OnlyFans, el nuevo santuario de los actores porno

Para mí es común hablar de pornografía sin pena con mis amigos. Ninguno de nosotros lo ve como algo prohibido de lo que no se deba hablar, solemos compartir dónde la vemos, cómo la vemos y cuál tipo de producción preferimos. Incluso me ha tocado escuchar, asqueado, las descripciones de los videos más extraños.

Hablamos de nuestras preferencias, de la diferencias entre la porno gay y la heterosexual, y sobre dónde la consumimos. Hace poco, en medio de una de estas pláticas, alguien mencionó que su lugar favorito en el que encontrar videos es Twitter, donde tiene una lista con sus cuentas favoritas que recopilan este tipo de contenido. No dudé en mencionar que seguramente encontraba muchos videos sacados de OnlyFans cuando entraba en ellas. La persona no supo de qué estaba hablando. Yo simplemente había asumido que todo el mundo estaba al tanto de esta nueva página que seguía apareciendo en mi timeline con imágenes borrosas que me invitaban a suscribirme. Pero no era así. 

Poco a poco, empecé a explicarles cómo funcionaba este sitio o cómo lo entiendo. En él, distintos actores porno tienen una cuenta en la que suben nudes, videos en solitario, alguna grabación de un encuentro sexual y demás. Para acceder a estas publicaciones, los usuarios pagan el monto que estipule el creador de cada cuenta, cifra que normalmente se encuentra cerca de $10.  Mis amigos entendieron la idea y la conversación siguió con ellos comprendiendo por qué lo crudo y real de un video amateur resulta atractivo. Yo seguí pensando en el tema y no pude evitar preguntarme: ¿cómo OnlyFans está cambiando la industria del porno?

Todos sabemos que los hombres empezamos a buscar videos pornográficos al principio de nuestra pubertad. A los 13 años la mayoría de mis conocidos varones ya habían explorado este tema, luego las mujeres empezaron a consumir este tipo de contenido con mayor frecuencia y todo gracias a nuestro amigo el internet que, a su vez, se convirtió en el gran enemigo de esta industria. En un programa de la Canadian Broadcasting Corporation (CBC), un productor de pornografía online, Mike South, expresó: “teníamos un ganso que ponía huevos de oro en una época, pero empezamos a recogerlos sin proteger al ganso”. El crecimiento de los tube sites —sitios web en los que existe una gran cantidad de contenido gratis a solo un clic de distancia— ha hecho más difícil la obtención de grandes ganancias para esta industria.

Este fenómeno ha ido afectando cada uno de los eslabones de la creación de un producto pornográfico, puesto que los sueldos de la industria de por sí no son del todo lucrativos. Consumer News and Business Channel (CNBC) explicó en un reportaje cómo funciona la repartición del dinero entre el equipo de producción en este tipo de escenas. Claramente quien gana más es el director, quien normalmente obtiene entre $1.000 y $3.000. Los intérpretes normalmente ganan entre $300 y $1.500 por escena, siendo las actrices quienes reciben mejor paga. El resto de los empleados —camarógrafos, técnicos de sonido, asistentes de producción, escritores, fotógrafos y maquillistas— reciben entre $100 y $700. 

Quienes desean ser estrellas porno para ganar dinero fácil seguramente no conocen el estado de la industria ni saben que el sueldo de un actor o una actriz primeriza sin un buen representante puede ser, como máximo, de $300 por escena o día. Igualmente sigue siendo muy difícil calcular las ganancias de la industria, como expone CNBC, quienes catalogan este tema como un misterio. Aunque se diga que este negocio genera millardos de dólares, aún no existe una firma que lo certifique. Solo se puede explicar esto con testimonios como el de Mike South, que sostienen que la industria está en caída y que esto afecta los beneficios adicionales que podrían tener las estrellas del porno como, por ejemplo, los seguros médicos.

Se puede notar cómo la piratería afecta a un gran grupo de personas que poseen un empleo estable en la industria pornográfica. South le explico a CBC que esto es lo que lleva a muchos al desempleo y a buscar otro modo de obtener dinero. Aquí es donde entra OnlyFans en la discusión. Creada en 2016, esta página tenía un objetivo que no estaba específicamente ligado al entretenimiento para adultos. Inicialmente estaba enfocado en ser un sitio web que les permitiera a los influencers compartir fotos y videos a los cuales sus seguidores pudiesen tener acceso pagando una cuota mensual. Cualquier tipo de artista o personalidad con una audiencia podía entrar a esta red y usarla como su canal de encuentro con el público, pero que el sitio no prohibiese el contenido explícito ayudó a un tipo de creador en específico. 

Creo que la mayoría de las personas se encuentran con esta página del mismo modo en que lo hice yo: Twitter. En uno de esos días en los que paso la mayoría del tiempo actualizando mi timeline, noté que un usuario, que ni siquiera es actor porno, montaba imágenes que invitaban a suscribirse a su cuenta en este sitio. Acto seguido, empecé a buscar en su perfil cuál era el fin de esto. Y así fue que terminé en un vórtice de perfiles de actores porno que promocionan su contenido en OnlyFans, aunque no sean los únicos que utilizan esta página para monetizar.

