¿Qué aprendí en mi año anti sexo?

Todo fue súper raro.
Author:
Publish date:
desert-drought-dehydrated-clay-soil-60013

No recuerdo exactamente qué circunstancias llevaron a esto, pero sí recuerdo el momento exacto en el que prometí que no iba a tener sexo durante un año. Estaba sentada en mi bar de confianza con mi ex mejor amiga y alguna persona extra.

Habíamos tomado ya bastante, como suelo hacer ante de mis proclamaciones más importantes, y dije “marica, te hago una apuesta. A que no tengo sexo más nunca”. Mi ex mejor amiga obviamente me vio con incredulidad, por lo cual cambié mi apuesta incoherente por “no tener sexo durante un año”. Perdí a los 8 meses. Pero aprendí un montón de cosas, como que…

El sexo es omnipresente

Durante los primeros 2 meses eres básicamente Ned Flanders. Ves señales por todos lados y te parece que hasta las cosas más inocuas están haciéndole propaganda a estilos de vidas cargados de sexo.

Gran parte de eso es que la sociedad le pone sexo a todo. Y la otra parte es que estás paranoico porque cuando entras en un celibato autoinfligido consigues una híper consciencia de lo que estás dejando de hacer.

Pierdes un montón de bares

Quieras o no verlo, hay bares que solo sirven si estás buscando tener algo con alguien. Son esos que cuando lo piensas bien, nunca tienen la cerveza que te gusta, hacen que son 90% agua, las sillas son incómodas y la música es terrible. No recuerdas la última vez que la pasaste relativamente bien ahí. De hecho, no tienes ni un solo recuerdo agradable asociado a él que no incluya haber estado flirteando con un desconocido.

En un mundo lleno de horribles “ambientes familiares”, los bares para gente flirtera son geniales. No van a haber niños chillones, ni parejas que solo hablan en primera persona del plural. Pero, heads up: si no estás buscando sexo, estos sitios son tan aburridos como pasar 4 horas con tu compañera de cubículo mostrándote fotos de su hijo durmiendo.

Te vuelves tan intolerante como Trump

La cantidad de cosas que la gente tolera solo por la posibilidad de tener sexo constante, es absurda. ABSURDA.

Una conocida tiene una relación seria desde hace 4 años con un tipo que huele a cloaca y además basa su personalidad en ser el patán más grande del planeta. Y claro, hay un factor autoestima, otro factor seguridad ficticia y un factor daddy issues, pero es imposible subestimar el valor que le ha dado al sexo toda su vida.

Cuando eliminas el sexo de tu vida, puedes decirle adiós a todas esas cosas que toleramos solo por acostarnos con alguien. Bien sea el aliento a cloaca, o el comportamiento de douchebag casual. No vas a recibir ningún beneficio por tolerar eso, así que se vuelve prescindible.

No digo que haya aplicado la de Trump y me haya puesto en plan de atacar innecesariamente a cualquier persona que medio ofendiera mi frágil ego. Primero porque mi ego es de una consistencia semi sólida y resistente, y segundo porque no soy una desgracia semi analfabeta como Donnie. Pero sí tengo que decir que hubo mucha gente a la que dejé hablando sola en la mitad de sus soliloquios sobre sus “envidiables” aventuras sexuales.

Siempre desde un punto de vista súper neutro, porque ese es otro de los efectos:

Aprendes a comunicarte como un monje zen

En algún punto entras en un estado de total claridad y paz. Casi podrías levitar. A los hombres les encanta decir “Ugh, esa tipa necesita sexo” cada vez que ven a una mujer estresada, pero yo le diría que necesita menos sexo. O tal vez menos sexo casual.

El punto es que hay un montón de implicaciones que vienen con el sexo, ¿cuándo vas a tenerlo? ¿cuánto vas a tener? ¿con quién lo vas a tener? ¿qué tan pronto puedes hablar de tu fetiche raro que involucra disfraces de ballenas?, subestimamos todo eso porque forman parte de la vida diaria y son cosas que nos preguntamos en fracciones de segundos. Pero son estresantes y agregan estrés que no es necesariamente fácil de reconocer. Es como estar en un bucle de “estoy estresado pensando en sexo así que necesito tener sexo” y luego tener sexo para volver a estresarse acerca de tener sexo.

Una vez que te deshaces de eso eres básicamente Yoda.

Tus sentidos se agudizan

Durante los 8 meses que mantuve mi promesa desarrollé un súper oído. Al punto en el que era capaz de escuchar los pensamientos zamuros siempre y cuando estuvieran a menos de 10 kilómetros de distancia. Totally worth it