a todo el mundo, no se nota si es la misma camisa que usaste ayer y nunca te puedes equivocar con el dress code. Bueno, al menos que vayas a la playa.

2. Usa lo mismo que usas siempre pero ponte un accesorio que cambie el look. Pareció un consejo trillado de Revista Tú, pero es cierto y a veces sirve.

3. Pide algo prestado. Es una gran responsabilidad cuidar de las cosas de otros, pero un gran resuelve en momentos de caos- ridículo-malcriadez-fashionista.

4. C*gate en la madre de todo el mundo. Porque seguramente eso es lo que va hacer el mundo contigo.

Como dije, hay un 95% de probabilidades de que nadie se fije en lo que llevas, y si sigue siendo un problema para que tu divina mente vive en paz, no vayas y ve cómo se siente faltar a una ocasión divertida por ahogarte en un vaso de agua y no precisamente ardiente.

#BitchYouDumb si no tienes nada que ponerte ve desnuda que a Diosa Canales le ha funcionado bastante bien.