No te sientas mal por amar el sexo duro - The Amaranta

No te sientas mal por amar el sexo duro

Cincuenta sombras de Grey fue uno de los fenómenos más grandes de la década del 2010. La trilogía escrita por E.L. James vendió más de 31 millones de copias alrededor del mundo e hizo que las ventas digitales de novelas eróticas aumentaran considerablemente. Además, el gran éxito de estos libros desató un sinfín de conversaciones, no solo sobre el impacto de este tipo de literatura, sino también sobre el interés de nuestra sociedad por el sadomasoquismo y las relaciones sexuales con un tinte más kinky de lo usual.

Poco a poco, este hito cultural permitió que las discusiones sobre el sexo duro se volvieran más comunes en nuestra cotidianidad. En la actualidad, las personas mencionan con más soltura en redes sociales su excitación cuando las nalguean o ahorcan durante el coito, y confiesan gusto por el acto sexual que se aleja totalmente de la representación romántica de las telenovelas. En parte, Cincuenta sombras de Grey logró que el mundo se diera cuenta de que la gente sí disfruta la fornicación ruda, pero no eliminó por completo el tabú que existe al respecto.

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Cincuenta sombras de Grey de Sam Taylor-Johnson
Universal Studios

Así como muchas personas leían los libros de E.L. James en digital para no tener que admitir que se estaban sumando a este fenómeno, ya que en físico cualquiera podría notar la portada del libro, muchos aún no están totalmente cómodos afirmando en su círculo social más cercano que les gustan las relaciones sexuales rudas. Sin embargo, no podemos negar que existe un gran interés por ellas y que la gente ahora consume más contenido relacionado con este tipo de coito. Al igual que con la trilogía de Cincuenta sombras, las mujeres se han convertido en las principales consumidoras de pornografía con prácticas sexuales fuertes. Las métricas de Pornhub del 2015 demostraron, por ejemplo, que las mujeres son más propensas que los hombres a buscar términos como hardcore, bondage y sexo duro, el contenido que engloba este último siendo observado con un 106% más de regularidad por el género femenino que el masculino.

La razón del miedo de las mujeres a reconocer su interés por el sexo duro se debe a que, actualmente, la lucha en contra del abuso sexual y la desigualdad de género está más activa que nunca. Esto puede hacer que muchas sientan que es disonante ser feminista y aceptar públicamente que prefieren la sumisión en la intimidad. Revistas como Cosmopolitan o Redbook han publicado testimonios de mujeres que se avergüenzan de su fascinación por dejarse dominar durante el coito, puesto que sienten que esto puede ir en contra de su trabajo a favor del feminismo.

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Cincuenta sombras liberadas de James Foley
Universal Studios

Aunque algunas feministas sientan que tener sexo duro es denigrar, de cierta manera, a la mujer, una cosa no tiene que ver con otra e incluso existen expertos que afirman que no hay nada malo con sentirse atraído por el acto sexual rudo. “La sociedad espera que el género femenino sea amable, bonito y perfecto en un mundo dominado por los hombres”, afirmó el doctor Paul Hokemeyer, licenciado en Terapia Familiar y Matrimonial, en una entrevista con la revista Redbook. “No obstante, en la cama las mujeres pueden recuperar el control de sus cuerpos, sus mentes y sus parejas. En la superficie, el ser dominadas se ve como algo denigrante […]. Pero en la intimidad de un encuentro sexual, esta posición coloca al género femenino a cargo de su cuerpo y de su relación”, agregó.

El gusto por el sexo duro no tiene nada que ver con ser sexista ni con ser una persona dañada. A veces, nos gusta este tipo de coito porque simplemente nos excita, como le aseveró el terapista sexual Stephen Snyder a Cosmopolitan. Siempre existirán personas que posean un mayor interés por prácticas sexuales un poco más kinky de lo usual. La doctora y autora de Different Loving Too: Real People, Real Lives, Real BDSM, Gloria Blame, le explicó también a Cosmopolitan que “todos estamos cableados para cosas distintas. Algunas personas siempre se intrigarán más por la intensidad”. Blame asegura que la representación del sadomasoquismo en libros y películas populares ha permitido que los individuos que disfrutan de estas prácticas vean que existe la posibilidad de explorar fantasías sexuales que tengan que ver con este tipo de fornicación.

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La secretaria de Steven Shainberg
Lions Gate Entertainment

Actualmente, muchos son más abiertos sobre su preferencia por el sexo duro, pero esto no significa que las relaciones sexuales de este tipo sean una novedad. Un estudio del Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana descubrió en 1953 que un 55% de las mujeres y un 50% de los hombres habían experimentado una respuesta erótica al ser mordidos. Esto demuestra que tanto el gusto por el coito rudo como el interés por entender qué tan comunes son las prácticas que lo involucran han sido comunes en nuestra sociedad desde hace algún tiempo.

El hecho es que el fenómeno de Cincuentas sombras ha permitido que se hable mucho más sobre este tópico y ha ayudado a que, poco a poco, se vaya eliminando el tabú que existe respecto al sadomasoquismo y el sexo duro. En un estudio, Tanya Bezreh, Thomas S. Weinberg y Timothy Edgar descubrieron que es común que, desde jóvenes, ciertos sujetos desarrollen interés por este tipo de relaciones sexuales y que la representación de ellas en filmes y novelas contribuye a que no sienta vergüenza a la hora de querer explorarlas. Igualmente, explican que es necesario que empecemos a hablar sin tapujos sobre el BDSM y la fornicación ruda para que estas conversaciones se integren a la educación sexual y los adolescentes puedan recibir la información correcta sobre este tema.

Belle de jour de Luis Buñuel
Allied Artists Pictures 

Lo importante sobre el boom de Cincuentas sombras y las discusiones sobre su efecto es que a través de ambos factores se pueden crear debates respecto al sadomasoquismo y la rudeza en el coito, lo cual facilita que las personas dejen de sentir temor a la hora de confesar su gusto por este modo de tener relaciones sexuales. Tal vez, en este momento no todo el mundo sea capaz de leer novelas eróticas en público, ni sienta la confianza para admitir que le gustan unas nalgadas en el coito. Pero esperemos que con el paso del tiempo, todos podamos hablar sin problemas sobre nuestro gustos sexuales y nadie tenga miedo a decir que ama el sexo duro.

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