3 Cosas que los hombres deben entender de los ataques sexuales - The Amaranta

3 Cosas que los hombres deben entender de los ataques sexuales

“Ella se lo buscó”.
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sexualharrassment

A propósito de las repercusiones del cerdo Weinstein y #MeToo algunos se toman la libertad de pensar “bueno, listo. No más problemas de acoso sexual. Terminamos”. Como el buzzkill que soy, quiero tomarme el tiempo de recordarles #YesAllWomen, las slut walks, las 60 mujeres que acusaron a Bill Cosby, Kesha contra Dr. Luke, #IBelieveHer, Dylan Farrow y su acusación hacia Woody Allen en el NYT, #WhatWereYouWearing, y las 13 mujeres que acusaron al presidente de los Estados Unidos de acoso sexual. Todo eso ha pasado en los últimos 5 años, si bien sirvieron para hacer visible un problema, no lograron una solución ni un cambio real dentro de la sociedad. Quiero decir que hemos estado aquí antes, y Weinstein y #MeToo no van a liberarnos de los ataques sexuales y la cultura de violación, sobre todo cuando hay gente que voltea los ojos apenas escucha ese último término.

Lo que puede acercarnos realmente a una solución es que todos entendamos que no estamos hablando de una exageración de la “agenda feminista”, ni que nos estamos volviendo “demasiado políticamente correctos” y “no dejando que los hombres sean hombres”. Es momento de que los hombres heterosexuales, de verdad reflexionen sobre lo que tenemos décadas diciendo. Esto es para ellos.

Se que los hombres prefieren el mansplaining, pero creo que es hora de un poco de femsplaining porque hay ciertas cosas que necesitan entender antes de poder hablar de ataques sexuales al mismo nivel que la mayoría de las mujeres:

La magnitud del daño no la determinan ustedes

Cuando una mujer te dice que se siente amenazada cuando un tipo se le acerca con un nivel de confianza que raya en lo agresivo e insiste en que le de su número, la respuesta apropiada no es “bueno, pero eso no es tanto”. Tú no decides qué es lo que supera los límites de la otra persona.

Los piropos en la calle no son solo un fastidio, se sienten invasivos y hasta agresivos. Eso no cambia porque quienes los griten sientan que “es solamente un piropo, están exagerando”.

Tal vez tengas que renunciar a ciertos comportamientos a los que estabas acostumbrado porque resulta que la sociedad estaba equivocada y en realidad son terribles. Entiendo que eso pueda causar incomodidad, pero te lo pongo así: la única razón por la que te sientes con derecho a decirle lo que quisieras a cualquier mujer en la calle, es porque como sociedad estábamos condicionados a ver a las mujeres como meros objetos que tenían que acostumbrarse a lo que los demás quisieran hacer con él, y a ustedes los hombres como animales llevados por el instinto e incapaz de controlarse.

La sociedad está superando eso. “Es que es un hombre, los hombres son así”, es una respuesta que ya no es válida para acosar sexualmente a alguien o imponerte ante otras personas. Es una lástima que antes fuese explicación suficiente para todo tipo de abusos. Puedes adaptarte a esto, o seguir aferrándote a conceptos de masculinidad tóxica, pero no esperes ser recibido con los brazos abiertos y una cama llena de Emma Watsons virginales clamando tu nombre.

Está bien empatizar dos segundos antes que ser un imbécil

Tu primera respuesta no tiene que ser “¿entonces no podemos hacer nada?”, seguido de “¿y qué hay de las mujeres que también hacen X cosa?”, y finalizando con “¿estás clara que hay muchas mujeres que dicen que fueron violadas y es mentira?”. Todo con un subtexto de cuestionamiento de la víctima. Nada de eso es ni medianamente relevante cuando se está hablando de un ataque sexual en concreto, pero ok juguemos:

En primer lugar, deberías estar claro de que violar no es lo mismo que flirtear. El hecho de que no veas la diferencia debería indicarte que tu educación sexual es súper deficiente. Por favor hazte el favor de educarte un poco, por ti y por todas las mujeres que han tenido que dibujarte un mapa hacia el clítoris.

