El sexo feminista es sinónimo de buen sexo - The Amaranta
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El sexo feminista es sinónimo de buen sexo

Seguramente, si entraste a este artículo, fue por alguna de estas dos razones: o conoces  lo que es el sexo feminista y te contenta que alguien más hable sobre él o crees que las feministas queremos meter el concepto hasta en la sopa y decidiste venir a leer para voltear los ojos y hacer un comentario fuera de lugar. En cualquiera de los dos casos, si ya estás aquí, quédate hasta el final, porque hablaremos de algo que a todos nos encanta: el sexo, y te explicaremos por qué el sexo feminista y el buen sexo son sinónimos.

Hay mucha gente teniendo sexo y pocas personas teniendo buen sexo. Estamos acostumbradas a que el hombre domine a la mujer y a que no sea una prioridad que esta llegue al orgasmo. Es aquí donde entra el sexo feminista, el cual se trata básicamente de llevar la igualdad de género a las relaciones sexuales, tanto en pareja como en encuentros casuales. La idea es que los involucrados aprendan a explorar sus deseos y sepan transmitirlos sin prejuicios.

Es muy probable que a muchas de nosotras nos haya tocado lidiar con parejas que solo velan por su propio placer, lo que nos convierte en el vehículo que las lleva directo al preciado orgasmo. Pero también es cierto que a veces, por no herir a nuestro compañero, decimos que todo estuvo bien o, peor todavía, accedemos a tener sexo solo para complacerlo, aun cuando no queremos. Es por esto que necesitamos poner en práctica la confianza y la comunicación, decir qué es lo que nos gusta y lo que no con el fin de disfrutar del coito y evitar casos como los anteriores. 

Es vital, también, que admitamos con confianza que nos gusta el sexo, que lo disfrutamos tanto o más que los hombres, que también vemos porno y que no pasa nada si estos no saben exactamente cómo tocarnos el clítoris, porque con mucho gusto los podemos guiar. Solo así nos sentiremos cómodas haciéndole saber a nuestra pareja cómo nos sentimos y qué nos gusta, lo que también nos permitirá expresar que algunos días simplemente no nos apetece tener sexo.

Cuando empezamos a pedir lo que necesitamos sexualmente, pero también a escuchar lo que quiere nuestra pareja, pasamos de ser objetos a ser sujetos que forman parte del encuentro sexual. Asimismo, el coito deja de ser el centro de las relaciones, pues comenzamos a detenernos para estudiar nuestras zonas erógenas sin tener que ir directo a la penetración, y a comprender que nuestro cuerpo es un terreno lleno de lugares que necesitan ser explorados. El sexo feminista, entonces, aboga por la auténtica liberación sexual tanto para nosotras como para ellos, pues nos enseña a verbalizar lo que necesitamos y a ver la intimidad como un momento de disfrute mutuo. 

El sexo feminista también busca liberarnos de las expectativas estéticas y sociales que existen gracias a los medios de comunicación. A estas alturas ya deberíamos saber que no existe el cuerpo perfecto, que lo importante es que te sientas cómoda con el tuyo y que estés sana. Que es tu problema si quieres depilarte o no. Que no pasa nada si decides tener sexo en la primera, tercera o décima cita siempre y cuando haya respeto mutuo. Que tienes que dejar de comparar tus pechos, tus glúteos o tus caderas con los de otras personas o con los que ves en la pornografía. 

Aprende a disfrutar más del sexo, a preocuparte menos por cómo luces y a no compararte con otras. Deja de preguntarte si se te marcan demasiado los estrías, si eres demasiado delgada o por qué no tienes el cuerpo de las modelos que ves en Instagram. Ocúpate, más bien, de hacer que el coito sea bueno para ambos. El sexo feminista es sinónimo de buen sexo y es hora de que todos lo sepan.

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