Yo mismo me he topado con gente en las redes sociales que siempre ha tenido una vena exhibicionista y ahora encontraron un modo de obtener una ganancia de ello. Entonces tanto actores como personas a las que les gusta mostrar su figura o que simplemente desean crear contenido exclusivo que no es necesariamente explícito aprovechan esta oportunidad para conectar con una audiencia. Que exista un gran número de estrellas pornográficas en OnlyFans no significa que ellas sean las más seguidas en la página, donde incluso una de las cuentas con más seguidores no tiene contenido netamente explícito. 

Entrevistada por el blog de OnlyFans, Jem Wolfie es una australiana que empezó en el 2013 a postear en Instagram su pasión por el estilo de vida saludable, los deportes, lo fitness y el modelaje. Poco a poco, su número de seguidores empezó a crecer y se convirtió en una influencer a tiempo completo. Con OnlyFans encontró un modo de generar ganancias mientras conectaba con mayor facilidad con su público. En una entrevista para el New York Times, explicó que, aunque su contenido no es explícito, el 70% de sus fans son hombres y no están en su cuenta para ver sus tips de ejercicio.

Esta estrategia le ha salido muy bien porque con un número de alrededor de diez mil seguidores y un precio por suscripción de $9,99, sus ganancias están por encima de los $100.000. Igualmente, muchos actores —principalmente gays o bisexuales— y actrices porno siguen siendo quienes aprovechan mejor esta nueva red social, puesto que la fama que adquirieron por sus proyectos antiguos les permite tener una fanaticada sólida que desea consumir su contenido.

Pero, ¿es esta la mejor opción para que las estrellas de la pornografía tengan un nuevo y mejor ingreso? “Cuando llegué a la industria en 1992, no conocía a nadie que estuviera prostituyéndose», mencionó South en CBC. «Hoy en día, puedo contar las chicas que no lo hacen con una mano», agregó. El escorting es una realidad en la industria, según Salon Media Group, y muchos actores han tenido que optar por este tipo de negocios debido al crecimiento de la piratería y el declive en las oportunidades que ha generado esta para ellos. El problema surge cuando los clientes que contratan estos servicios no son sinceros sobre su estado de salud y pueden contagiar alguna enfermedad de transmisión sexual a los intérpretes que buscan un ingreso secundario. Ese es uno de los miedos que existen en la industria según South.

Además de eso, realmente las aptitudes de las estrellas porno están enfocadas en crear material pornográfico y eso puede no traducirse del mejor modo en la vida real cuando realizan servicios de acompañamiento. Por esto, OnlyFans representa una alternativa que les permite mantenerse en su zona de confort mientras obtienen otros beneficios que les posibilitan ser dueñas de su imagen y contenido, lo que las vuelve parte de lo que Out Magazine llama la democratización del porno.

La revista habla de que, gracias a esto, nace la oportunidad de que los intérpretes tengan autonomía sobre cuándo, cómo y con quién desean grabar algún video. De este modo, no existe ningún contrato que los obligue a realizar escenas con las que no se sienten satisfechos y son libres de decidir cuánto cobrar, entre otras cosas. Por ejemplo, Macho —@jesus_really_ en redes sociales— tiene alrededor de cien seguidores en OnlyFans y les cobra $25 al mes, esto sin contar las propinas que recibe para que haga alguna cosa en específico, pero esto no significa que él o cualquier creador de contenido tenga que aceptarlas. Aquí se encuentra la diferencia principal entre este método y el webcamming, el cual se caracteriza por el control que ejerce el cliente, quien pide a las personas que están frente a la cámara que hagan lo que desea. En esta red social el poder lo tiene el dueño de la cuenta y él decide qué desea o no colocar en su perfil.

Dominic Ford —actor porno, y productor y creador de JustForFans.com— explicó a VICE la importancia de que este tipo de estrellas y amateurs sean dueños de su propio contenido. “Imagina el caso de un chico de 19 años que quiere dedicarse al porno. Un estudio lo contrata, rueda, le pagan y firma un acuerdo. Cumple treinta años y se arrepiente de su decisión. Ese contenido no le pertenece y yo aún puedo hacer lo que quiera con él”. Mientras tanto, este tipo de plataforma le permite borrar su cuenta al joven si a los treinta considera que publicar ese tipo de contenido fue una mala decisión. “Es dueño de su imagen, puede hacer lo que quiera”, expuso Ford.

Pero existe una cuestionante: ¿por qué la gente está consumiendo contenido con una producción menos elaborada? Como mencionan Candela Hernández y Matías Crespo Pazos en Apuntes sobre una sociología del porno, los videos despreocupados y amateur en espíritu permiten una mayor identificación por parte del consumidor, quien se encuentra con figuras con las que está familiarizado. De esta manera, la conexión del seguidor con lo que ve es mayor puesto que lo entiende y se identifica con ello. Gabriel Cross, estrella del porno gay, le dijo a VICE que lo que atrae a la gente es la oportunidad de ver “la vida sexual personal de alguien que les gusta”. 

