Ninfomanía en la vida real vs. en la ficción

Evaluemos si tu amiga cachonda merece el término que le has estado dando a sus espaldas

Sigmund Freud una vez expresó que después de treinta años de investigación nunca pudo responder la pregunta “¿Qué quiere una mujer?”. A pesar de que la sexualidad femenina ha sobrellevado bastantes metamorfosis que van desde las histéricas de Freud hasta la tendencia actual de #FreeTheNipple, este tema sigue siendo muy enigmático. Parte de eso radica en que durante mucho tiempo no se quiso indagar sobre este tema a profundidad y los pocos estudios que se hicieron fueron conducidos por hombres, algunos conservadores, los cuales afectaron en alguna medida el resultado. La otra parte tiene que ver con que, a pesar del paso del tiempo, una mujer con una sexualidad exacerbada nunca será percibida de la misma manera que un hombre con una conducta similar. Sin embargo, sí existen características más estandarizadas que permiten distinguir a una fanática del sexo de una persona con trastorno hipersexual, para eso usaremos los criterios diagnósticos del manual diagnóstico DSM-V y unas cuantas películas de ejemplo.

¿Cómo se diagnostica?

Según el DSM-V, el trastorno hipersexual se caracteriza por el “aumento en la frecuencia e intensidad de fantasías, excitación, impulsos y conductas sexuales […] que provocan un malestar significativo o un deterioro social u ocupacional”. Luego, se desglosan cuatro aspectos sobre este trastorno que deben ser tomados en cuenta para diagnosticar a alguien con él:

  1. La persona  tiene “fantasías sexuales recurrentes e intensas, impulsos sexuales y conducta sexual” asociados con conductas afines y desarrollo repetido de estas fantasías con riesgo de daño físico o emocional a quienes lo rodean.
  2. Existe un malestar importante en el área social, profesional u otros, asociado a estas fantasías y conductas.
  3. Las fantasías y conductas no se deben a otras sustancias exógenas como drogas o alcohol.
  4. La persona tiene al menos 18 años.

‘Ninfomanía: Vol. – 1’  y ‘Ninfomanía: Vol. – 2’ (2014)

‘Ninfomanía – Vol. 1’ (2014)
Magnolia

Sinopsis: una ninfómana autodiagnosticada le relata su trayectoria sexual a la persona que la salvó después de ser golpeada en un callejón.

Diagnóstico: está claro que el diagnóstico aplica. De hecho, varios expertos han alabado la precisión de la representación. Es muy recurrente que el trastorno se desprenda de una infancia de negación y trauma, lo cual Joe describe a Seligman también.

Calidad de la representación: si evaluamos la conducta de Joe, hay varias cosas que denotan cómo el trauma ha moldeado la manera en la que ella se vincula y responde a las situaciones: sexualiza sus sentimientos y dice no sentir placer en el acto sexual sino solo durante la conquista, entre otras cosas, según corrobora Robert Weiss, experto en amor y sexo en la era digital.

‘Diario de una ninfómana’ (2008)

‘Diario de una ninfómana’ (2018)
Megavisión

Sinopsis: basada en la novela de Valérie Tasso, es la historia de una mujer francesa y su evolución sexual desde que perdió la virginidad. Para soportar la compañía de un hombre terrible, esta empieza a trabajar en una agencia de prostitución de lujo.

Diagnóstico: la manera de relacionarse y lidiar con los problemas de la protagonista sí apunta hacia un trastorno hipersexual. Están presentes las fantasías, el desarrollo de las mismas y el impulso sexual exacerbado. Además, hay algo clave que diferencia el trastorno de una persona sexualmente activa: el criterio B. Los trastornos —no solo este, sino también otros como la depresión y la ansiedad— son más identificables cuando permean negativamente en otras áreas de la vida de la persona, cosa que se cumple en este caso.

Calidad de la representación: diría que la película representa bien el trastorno, a pesar de que el trauma que pudo haberlo desencadenado no queda totalmente claro. Es importante destacar que la manera en la que se inicia un trastorno es diferente para cada persona: las vivencias, la personalidad y el ambiente de los individuos hacen que se desarrolle de manera distinta. Podemos identificar los trastornos por sus características; sin embargo, la historia detrás de ellos siempre será distinta.

‘Felicity’ (1979)

‘Felicity’ (1979)
Roadshow/Umbrella Entertainment

Sinopsis: cuando Felicity —una alumna de un internado católico— se gradúa, su padre le regala un viaje a Hong Kong, donde empieza a tener experiencias sexuales.

Diagnóstico: personalmente, no creo que el caso de Felicity aplique para un diagnóstico de trastorno hipersexual. Se demuestra varias veces que antes de incurrir en actos sexuales, la protagonista disfruta de novelas eróticas y ver a otras personas en el acto sexual. Si bien esto apunta hacia una erotización temprana, durante la película se muestran solo tres grandes relaciones: las que tiene con Andrew, Miles y Jenny. Dado que no se trata de múltiples parejas sexuales, es evidente que Felicity es capaz de crear vínculos que van más allá del sexo aunque cumpla con el criterio A referente a las fantasías.

Calidad de la representación: creo que la época de la película y el hecho de que se trata de una película erótica con nudismo hacen que muchas personas hayan catalogado a Felicity de ninfómana. Sin embargo, en casos como este hablaríamos del tipo de impulso sexual de la persona y no de un trastorno hipersexual.

Sexo en la ciudad: Samantha Jones (1998-2004)

‘Sexo en la ciudad’ (1998-2004)
HBO

Sinopsis: cuatro mejores amigas viven en Nueva York y a lo largo de sus vidas lidian con problemas laborales, amoríos, etc.

Diagnóstico: muchas personas tildan a Samantha Jones de adicta al sexo porque obtiene un disfrute notorio del placer sexual, pero hay dos cosas que tomar en cuenta aquí:

  1. Samantha no le teme a los tabúes. Habla de lo que quiere, incluso si está siendo políticamente incorrecta. Por ende, si habla de temas sexuales más allá por fuera de lo normativo socialmente, no lo podemos tomar como un indicador aislado para diagnosticar el trastorno.
  2. El placer sexual no influye negativamente en ninguna otra área de la vida de Samantha: es muy exitosa en su trabajo, es capaz de mantener una relación estable y tiene un grupo de amigas fantástico.

Calidad de la representación: pienso que este es uno de esos ejemplos en los que el misterio en torno a la sexualidad femenina y la curiosidad general que hay por ella traspasa nuestro juicio sobre una posible patología.

via GIPHY

En mi opinión, el término “ninfómana”, como muchos otros, es perjudicial para el género femenino. Es anticuado y está completamente fuera del lenguaje diagnóstico psicológico o psiquiátrico. Se utiliza para estigmatizar ciertas conductas y juzgar a nuestra amiga que disfruta plenamente de su vida sexual, comparándola con alguien que padece del trastorno. Si pueden llevarse algo de este artículo, que sea dejar de usar esta palabra. Las etiquetas nunca son útiles, ni en la psicología.

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