Cuáles son las zonas erógenas y cómo aprovecharlas
zonas erógenas

Las zonas erógenas son el camino para que no seas aburrida en el sexo

Se dice que nuestros cuerpos son templos que debemos preservar y cuidar para tener una buena salud. Sin embargo, esta no es la única metáfora que se podría utilizar para describir el físico del ser humano. Para algunos médicos, este representa una máquina que funciona a la perfección debido al trabajo en conjunto de los sistemas que la componen; para los actores, se trata de un instrumento mediante el cual escenifican las acciones de sus personajes; y para los tatuadores, es un lienzo en el que plasman sus creaciones. No obstante, para todos los seres humanos, nuestras corporalidades deberían simbolizar, también, una herramienta esencial para mejorar nuestra vida sexual: un mapa de placer.

mapa sexual
Diversual

Al igual que los puntos marcados en un plano que nos guía hacia una recompensa, nuestros cuerpos están llenos de zonas erógenas capaces de llevarnos hacia la satisfacción sexual. En toda nuestra corporalidad existen áreas con una mayor sensibilidad que, por ende, son más capaces de excitarnos, pues poseen un número superior de terminaciones nerviosas que las hacen delicadas al tacto. La perceptibilidad a este estímulo varía dependiendo de la persona, por lo que cada quien cuenta con un mapa de placer único que debe descubrir por sí solo o junto a su pareja.

Quizás la mayoría de las personas sí estén al tanto de la existencia de las zonas erógenas. El problema es que nuestros cuerpos son planos más amplios que los que nos muestran en el cine o la pornografía. Aunque claramente los genitales, los pezones, los labios, las orejas y el cuello son áreas con un gran grado de sensibilidad al tacto, muchas otras áreas como la espalda baja, el cuero cabelludo, las palmas de las manos y los hombros son susceptibles a caricias y ayudan a que nos activemos eróticamente. 

Usualmente, las zonas erógenas que la gente no conoce están ubicadas en partes del cuerpo que no se consideran sensuales. No todo el mundo pensaría que tocar una axila, la región interna de la muñeca, la punta de los dedos o el área trasera de las rodillas podría ayudar a la satisfacción sexual. Sin embargo, estos lugares de nuestro físico generan sensaciones placenteras tanto como las orejas, los pezones, el cuello y el lado interno del muslo. Simplemente tenemos que probar para descubrir cuáles son esos sitios inexplorados que son capaces de encaminarnos hacia un mayor nivel de placer.

 Infografía de zonas erógenas
Infografía de zonas erógenas
Centro de servicios en salud Libera

Al conocer la variedad de zonas erógenas en nuestro cuerpo, tenemos la oportunidad de explorar mucho más con ellas y dejar de lado la monotonía en el sexo. Es normal que el coito, para quienes tienen tiempo en una relación, se convierta en una actividad rutinaria que siempre involucra las mismas partes, o que el jugueteo previo pierda la novedad. Por esta razón, aprender que existen áreas inexploradas de nuestro físico que ayudan a la satisfacción sexual es un modo de eliminar esa inercia que “mata la pasión”.

Si deseas explorar las zonas erógenas de tu cuerpo, procura estar abierta a las sensaciones que puede causar el tacto en ellas. No juzgues lo que sientes y simplemente intenta descubrir cuáles son las áreas en las que las caricias te producen un efecto placentero. Del mismo modo, ten una buena actitud para explorar el físico de tu pareja, para que encuentres, junto a ella, lugares que usarás a tu favor durante cualquier actividad sexual. Ambos deben tener en cuenta que cada uno puede preferir mimos en partes distintas, por lo que la comunicación es esencial en este recorrido.

Una técnica que podrían intentar en conjunto para conocer sus zonas erógenas es la terapia sexual llamada Sensate Focus, creada por Virginia Johnson y William Masters en 1970. En ella, los participantes se tocan de un modo estructurado y progresivo el uno al otro, enfocando su energía en las sensaciones que les causa el contacto con el fin de comunicárselas verbalmente. Para probar este procedimiento, tanto tú como tu pareja deben desvestirse y alguno de los dos se puede sentar y recostar su espalda contra el pecho y las piernas del otro. Quien se encuentra al frente debe concentrarse en su respiración y relajarse, mientras el que está detrás explora su cuerpo con caricias delicadas. Luego, se intercambian y repiten el proceso. Durante ese momento, ambos tienen que informar cuáles son los lugares donde el toqueteo causa efectos placenteros para que conozcan a profundidad cómo funciona el físico del otro y aprovechen ese descubrimiento durante el acto erótico.

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Cuando ya sabes cuáles son las zonas erógenas que te causan satisfacción y las que tienen ese mismo resultado en tu pareja, simplemente toma tu creatividad y usa estas partes del cuerpo a tu favor para hacer interesante el sexo. A estas áreas se les puede sacar provecho durante el jugueteo previo, el sexo oral o la penetración. Una estimulación que acompañe estos actos sexuales siempre es buena para incrementar el placer y hacer más excitantes los encuentros eróticos.

Conocernos físicamente siempre ayuda a que tengamos un mejor entendimiento tanto de nuestra salud como de nuestro erotismo, por lo que explorar el mapa de satisfacción que es el cuerpo siempre será bueno y esencial para lograr tener una mejor relación con él. Así que no pierdas la oportunidad de conocer formas de excitarte con mayor intensidad y prueba cuáles son esas zonas erógenas que les pondrán más picante a tus relaciones sexuales.

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