En segundo lugar, las mujeres somos capaces de hacer cosas terribles. Sí, también violan. Es solo que cuando te están diciendo “Me robaron”, tu respuesta no debería ser “¿Y qué? Está lloviendo”. Podemos hablar de las cosas terribles que hacen las mujeres, no podemos hablar de una sociedad que sistematiza las cosas terribles que hacen las mujeres y las normaliza institucionalizándolas. Porque esa sociedad no existe y estás comparando peras con cargadores de celular. No es una competencia. Los hombres son víctimas de muchas injusticias y las mujeres también. No se cancelan unas a otras.

En tercero, sí, hay mujeres que mienten sobre violaciones. Pero, no son ni de cerca tantas como crees, y es interesante que tu primera reacción al ser confrontado con estos casos sea señalar que hay mujeres que han mentido en otras circunstancias. También hay violadores que han mentido acerca de haber violado a alguien y no te ve usándolos como prueba de que todos los violadores mienten.

En cuarto, está bien cuestionar y ser curioso. Con la proliferación de noticias falsas e historias de dudosa procedencia, todos queremos asegurarnos de no estar ante un hoax. Eso no significa que tengas que cuestionar cada palabra que dice la persona haciendo la acusación. Cuestiónate a ti mismo si este escepticismo y necesidad de investigar también la tienes ante todas las otras historias que te cuentan diariamente.

Tampoco deciden cuándo se perdona al perpetrador

Los defensores de Roman Polanski dicen una y otra vez “ya ha pagado durante 30 años, ¿qué más quieren?”. La cuestión es que ninguno de ellos decide cuando ha sido suficiente. En el caso de Polanski ni siquiera su víctima decide que ya fue suficiente. Está en manos de la ley, que se decidió por un castigo que Polanski no quiso acatar. Así que será suficiente cuando el tipo se haga responsable de las consecuencias de sus actos.

Ese es en el mejor de los casos. En el caso del Steubenville rape de Audrey, en el que ella, una niña de 16 años fue violada por varios miembros de un equipo de fútbol, quienes además, después de filmar lo que hicieron, la dejaron en el jardín de su casa, inconsciente y en pleno invierno. Durante los siguientes meses, Audrey y su familia fueron victimizados una y otra vez por haberse atrevido a acusar a estos imbéciles formalmente. El pueblo decidió tomar una actitud de “¿hasta cuándo, Daisy?” dos segundos después de que la violación se hiciera pública, diciendo estupideces como “¿en serio van a desgraciar la vida de estos jóvenes atletas?”. Los jóvenes atletas as in los dos futbolistas de 16 años que decidieron que estaba bien desnudar a una adolescente inconsciente, tomarle fotos e introducir sus dedos en su vagina. Es decir, Daisy, al estar inconsciente y tener una vagina, desgració la vida de estos tipos que no pudieron respetarla al reclamarles por sus actos. En perspectiva, no es lugar de la sociedad ni de los hombres del mundo el decidir cuándo estos tipos han tenido suficiente.

La actitud del papá de Brock Turner, el violador más famoso del 2016, fue similar. Su hijo desnudó a una mujer inconsciente y la penetró digitalmente. Era tan obvio que ella estaba inconsciente que dos ciclistas pasaron cerca de los dos y lo detuvieron. El caso llegó a la corte. Su papá dijo que “su futuro estaba manchado por 20 minutos de acción”. 20 minutos de acción. Haciendo referencia a los 20 minutos en los que su hijo decidió tratar a una mujer como si fuese una muñeca inflable para su uso personal. Su papá no decide cuándo ha sido suficiente. Mucho menos cualquier persona cuyo primer instinto sea ponerse del lado del criminal cuando escucha que hubo un caso de violación.

Lo último que queda por decir es que la carta de la mujer a la que Brock abusó, debería ser lectura obligada para cualquiera que quiera empezar a tener una actitud más inteligente y racional con respecto a los ataques sexuales, léela por acá