El sitio web les permite pagar a los fans para interactuar por medio de mensajes directos con las cuentas a las que se suscriben. Se crea así una nueva cercanía que hace que el público se sienta una parte activa de la experiencia. Kevin Symes le explicó a Dazed que la sensación de proximidad con los creadores del porno es de esas cosas que llaman la atención del público puesto que las estrellas muestran un lado nuevo de ellos a las personas que están pagando por su contenido. Igualmente, expresa que sabe que al crear contenido explícito, la gente quiere verle el c*lo y no conocer su nueva receta de pasta favorita. Este sitio logra un equilibrio que no existe en la industria del porno institucionalizada dado que hay un balance entre lo que la audiencia quiere y lo que el dueño de la cuenta desee hacer.

Pero no todo es color rosa. Tener una cuenta de OnlyFans representa retos que pueden significar una barrera a la hora de crear contenido. Cross explicó a VICE: “es una preocupación constante que me pueda quedar sin modelos o sin gente que quiera rodar conmigo porque mantener un volumen continuo de contenido es exigente”, y menciona que no está dispuesto a pagar a otros actores por aparecer en sus videos puesto que “se perdería la magia”.

Adicionalmente, algunos intérpretes expresan que puede causar estrés tener que cumplir con una nueva cantidad de roles a los que no están acostumbrados para que su contenido compita con el de otros en este sitio web. Ty Mitchell, actor porno que optó por esta alternativa, le explicó a Out que al principio lo llenaba de ansiedad tener que hacer buenos videos para posicionarse: “Por un lado, estoy compitiendo con estrellas que están realmente establecidas en la industria y tienen acceso a otras personas para crear contenido. Y por el otro, estoy compitiendo con hombres que pueden postear un simple nude y su público va estar satisfecho porque su cuerpo desnudo no es tan fácil de encontrar en el internet”.

Igualmente organizaciones como Fight the New Drug, enfocada en explicar los problemas que producen el consumo y la creación de contenido pornográfico, exponen que páginas como OnlyFans siguen siendo algo nuevo y que aún no existen datos o cifras que demuestren los peligros y beneficios de ellas. South afirmó que “el futuro de la pornografía es una mujer que junto a su esposo puede crear su propio producto y mercadearlo a su audiencia”. Para desmentir este tipo de declaraciones, esta organización sube una gran cantidad de artículos que explican cómo el consumo de material pornográfico afecta a las parejas y su vida sexual, aunque no posean datos de cómo se ven perjudicadas al tener sexo frente al lente de una cámara. 

Pero como expone el doctor David J. Ley, en Porn Is Not the Problem—You Are, “las ideas sobre la adicción al porno y al sexo son conceptos de la psicología popular que parecen tener sentido, pero no tienen una base científica legítima”. Sostiene que las personas que tienen un verdadero problema con el consumo de este material son individuos que, de por sí, tienen algún comportamiento insano que traspasa límites y llega hasta su gusto o uso del material pornográfico. Por ejemplo: alguien que gravita hacia videos con prácticas violentas o insalubres seguramente es una persona que ya tiene una disposición hacia la violencia.

La novedad de OnlyFans y páginas similares crea otros problemas que podemos relacionar con su parecido a las redes sociales y a los servicios de streaming. Tomemos como ejemplo que el precio de las suscripciones a cada cuenta es similar a lo que cuesta un mes de Netflix o Spotify, los cuales permiten el acceso a un catálogo grande de contenido de distintos artistas.  Mientras tanto la misma cantidad de dinero te permite observar las fotos y videos de un solo influencer en OnlyFans. Esto genera dudas en los usuarios a la hora de querer suscribirse a más de un intérprete. Por otro lado, algunas estrellas del porno que han saltado a este formato expresan que le temen a la pérdida repentina de seguidores. Cross manifestó a Esquire Singapur que “cuando hay un período de unfollows, es definitivamente preocupante. No sé por qué las personas dejan de estar suscritas, así que en momentos me puedo sentir impotente”.

Así que efectivamente, los actores del porno, exhibicionistas y otro tipo de influencers han encontrado su nuevo santuario en OnlyFans, pero este aún no tiene bases sólidas y existe la posibilidad de que se derrumbe en cualquier momento, porque la fama en la era del internet es así: rápida, insípida, frívola y todos podemos tener quince minutos de ella, como dijo Andy Warhol. Pero incluso si estas plataformas desaparecen, por ahora los creadores y los usuarios podemos seguir disfrutando —con conciencia— de esta nueva forma de hacer y ver pornografìa porque, como mencionan Hernández y Crespo Pazos, el porno termina siendo “no solo un espacio de goce y estímulo libidinal, sino también una metáfora del comportamiento y la condición humana”. 

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed
TheA logo
Más artículos
‘Tengo 24 años y no sé dónde tener sexo con mi novio’